• 📢 Nuevo: Hazte Mecenas — sin publicidad, blog propio, y apoya la poesía en español. | Mi Libro de Poesía | Métrica Española (beta)
  • Herramienta de Métrica Española mejorada

    Hemos renovado por completo nuestro analizador de métrica: ahora analiza poemas enteros con detección de sinalefas, sinéresis, esquema rímico, tipo de estrofa y mucho más. Además, incluye dos nuevas herramientas: Rimas — busca rimas consonantes y asonantes filtradas por sílabas — y Sinónimos — encuentra palabras alternativas que encajen en tu verso. Está en fase de pruebas — tu opinión nos ayuda a perfeccionarlo. Si encuentras algún error o tienes sugerencias, escríbenos a info@mundopoesia.com. Probar la nueva versión →

EL VIEJO MORIBUNDO Y LA VOZ

Julio Viyerio

Poeta recién llegado
El torso del viejo menea la silla

hamaca de mimbres también resignados;

navega su mente la tarde sombría

quizás al recuerdo le pesque un bocado.

Del sol deslustrado la luz se desliza

trepando las piedras del muro del patio,

las flores de hibíscus del muro vecinas

se cierran conforme las techa el ocaso.

Detrás de la tarde con él suspendida,

aquel mediodía la voz del extraño

robó de sus labios palabras exiguas,

más bien balbuceos de brotes escasos.

Senil alambique es él, no destila

el néctar sabroso del fruto temprano,

su líquido zumo que el tiempo cocía

cual yesca quemante, se fue evaporando.

Continuas renuncias: asfalto de vida

que fue tan extenso dejó de ser largo,

pues no le provocan dolor ni alegría

las sueltas presencias del ser inmediato.

Alcanza su vista la línea infinita,

crepúsculo tibio, volátil, curvado

De todo y de nada la mente se limpia

quitada su funda de tiempo y espacio.

Exilio del frío, por fin no vendría

a dar el azote normal a sus manos.

Redacta la carne la paz decisiva;

los óseos anzuelos y nervios, firmaron.

Epílogo: vasto el albur amplifica

cual limpia llanura, el sol dilatado.

entonces regresa la voz y le avisa

que el viejo de nuevo habrá de esperarlo.
 
Última edición:
El torso del viejo menea la silla
hamaca de mimbres también resignados;
navega su mente la tarde sombría
quizás al recuerdo le pesque un bocado.
Del sol deslustrado la luz se desliza
trepando las piedras del muro del patio,
las flores de hibíscus del muro vecinas (hibiscus)
se cierran conforme las techa el ocaso.
Detrás de la tarde con él suspendida,
aquel mediodía la voz del extraño
robó de sus labios palabras exiguas,
más bien balbuceos de brotes escasos.
Senil alambique es él, no destila
el néctar sabroso del fruto temprano,
su líquido zumo que el tiempo cocía
cual yesca quemante, se fue evaporando.
Continuas renuncias: asfalto de vida
que fue tan extenso dejó de ser largo,
pues no le provocan dolor ni alegría
las sueltas presencias del ser inmediato.
Alcanza su vista la línea infinita,
crepúsculo tibio, volátil, curvado
De todo y de nada la mente se limpia
quitada su funda de tiempo y espacio.
Exilio del frío, por fin no vendría
a dar el azote normal a sus manos.
Redacta la carne la paz decisiva,
los nervios conformes, firmó un óseo gancho. (2ª-5ª-8ª-9ª-11ª) *
Epílogo: un sol // el albur amplifica (5+1 // 7) **
bebiendo la limpia llanura de un trago,
entonces regresa la voz y le avisa
que el viejo de nuevo habrá de esperarlo.
Ante todo permíteme felicitarte por este poema que me ha devuelto el interés en la lectura y que representa uno de los mejores trabajos poéticos que he leído últimamente. Tiene sus detalles ─cuándo no─, pero confío en que sabrás qué hacer con ellos. En el primer caso * hay acentos acentos contiguos en 8ª y 9ª; y en el segundo caso ** un hemistiquio fuera de métrica. ¡Excelente trabajo, Campeón! ¡Enhorabuena!
 
El torso del viejo menea la silla

hamaca de mimbres también resignados;

navega su mente la tarde sombría

quizás al recuerdo le pesque un bocado.

Del sol deslustrado la luz se desliza

trepando las piedras del muro del patio,

las flores de hibíscus del muro vecinas

se cierran conforme las techa el ocaso.

Detrás de la tarde con él suspendida,

aquel mediodía la voz del extraño

robó de sus labios palabras exiguas,

más bien balbuceos de brotes escasos.

Senil alambique es él, no destila

el néctar sabroso del fruto temprano,

su líquido zumo que el tiempo cocía

cual yesca quemante, se fue evaporando.

Continuas renuncias: asfalto de vida

que fue tan extenso dejó de ser largo,

pues no le provocan dolor ni alegría

las sueltas presencias del ser inmediato.

Alcanza su vista la línea infinita,

crepúsculo tibio, volátil, curvado

De todo y de nada la mente se limpia

quitada su funda de tiempo y espacio.

Exilio del frío, por fin no vendría

a dar el azote normal a sus manos.

Redacta la carne la paz decisiva,

los nervios conformes, firmó un óseo gancho.

Epílogo: un sol el albur amplifica

bebiendo la limpia llanura de un trago,

entonces regresa la voz y le avisa

que el viejo de nuevo habrá de esperarlo.
Mi enhorabuena por esta bella composición donde todos sus versos son asonantes, tanto los versos pares como impares, un buen trabajo has elaborado Julio,
Concuerdo con los apuntes realizados por Elhi.
Un placer estar en tu arte poético.
Un abrazo.
 
Última edición por un moderador:
Muchas gracias amigos poetas Elhi yRicardo, me alegro mucho que hayan disfrutado de este poema. Las observaciones de Elhi son correctas y entonces, puedo modificar esos versos de la siguiente manera:

Redacta la carne la paz decisiva;
anzuelos de hueso y nervios, firmaron...

Epílogo: un ancho albur amplifica
cual limpia llanura, el sol dilatado...

A ver qué les parece de esta manera. Un abrazo cordial queridos poetas.
 
Muchas gracias amigos poetas Elhi yRicardo, me alegro mucho que hayan disfrutado de este poema. Las observaciones de Elhi son correctas y entonces, puedo modificar esos versos de la siguiente manera:

Redacta la carne la paz decisiva;
anzuelos de hueso y nervios, firmaron...

Epílogo: un ancho albur amplifica
cual limpia llanura, el sol dilatado...

A ver qué les parece de esta manera. Un abrazo cordial queridos poetas.
Me parece Julio que está muy correcto el cambio dado, reitero mi enhorabuena por tu obra.
Un abrazo.
 
Muy lograda y adaptada al tema la melodía de tus dodecasílabos, Julio. Me ha recordado, por melodía y tema, aquella maravilla que comienza «El mar, como un vasto cristal azogado»...

Acerca de ese verso de la paz firmada, opino que no corresponde la coma antes de «firmaron», por separar al sujeto del verbo.
abrazo
J.
 
El torso del viejo menea la silla

hamaca de mimbres también resignados;

navega su mente la tarde sombría

quizás al recuerdo le pesque un bocado.

Del sol deslustrado la luz se desliza

trepando las piedras del muro del patio,

las flores de hibíscus del muro vecinas

se cierran conforme las techa el ocaso.

Detrás de la tarde con él suspendida,

aquel mediodía la voz del extraño

robó de sus labios palabras exiguas,

más bien balbuceos de brotes escasos.

Senil alambique es él, no destila

el néctar sabroso del fruto temprano,

su líquido zumo que el tiempo cocía

cual yesca quemante, se fue evaporando.

Continuas renuncias: asfalto de vida

que fue tan extenso dejó de ser largo,

pues no le provocan dolor ni alegría

las sueltas presencias del ser inmediato.

Alcanza su vista la línea infinita,

crepúsculo tibio, volátil, curvado

De todo y de nada la mente se limpia

quitada su funda de tiempo y espacio.

Exilio del frío, por fin no vendría

a dar el azote normal a sus manos.

Redacta la carne la paz decisiva;

los óseos anzuelos y nervios, firmaron.

Epílogo: vasto el albur amplifica

cual limpia llanura, el sol dilatado.

entonces regresa la voz y le avisa

que el viejo de nuevo habrá de esperarlo.

El fin de la tarde provocando un escenario monótono, nostálgico y pesaroso. El tiempo ido del ser y una Soledad que provoca en el protagonista una especie de entristecimiento por cómo ocurre, a cada paso, lo que observa y que lo embarga hasta llevarlo en un estado de pesadumbre.
 
El fin de la tarde provocando un escenario monótono, nostálgico y pesaroso. El tiempo ido del ser y una Soledad que provoca en el protagonista una especie de entristecimiento por cómo ocurre, a cada paso, lo que observa y que lo embarga hasta llevarlo en un estado de pesadumbre.
Así es querido poeta Lucevelio y luego de ese estado de melancolía, la línea del horizonte, según mi visión, como posibilidad de ser. Abrazo
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba