Rosa Literaria
Poeta recién llegado
En el mundo del eterno esperar se envejece mi esperanza, se borran mis huellas.
Cada vez que camino entre la oscuridad se pueden encontrar cientos de preguntas:
¿por qué estoy solo en este comienzo de mi misma vida? Quisiera estar junto a alguien,
morir en sus brazos, contarle mis penas, decirle cuanto le amo.
Llega una mañana y el sol comienza asomarse, sin embargo nada más es soledad,
se podrá colocar miles de escritos que mi vida es "eterna oscuridad" sin embargo
nada va a cambiar.
En el pasado fuimos ignorantes en huir del mismo tiempo, horas, segundos,
no fuimos capaces de enfrentarlos: todo aquello que nos hizo cambiar de un dia para otro
es el culpable de lo que somos. Al tiempo no se le puede regresar y ni siquiera
se le puede mencionar su nombre, no se le puede mentir, no se puede esconder.
En el tiempo en que tuvimos palabras, esas que pudieron decirles cuanto les amamos:
fui un tonto, un ignorante, uno sin voz ante la nada. No, no hagamos
que nuestra mente sea la tonta si los que son están en frente.
Amor vengo a verte, sobre tu puerta esas hermosas flores que huelen a ese aroma tan fragante,
vengo a enamorarte, a seducirte porque mi propio universo interno se cansó de su soledad.
¡Amor, sale entre las ventanas, sale entre la puerta! Ven a mis brazos, has que esos labios se junten
con los míos. Entre tu boca puedo oír: ¡no quiero verte, no quiero escuchar tus palabras, no quiero ver esos labios! Mis labios son de la eterna esperanza, del eterno amor, capaces de amarte por toda una vida.
Cada vez que camino entre la oscuridad se pueden encontrar cientos de preguntas:
¿por qué estoy solo en este comienzo de mi misma vida? Quisiera estar junto a alguien,
morir en sus brazos, contarle mis penas, decirle cuanto le amo.
Llega una mañana y el sol comienza asomarse, sin embargo nada más es soledad,
se podrá colocar miles de escritos que mi vida es "eterna oscuridad" sin embargo
nada va a cambiar.
En el pasado fuimos ignorantes en huir del mismo tiempo, horas, segundos,
no fuimos capaces de enfrentarlos: todo aquello que nos hizo cambiar de un dia para otro
es el culpable de lo que somos. Al tiempo no se le puede regresar y ni siquiera
se le puede mencionar su nombre, no se le puede mentir, no se puede esconder.
En el tiempo en que tuvimos palabras, esas que pudieron decirles cuanto les amamos:
fui un tonto, un ignorante, uno sin voz ante la nada. No, no hagamos
que nuestra mente sea la tonta si los que son están en frente.
Amor vengo a verte, sobre tu puerta esas hermosas flores que huelen a ese aroma tan fragante,
vengo a enamorarte, a seducirte porque mi propio universo interno se cansó de su soledad.
¡Amor, sale entre las ventanas, sale entre la puerta! Ven a mis brazos, has que esos labios se junten
con los míos. Entre tu boca puedo oír: ¡no quiero verte, no quiero escuchar tus palabras, no quiero ver esos labios! Mis labios son de la eterna esperanza, del eterno amor, capaces de amarte por toda una vida.
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