Luis Á. Ruiz Peradejordi
Poeta que considera el portal su segunda casa
La carretera, de firme negro y nuevo, recién pintada, como un estreno, recorre las Tierras de Campos, en grandes trazos rectilíneos, dejando a los lados los pueblos, dormidos, soñolientos, soñadores de grandezas que se perdieron en el tiempo. La carretera nueva rompe lomas, acuchilla montes, salta ríos, arroyos sin nombre y busca, busca otro paisaje, otros hombres.
La carretera por la que se ha ido. La carretera que la lleva a otros destinos, que la aleja de mí por unas horas, enormes y tremendas horas, amargas horas de ausencia. Se ha ido feliz, sonriente, como acostumbra hacerlo cada fin de semana. Para mí es duro; cada vez más difícil esta soledad acompañada, en la que todo el universo no logra llenar lo que ella, con su sola presencia, hace rebosar.
Hoy la extraño, la añoro; quisiera tener mi mano entre las suyas, quisiera sentirme por sus brazos abrazado
Vuelvo la vista a la carretera y en pos de ella la recorro, buscándola en cada pueblo, parando en cada recodo, anhelando verla, ya de vuelta, feliz y sonriente; de vida llena.
La carretera nueva, como todos los caminos, como todas las carreteras, conduce a Roma; mas cada uno tenemos en una parte diferente nuestra Roma. La carretera nueva se pierde en el horizonte. Por ella se fue, pero... volverá por ella. Negra y dura es a la ida, brillante y hermosa cuando la conduzca de vuelta.
La carretera por la que se ha ido. La carretera que la lleva a otros destinos, que la aleja de mí por unas horas, enormes y tremendas horas, amargas horas de ausencia. Se ha ido feliz, sonriente, como acostumbra hacerlo cada fin de semana. Para mí es duro; cada vez más difícil esta soledad acompañada, en la que todo el universo no logra llenar lo que ella, con su sola presencia, hace rebosar.
Hoy la extraño, la añoro; quisiera tener mi mano entre las suyas, quisiera sentirme por sus brazos abrazado
Vuelvo la vista a la carretera y en pos de ella la recorro, buscándola en cada pueblo, parando en cada recodo, anhelando verla, ya de vuelta, feliz y sonriente; de vida llena.
La carretera nueva, como todos los caminos, como todas las carreteras, conduce a Roma; mas cada uno tenemos en una parte diferente nuestra Roma. La carretera nueva se pierde en el horizonte. Por ella se fue, pero... volverá por ella. Negra y dura es a la ida, brillante y hermosa cuando la conduzca de vuelta.