Entre mi isla y tú
Una fibra de amor
destiñe tu sonrisa
cuando no hay más peces
colgando las tejuelas del llanto, escurre soledad.
Después del amor tú
zigzagueas la espesura
de la neblina
yo no existo en tu nube de amor.
Pero esta el río
con sus espejos de agua
reflejando el verde
bosque nativo de mi isla.
Están
las húmedas veredas
cargadas de lluvia
la gente camina sin prisa,
está la pena que navega en los botes por los canales,
los sargazos largos
que tiñen de café
la mar de mi playa.
Entonces a veces sólo a veces no me haces falta tú.
Otras tantas
eres un reflejo
de algún ave
de este territorio,
me gusta eso
porque te vuelves frágil y tierno como un Chucao en su noche Feliz.
Y así se pasan las horas en este rincón insular, entre lanas, mates, pan amasado y en mis cordeles cuelgo los recuerdos contigo.
No me hace falta más
que un viejo violín
para tocarte algún vals
mientras baja la marea.
Una fibra de amor
destiñe tu sonrisa
cuando no hay más peces
colgando las tejuelas del llanto, escurre soledad.
Después del amor tú
zigzagueas la espesura
de la neblina
yo no existo en tu nube de amor.
Pero esta el río
con sus espejos de agua
reflejando el verde
bosque nativo de mi isla.
Están
las húmedas veredas
cargadas de lluvia
la gente camina sin prisa,
está la pena que navega en los botes por los canales,
los sargazos largos
que tiñen de café
la mar de mi playa.
Entonces a veces sólo a veces no me haces falta tú.
Otras tantas
eres un reflejo
de algún ave
de este territorio,
me gusta eso
porque te vuelves frágil y tierno como un Chucao en su noche Feliz.
Y así se pasan las horas en este rincón insular, entre lanas, mates, pan amasado y en mis cordeles cuelgo los recuerdos contigo.
No me hace falta más
que un viejo violín
para tocarte algún vals
mientras baja la marea.