Alonso Vicent
Poeta veterano en el portal
Excúsenme que ahora vengo,
común es este retiro,
ni solo ni acompañado,
cuando vuelva ya les digo.
Lo primero un cenicero
y un botellín bien fresquito;
pantalón que cae al suelo,
mechero y un cigarrillo.
El bidet hace de mesa,
después tres puntos seguidos...
Y empezamos en el trono
a ligar unos versillos
que pueden ser un romance
con sentido o sin sentido.
El pobre, el rico, el avaro,
el amigo, el enemigo;
todos acuden a él
para aliviar intestinos
aunque solo sean aires,
pero ¡jolines, qué alivio!
Buena ventana yo tengo
en el cuarto susodicho
y una puerta que no cierra,
pues que no quiero presidios.
Si alguien pasa, se saluda;
coja turno, buen amigo,
y no vaya molestando,
respéteme en mi cobijo
que ando componiendo versos
y ahora fluyen de corrido.
No sé si ir ya terminando
o añadir un par de ripios;
mejor no "menealla", Sancho,
ni meterse en compromisos.
Y ahora me pongo de pie,
¡por los dioses, que conflicto!
En una mano el papel,
con lo que ha quedado escrito,
el bolígrafo en la otra...
Se consumió el cigarrillo
y la cerveza voló
cumpliendo su cometido.
Qué buen invento el retrete,
mire usted, y qué sufrido.
Su retrete no le olvida,
al menos si sigue vivo.
común es este retiro,
ni solo ni acompañado,
cuando vuelva ya les digo.
Lo primero un cenicero
y un botellín bien fresquito;
pantalón que cae al suelo,
mechero y un cigarrillo.
El bidet hace de mesa,
después tres puntos seguidos...
Y empezamos en el trono
a ligar unos versillos
que pueden ser un romance
con sentido o sin sentido.
El pobre, el rico, el avaro,
el amigo, el enemigo;
todos acuden a él
para aliviar intestinos
aunque solo sean aires,
pero ¡jolines, qué alivio!
Buena ventana yo tengo
en el cuarto susodicho
y una puerta que no cierra,
pues que no quiero presidios.
Si alguien pasa, se saluda;
coja turno, buen amigo,
y no vaya molestando,
respéteme en mi cobijo
que ando componiendo versos
y ahora fluyen de corrido.
No sé si ir ya terminando
o añadir un par de ripios;
mejor no "menealla", Sancho,
ni meterse en compromisos.
Y ahora me pongo de pie,
¡por los dioses, que conflicto!
En una mano el papel,
con lo que ha quedado escrito,
el bolígrafo en la otra...
Se consumió el cigarrillo
y la cerveza voló
cumpliendo su cometido.
Qué buen invento el retrete,
mire usted, y qué sufrido.
Su retrete no le olvida,
al menos si sigue vivo.