dulcinista
Poeta veterano en el Portal
Dijo el sacerdote en la sacristía:
¡Por Dios bendito, cubrase Mariana,
que al verla se levanta en mi sotana
lo que abajo permanecer debía!
¡Ay señora, qué santo yo sería
si me tomara yo en esta mañana
el licor que me ofrece soberana
con su cálida y dulce compañía!
¡Ay señora, no sé ni lo que digo
pero sé lo que quiero y quisiera
que usted sus duros senos no tapara!
¡Ay qué calor siento con el abrigo
que me ofrecen sus brazos, compañera,
ojalá en sus brazos me encadenara!
Eladio Parreño Elías
7-Noviembre-2013