El orden 10

Alonso Vicent

Poeta veterano en el portal
Me gusta el orden, no las ordenanzas,
los uniformes de las enfermeras,
los delantales de las cocineras,
la prisión de unos labios sin fianzas.

El orden, sí, con mutuas confianzas,
con la ley de invertir en las quimeras,
no importa que no sean las primeras
si al final lo que cuenta es lo que alcanzas.

El orden, por supuesto, a él apelo,
me lo llevo si sabe a caramelo
y ayuda entre semana en el hogar.

Ya estoy harto del caos con patatas,
de los viajes sin vuelo ni azafatas;
me llamo al orden, vuelvo a comenzar.
 
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Me gusta el orden, no las ordenanzas,
los uniformes de las enfermeras,
los delantales de las cocineras,
la prisión de unos labios sin fianzas.

El orden, sí, con mutuas confianzas,
con la ley de invertir en las quimeras,
no importa que no sean las primeras
si al final lo que cuenta es lo que alcanzas.

El orden, por supuesto, envuélvanmelo,
me lo llevo si sabe a caramelo
y ayuda entre semana en el hogar.

Ya estoy harto del caos con patatas,
de los viajes sin vuelo ni azafatas;
me llamo al orden, vuelvo a comenzar.


Querido Alonso, solo puedo aplaudir tu orden, porque lo hace apetecible, dulce, es un orden que cautiva con receta mágica, un orden envidiable, yo también quiero de lo mismo y... ¡envuélvamelo en pape celofán de color!.
Me ha encantado tu soneto, es rítmico, alegre, vital...
(sssss, que no se entere nadie , pero creo que envuélvamelo y caramelo no riman en consonante, pero tú deja el caramelo eh...)
Un abrazo, gracia por tu magia querido Poeta.
Isabel
 
Querido Alonso, solo puedo aplaudir tu orden, porque lo hace apetecible, dulce, es un orden que cautiva con receta mágica, un orden envidiable, yo también quiero de lo mismo y... ¡envuélvamelo en pape celofán de color!.
Me ha encantado tu soneto, es rítmico, alegre, vital...
(sssss, que no se entere nadie , pero creo que envuélvamelo y caramelo no riman en consonante, pero tú deja el caramelo eh...)
Un abrazo, gracia por tu magia querido Poeta.
Isabel
Hola, hola, hola, Isabel, después de la comida y el café; todo ordenado y siguiendo el ritual de estos días en que me he encontrado con un tiempo regalado por baja laboral.
Me encanta que te haya gustado este destartalado soneto hecho por impulso y dejándose llevar por cada estrofa.
Esa rima que me mencionas la llamaría yo una "rima trampa", al igual que "dulcemente" puede rimar con "mente" y se quedan unos acentos internos en octava y décima que me gustan. Ahí los dejo, entre ordenes y desordenes, que al fin y al cabo estamos habilitados hasta para darnos unas licencias, je je.
Que no nos prohíban los vuelos que, entre letras, no necesitan más que el sentido para poderse orientar.
Besos y mil gracias por tan sabroso comentario... Y caramelos; que le den al azúcar y al colesterol.
 
Estimado Alonso...
Es un placer que hayas llegado a este rincón con tu tu nuevo trabajo poético, y creo que el más rebelde de los mortales como yo, estaríamos dispuesto a romper cualquier acto de rebeldía si pedido d orden viene con un caramelo en la manoun abrazote enorme con agradecimiento por tu aporte y apoyo a esta nueva ronda de Tensones, van para ti estimado amigo
 
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Estimado Alonso...
Es un placer que hayas llegado a este rincón con tu tu nuevo trabajo poético, y creo que el más rebelde de los mortales como yo, estaríamos dispuesto a romper cualquier acto de rebeldía si pedido d orden viene con un caramelo en la manoun abrazote enorme con agradecimiento por tu aporte y apoyo a esta nueva ronda de Tensones, van para ti estimado amigo
Muchas gracias Romi, que el orden será relativo pero un caramelo sigue siendo un caramelo y el envoltorio lo delata.
Rebeldes con causa; con la buena causa de arrancar una sonrisa.
Un abrazote de media tarde hasta tu mediodía, amiga.
 
Hola, hola, hola, Isabel, después de la comida y el café; todo ordenado y siguiendo el ritual de estos días en que me he encontrado con un tiempo regalado por baja laboral.
Me encanta que te haya gustado este destartalado soneto hecho por impulso y dejándose llevar por cada estrofa.
Esa rima que me mencionas la llamaría yo una "rima trampa", al igual que "dulcemente" puede rimar con "mente" y se quedan unos acentos internos en octava y décima que me gustan. Ahí los dejo, entre ordenes y desordenes, que al fin y al cabo estamos habilitados hasta para darnos unas licencias, je je.
Que no nos prohíban los vuelos que, entre letras, no necesitan más que el sentido para poderse orientar.
Besos y mil gracias por tan sabroso comentario... Y caramelos; que le den al azúcar y al colesterol.
Después comentaré tu poema, estimado Alonso, pero permíteme intervenir en esto. Según la RAE, los adverbios en «mente» como «dulcemente» tienen dos acentos, en este caso en la «ú» y en la segunda «e». Las palabras sobreesdrújulas con pronombres enclíticos como «envuélvamelo» tienen, sí, un fuerte acento secundario, pero este es en la «o»; históricamente se ha rimado este tipo de palabras con esa terminación en «ó», pero rimarla en «melo» me parece un verdadero error.
abrazo
J.
 
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Después comentaré tu poema, estimado Alonso, pero permíteme intervenir en esto. Según la RAE, los adverbios en «mente» como «dulcemente» tienen dos acentos, en este caso en la «ú» y en la segunda «e». Las palabras sobreesdrújulas con pronombres enclíticos como «envuélvamelo» tienen, sí, un fuerte acento secundario, pero este es en la «o»; históricamente se ha rimado este tipo de palabras con esa terminación en «ó», pero rimarla en «melo» me parece un verdadero error.
abrazo
J.
Hola Jorge, muchas gracias por la atención y siempre por tus correctísimas apreciaciones. Esta rima no entra para nada dentro de las normas; podría decirse que es una auto licencia que no me suena descabellada y a la que le coloco, al pronunciarla, los acentos en octava y décima. Ya sé que puede sonar un poco a bárbaro pero, tratándose del tema que nos ocupa y el aire de humor que fue tomando el poema, me parece un caos asumible.
Lo que se me ocurre que podría hacer es entrecomillar ese "envuélvamelo" y separarlo por un guión ("envuelva-melo"), para que quede claro que es una licencia que nada tiene que ver con el buen uso de las reglas existentes.
O también, que no cuesta nada y estamos entre amigos, le cambio la rima y ya está.
Podría quedar así el terceto:

"El orden, por supuesto, a él apelo,
me lo llevo si sabe a caramelo
y ayuda entre semana en el hogar."

Dime qué opinas, Jorge... cuando puedas.
Un abrazo.
 
Bueno, como broma, que sé yo... Para forzar la acentuación de «envuélvamelo... en la última «e» deberías escribirla sin tilde, me parece. A tu gusto, Vicente. Yo solo quise aclarar que la rima era forzada, no natural como sería si fuera en «o».
abrazo
j.

Hola Jorge, muchas gracias por la atención y siempre por tus correctísimas apreciaciones. Esta rima no entra para nada dentro de las normas; podría decirse que es una auto licencia que no me suena descabellada y a la que le coloco, al pronunciarla, los acentos en octava y décima. Ya sé que puede sonar un poco a bárbaro pero, tratándose del tema que nos ocupa y el aire de humor que fue tomando el poema, me parece un caos asumible.
Lo que se me ocurre que podría hacer es entrecomillar ese "envuélvamelo" y separarlo por un guión ("envuelva-melo"), para que quede claro que es una licencia que nada tiene que ver con el buen uso de las reglas existentes.
O también, que no cuesta nada y estamos entre amigos, le cambio la rima y ya está.
Podría quedar así el terceto:

"El orden, por supuesto, a él apelo,
me lo llevo si sabe a caramelo
y ayuda entre semana en el hogar."

Dime qué opinas, Jorge... cuando puedas.
Un abrazo.
 
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los delantales de las cocineras,
la prisión de unos labios sin fianzas.
(10 sílabas)

El orden, sí, con mutuas confianzas,
(10 sílabas)
con la ley de invertir en las quimeras,
no importa que no sean las primeras
si al final lo que cuenta es lo que alcanzas.

El orden, por supuesto, envuélvanmelo,
me lo llevo si sabe a caramelo
y ayuda entre semana en el hogar.

Ya estoy harto del caos con patatas,
de los viajes sin vuelo ni azafatas;
me llamo al orden, vuelvo a comenzar.
Los vocablos «fianzas» y «confianzas» tienen, según mi manera de hablar, dos y tres sílabas, respectivamente. ¿Has usado diéresis en ambas palabras, o es común esa pronunciación en tu país? Ya nos dirás... Por otra parte, algo hay que hacer respecto a esa rima errónea en el primer terceto. Resulta curioso que esa palabra «envuélvanmelo», tal como es, no tenga un par consonante. Por lo demás, creo que has hecho un gran trabajo, muy clásico en su forma y muy bien ajustado a la temática.
Un abrazo, Campeón, y gracias por unirte a este proyecto.
 
Me gusta el orden, no las ordenanzas,
los uniformes de las enfermeras,
los delantales de las cocineras,
la prisión de unos labios sin fianzas.

El orden, sí, con mutuas confianzas,
con la ley de invertir en las quimeras,
no importa que no sean las primeras
si al final lo que cuenta es lo que alcanzas.

El orden, por supuesto, envuélvanmelo,
me lo llevo si sabe a caramelo
y ayuda entre semana en el hogar.

Ya estoy harto del caos con patatas,
de los viajes sin vuelo ni azafatas;
me llamo al orden, vuelvo a comenzar.
Como me gusta verte por aquí Alonso, simpático soneto el que nos deja, espero que tus letras sigan en esta rueda de Tesones y te agregues a otros temas que irán proponiendo Un abrazo Carmen
 
Bueno, como broma, que sé yo... Para forzar la acentuación de «envuélvamelo... en la última «e» deberías escribirla sin tilde, me parece. A tu gusto, Vicente. Yo solo quise aclarar que la rima era forzada, no natural como sería si fuera en «o».
abrazo
j.
Hola Jorge, buenos días. Decidido, que esta noche casi me quita el sueño esa rima. La cambiamos, me llamo al orden. Allá va... Un abrazo compañero
 
Los vocablos «fianzas» y «confianzas» tienen, según mi manera de hablar, dos y tres sílabas, respectivamente. ¿Has usado diéresis en ambas palabras, o es común esa pronunciación en tu país? Ya nos dirás... Por otra parte, algo hay que hacer respecto a esa rima errónea en el primer terceto. Resulta curioso que esa palabra «envuélvanmelo», tal como es, no tenga un par consonante. Por lo demás, creo que has hecho un gran trabajo, muy clásico en su forma y muy bien ajustado a la temática.
Un abrazo, Campeón, y gracias por unirte a este proyecto.
Hola Elhi, por aquí andamos aprovechando la baja laboral, por este amplio mundo.
No sé si será la manera de pronunciar por aquí pero no me suenan mal esas diéresis al marcar la "a" el acento en décima, (fi-an-zas), por lo tanto diéresis.Lo de la rima errónea ya está solucionado.
Un abrazo, compañero Elhi, y muchas gracias siempre.
 
Como me gusta verte por aquí Alonso, simpático soneto el que nos deja, espero que tus letras sigan en esta rueda de Tesones y te agregues a otros temas que irán proponiendo Un abrazo Carmen
Hola Carmen y muchas gracias también por la invitación. Aunque el tiempo no sobre siempre se puede hacer un hueco, y esta semana más.
Un abrazo hasta tu Andalucía, que el cincuenta por cien de mi casa también lo es.
 
Me gusta el orden, no las ordenanzas,
los uniformes de las enfermeras,
los delantales de las cocineras,
la prisión de unos labios sin fianzas.

El orden, sí, con mutuas confianzas,
con la ley de invertir en las quimeras,
no importa que no sean las primeras
si al final lo que cuenta es lo que alcanzas.

El orden, por supuesto, a él apelo,
me lo llevo si sabe a caramelo
y ayuda entre semana en el hogar.

Ya estoy harto del caos con patatas,
de los viajes sin vuelo ni azafatas;
me llamo al orden, vuelvo a comenzar.


A mi también me gusta el orden, pero a veces no lo consigo
sobre todo mi cabeza, que en ocasiones es un caos,
un montón de ideas sin orden ni concierto,
que unas pocas acierto y muchas otras no.

Pero cuando acierto también sabe a caramelo.

Tú no te llames al orden que no te dejo, tú libre.

Un besito.
 
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A mi también me gusta el orden, pero a veces no lo consigo
sobre todo mi cabeza, que en ocasiones es un caos,
un montón de ideas sin orden ni concierto,
que unas pocas acierto y muchas otras no.

Pero cuando acierto también sabe a caramelo.

Tú no te llames al orden que no te dejo, tú libre.

Un besito.
No hay nada como el orden personal de cada uno… y lo de saber cuándo se plantan los tomates también tiene su importancia. Yo soy un hombre(cito) de campo y a divagar vengo con la poesía.
A mí no me engañas; que tú tienes un “chaise longue” y eso es estar muy bien amueblada, je je.
Para lo de acertar o no se inventaron los caramelos, he traído unos cuantos… pero cuidado con la tapicería. No hagas como mis sobrinos que me lo ponen todo perdido y tiran los envoltorios debajo del sofá. A esos sí que los voy a llamar al orden, je je.
Besos con puntos aún.
 
No hay nada como el orden personal de cada uno… y lo de saber cuándo se plantan los tomates también tiene su importancia. Yo soy un hombre(cito) de campo y a divagar vengo con la poesía.
A mí no me engañas; que tú tienes un “chaise longue” y eso es estar muy bien amueblada, je je.
Para lo de acertar o no se inventaron los caramelos, he traído unos cuantos… pero cuidado con la tapicería. No hagas como mis sobrinos que me lo ponen todo perdido y tiran los envoltorios debajo del sofá. A esos sí que los voy a llamar al orden, je je.
Besos con puntos aún.

jaajajajaa

como lo manchan los echo a los dos de casa,
bueno si le sale la mancha les perdono.

estos niños...
 
Salvo que tengas una perversidad muy especial, sintiéndote atraído por los uniformes, el primer cuarteto me resulta algo discordante, el cuarto verso parece de un orden muy distinto a los anteriores.
El segundo cuarteto me resulta un tanto enigmático, pero simpático también: soy amante de utopías y quimeras.
El segundo terceto, en sus referencias al «caos con patatas» y los «viajes sin vuelos ni azafatas», parece aludir a un hecho que aún no vi tratado en la tensón: el orden se compra.

Acerca de la diéresis en «fianza»: me parece admisible, sobre todo a fin de verso (como le comentas a Elhi). Se ve mucho en autores del siglo de oro, especialmente andaluces; algo debe haber en vuestra dicción que recuerda la etimología.

abrazo
Jorge

Me gusta el orden, no las ordenanzas,
los uniformes de las enfermeras,
los delantales de las cocineras,
la prisión de unos labios sin fianzas.

El orden, sí, con mutuas confianzas,
con la ley de invertir en las quimeras,
no importa que no sean las primeras
si al final lo que cuenta es lo que alcanzas.

El orden, por supuesto, a él apelo,
me lo llevo si sabe a caramelo
y ayuda entre semana en el hogar.

Ya estoy harto del caos con patatas,
de los viajes sin vuelo ni azafatas;
me llamo al orden, vuelvo a comenzar.
 
Qué bello tu aporte al tema. Hay una postura simpática en la cual pareces acatar las normas pero como quien acepta por que le da la gana pero que en cualquier momento escapa de manera real o imaginaria de eso que se impone. El orden de lo establecido siempre y cuando no nos condene a la sumisión y se pueda ir y volver de la manera que uno pueda, es llevadero.
Un abrazo Alonso, me encantó pasar por aquí.
 
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Salvo que tengas una perversidad muy especial, sintiéndote atraído por los uniformes, el primer cuarteto me resulta algo discordante, el cuarto verso parece de un orden muy distinto a los anteriores.
El segundo cuarteto me resulta un tanto enigmático, pero simpático también: soy amante de utopías y quimeras.
El segundo terceto, en sus referencias al «caos con patatas» y los «viajes sin vuelos ni azafatas», parece aludir a un hecho que aún no vi tratado en la tensón: el orden se compra.

Acerca de la diéresis en «fianza»: me parece admisible, sobre todo a fin de verso (como le comentas a Elhi). Se ve mucho en autores del siglo de oro, especialmente andaluces; algo debe haber en vuestra dicción que recuerda la etimología.

abrazo
Jorge
Je je je, me hizo gracia lo de la perversidad; menos mal que no hablé de las sotanas de mi época de seminarista. Los poemas hay que cogerlos como vienen (aunque no haya por dónde cogerlos), al fin y al cabo somos un caos que intenta disimular sus circunstancias, sus discordancias, sus… y eludir la mayor parte de los daños colaterales. Creo que te empeñas en ver más de lo que hay en el poema; son catorce versos que mañana pasarán al olvido, pero con los que disfruté al escribirlos.
Me gusta el caos con patatas, aunque después de extraerlas de la tierra me duelan los riñones cuatro días. Seguiremos siendo enigmas hasta para nosotros mismos; eso no está mal, lo asumo.
Los dos cuartetos, a groso modo, hablan de lo que me gusta, los tercetos de lo que se cree que debería gustarme, pero sólo si sabe a caramelo y me ayuda en las tareas del hogar; que son muchas.
Ya te digo, solo son unos versos.
Abrazo, Jorge, desde esta casa al cincuenta por cien andaluza.
 
Qué bello tu aporte al tema. Hay una postura simpática en la cual pareces acatar las normas pero como quien acepta por que le da la gana pero que en cualquier momento escapa de manera real o imaginaria de eso que se impone. El orden de lo establecido siempre y cuando no nos condene a la sumisión y se pueda ir y volver de la manera que uno pueda, es llevadero.
Un abrazo Alonso, me encantó pasar por aquí.
Será por imaginación, si de pequeño ya quería ser aventurero; pero claro, los años nos van quitando oportunidades y llamándonos una y otra vez al orden. Si por mí hubiese sido, ahora estaría en Medellín con los Terciarios Capuchinos, je je.
Nos quedan los buenos momentos, que son ahora mismo, en que las normas son tantas que nos alegra que no quepan en ese otro orden establecido, que hemos ido forjando, del vivir y dejar vivir.
Un abrazote, Malena, y muy agradecido por el cercano comentario.
 
Me gusta el orden, no las ordenanzas,
los uniformes de las enfermeras,
los delantales de las cocineras,
la prisión de unos labios sin fianzas.

El orden, sí, con mutuas confianzas,
con la ley de invertir en las quimeras,
no importa que no sean las primeras
si al final lo que cuenta es lo que alcanzas.

El orden, por supuesto, a él apelo,
me lo llevo si sabe a caramelo
y ayuda entre semana en el hogar.

Ya estoy harto del caos con patatas,
de los viajes sin vuelo ni azafatas;
me llamo al orden, vuelvo a comenzar.
Supongo que algo de orden hay en el caos, pero tu alabanza del orden parece muy sincera. No sé si yo podría con ese caos del que hablas, aunque, con patatas, uno puede con casi todo. Un poema bello y entretenido. Mis saludos.
 
¡Magnífico poema! Entre dulzores de rebeldías y la furia por lo impuesto, porque como todas las cosas que se ordenan a nuestro espíritu no le caen bien, salvo por supuesto que vengan con la golosinas de unos labios de miel. Un verdadero placer disfrutar de su magnífica poesía Alonso Vicent, reciba la más grata felicitación y saludo.
 
Supongo que algo de orden hay en el caos, pero tu alabanza del orden parece muy sincera. No sé si yo podría con ese caos del que hablas, aunque, con patatas, uno puede con casi todo. Un poema bello y entretenido. Mis saludos.
La verdad es que siempre he sido bastante ordenado, pero me atrae el desorden y, aunque sea en letras, dedicarle unos momentos con el almuerzo y el carajillo... Buen gustillo deja el otro orden que llevamos dentro, je je.
Con patatas o caramelo, según gustos, todo sabe diferente.
Me alegra que te gustara, Luis, que a entretenernos vinimos.
Un saludo.
 
¡Magnífico poema! Entre dulzores de rebeldías y la furia por lo impuesto, porque como todas las cosas que se ordenan a nuestro espíritu no le caen bien, salvo por supuesto que vengan con la golosinas de unos labios de miel. Un verdadero placer disfrutar de su magnífica poesía Alonso Vicent, reciba la más grata felicitación y saludo.
No somos muy partidarios de las imposiciones, no; preferimos las sugerencias y el diálogo.
Muchas gracias, amigo Daniel, y un abrazo compañero.
 
Me gusta el orden, no las ordenanzas,
los uniformes de las enfermeras,
los delantales de las cocineras,
la prisión de unos labios sin fianzas.

El orden, sí, con mutuas confianzas,
con la ley de invertir en las quimeras,
no importa que no sean las primeras
si al final lo que cuenta es lo que alcanzas.

El orden, por supuesto, a él apelo,
me lo llevo si sabe a caramelo
y ayuda entre semana en el hogar.

Ya estoy harto del caos con patatas,
de los viajes sin vuelo ni azafatas;
me llamo al orden, vuelvo a comenzar.
Ayyy Alonso, el orden simplifica todo, encuentras antes lo que se anda buscando y hace la vida más fácil, hay que invertir en quimeras y dejar de lado las ordenanzas jejeje.. Tus bellísimos y musicales versos están pletóricos de sabiduría y me ha encantado leerlos, siempre me encantan. Besazos campestres o como quieras con mucho cariño y mucha admiración...muááááćksss...
 
Por aquí llego al orden con un poco de desorden, que a veces no viene mal si es con caramelo jajaja, y es que a veces hay días de esos que el orden nos hace levantar más temprano, pero hay otros que ufff ya sabes el resto... Me gusta este poema Alonso, que como quieras que lo escribas invita a una gran lectura, sabia y bella como tú lo sabes hacer poeta. Por aquí dejo un saludo y gran abrazo para hoy día.
 
Me gusta el orden, no las ordenanzas,
los uniformes de las enfermeras,
los delantales de las cocineras,
la prisión de unos labios sin fianzas.

El orden, sí, con mutuas confianzas,
con la ley de invertir en las quimeras,
no importa que no sean las primeras
si al final lo que cuenta es lo que alcanzas.

El orden, por supuesto, a él apelo,
me lo llevo si sabe a caramelo
y ayuda entre semana en el hogar.

Ya estoy harto del caos con patatas,
de los viajes sin vuelo ni azafatas;
me llamo al orden, vuelvo a comenzar.
Siempre es bueno tener el suficiente empuje para comenzar, en su justo orden y si aun encima es con sabor a caramelo ¡ mejor que mejor!. Un abrazo.
 
Hermosos versos Alonso, nadie va por mucho tiempo en contra de su naturaleza, siempre existe esa necesidad de volver a lo que conocemos y nos da un sentido de pertenencia, cada cabeza es un mundo y algunos mundos tenemos orden dentro del caos jajaja, un enorme placer leerte, besos.
 

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