Glendalis Lugo
Poeta veterano en el portal
Eladio era un marinero que siempre pasaba por desapercibido, siempre estaba solo y casi no emitía palabras ni siquiera con los otros marineros. El era muy raro, mientras que otros marineros en cada puerto que llegaban salían en busca de mujeres fáciles él se quedaba en su camarote soñando con el verdadero amor. Una mujer que fuera como su fallecida madre que le cocinara ricos platos y postres.
Una noche mientras caminaba por la cubierta del barco, ve a una mujer muy cerca de la proa y parecía que se iba a tirar hacia el abismo. Era raro ver a una mujer en el barco tarde en la noche, mas si todos los marineros estaban emborrachándose y comprando el sexo en prostitutas por puro placer, cosa que a él le repugnaba. Se acercó a ella lentamente, y le preguntó por qué estaba allí sola; ella se limitó a asentir con la cabeza baja sin mirarlo a los ojos, después poco a poco lo miró a la cara y se sorprendió al verlo; era como si lo conociera de antes, le sonrió y le dijo que se llamaba Felicia.
El no paraba de mirarla porque era muy bella, de repente ella le tomó de la mano y caminaron muy juntos por la cubierta, hablando de muchas cosas. Extasiados el uno con el otro terminaron besándose apasionadamente, pero cuando él abrió los ojos ella había desaparecido no le dio tiempo a despedirse. Después en su camarote soñó con ella haciéndole el amor, parecía casi real pero despertó sólo y sudoroso. Durante dos noches ella hacía lo mismo aparecía en el mismo sitio del barco esperándolo para ver juntos las estrellas, caminaban por la cubierta y se besaban sin cansancio. Después volvía en sus sueños y le hacía el amor con mucho frenesí, para él estar dentro de ella era la felicidad jamás conocida, el amaba ese sueño, la amaba a ella.
En la tercera noche ella no apareció, ni la cuarta, ni la quinta y en sus sueños jamás volvió aparecerse. Se volvió como loco, no comía, no trabajaba y los otros marineros pensaban que tenía una extraña enfermedad que se transmitía en las islas que no tenia cura y hasta pensaban tirarlo del barco. Pero por suerte buscaron un médico en uno de los puertos, él lo revisó y les dijo que él sólo tenía delirio, que lo dejaran en paz que ya se curaría. Una noche por fin Eladio pudo levantarse y salir del camarote, lucía pálido y muy débil,se acercó a la proa con la esperanza de verla otra vez pero nada sucedió, él la llamaba muy suavemente y ahogado en llanto: " Felicia".
Un viejo marinero con dientes amarillentos y una pata de palo se le acercó y le preguntó que por qué lloraba y él le habló de Felicia. Él lo miró atemorizado y le contó de una leyenda del barco muy trágica. Felicia era la mujer del capitán que se había enamorado locamente de un marinero, cuando el capitán se enteró de la infidelidad colgó al marino de un mástil y ella desesperada por la muerte de su amor se cortó las venas y se tiró por la proa suicidándose por amor.
A Eladio en vez de causarle miedo la historia le causó felicidad, porque sabía que sólo la muerte los uniría nuevamente. Iba a darle las gracias a el viejo marinero por devolverle la esperanza de encontrar a su amor pero también había desaparecido. Eladio
buscó un cuchillo y llamándola fuertemente se cortó las venas y cuando las gotas de sangre cayeron al mar, Felicia apareció entre las aguas y sonriéndole lo llamaba. Sin pensarlo dos veces se tiró por la proa del barco muriendo al instante. Eladio había encontrado la felicidad con su amada Felicia en el más allá. Algunos dicen que ven la pareja bailando de noche en la cubierta; nadie los molesta son felices y no se paran de besar.
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