Wallmonster
Poeta recién llegado
Un tropiezo inocente, mi ilusión confundía
de minúscula sombra de ladrillo y papel;
encerrada y distante, en una galería,
donde daba nerviosa la estela a su pincel.
Al destello de un hilo, el papel se envolvía
melodioso al ladrillo con aroma de miel
y colores pintaban lo que no me decía
entre plieges secretos de su albino laurel.
Trapasó mi ventana, y en un solo segundo
con un loco suspiro me olvidé de vivir,
soñé entonces despacio, a través de su mundo
donde en trazos del alma dejaba de fingir.
En su vil parpadeo me quedé moribundo
y sin darme ni cuenta la quería a morir.
En estos versos hago un pequeño y humilde homenaje al maestro Rubén Darío y a su obra poética.
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