El escritor del lago
Poeta recién llegado
El sonido apagado de tu voz, impacienta el momento de nuestro encuentro furtivo que nunca llega.
Deshace el instante en que mi corazón henchido de dolor escucha tu miedo.
El miedo que es reflejo del ansia de tu vida por encontrar el amor en alguien imposible.
La lluvia fría del invierno congela los sentimientos, que sin saber cómo se convierten en inciertos desatinos de la sinrazón que un día me llevó a desearte.
Es la pena o es la tristeza, de no habernos conocido en otro momento y en otro lugar, para saber si nuestro destino era ser uno.
La perfecta comunión de nuestros sentidos, hace que la pena afligida de mi alma se torne tristeza eterna en una vida desangelada y libre de sentimientos.
Escucha, escucha a tu corazón y no dejes que el cerebro ahogue tu pasión.
Desátate y deja que el irracional estremecimiento muestre el verdadero rostro de la pasión carnal.
Recuéstate a mi lado en tu lecho y dejemos que fluya la sinrazón en el juego del amor.
No importa si no podemos estar en la eternidad, pero si al menos unos instantes de nuestras vidas yacemos uno junto al otro, la espera habrá merecido la espera.
Das sentido a mis días, aunque no te pueda tener. Das vida a mi vida cada día. No me abandones, jamás.
Escucha a tu corazón.
Deshace el instante en que mi corazón henchido de dolor escucha tu miedo.
El miedo que es reflejo del ansia de tu vida por encontrar el amor en alguien imposible.
La lluvia fría del invierno congela los sentimientos, que sin saber cómo se convierten en inciertos desatinos de la sinrazón que un día me llevó a desearte.
Es la pena o es la tristeza, de no habernos conocido en otro momento y en otro lugar, para saber si nuestro destino era ser uno.
La perfecta comunión de nuestros sentidos, hace que la pena afligida de mi alma se torne tristeza eterna en una vida desangelada y libre de sentimientos.
Escucha, escucha a tu corazón y no dejes que el cerebro ahogue tu pasión.
Desátate y deja que el irracional estremecimiento muestre el verdadero rostro de la pasión carnal.
Recuéstate a mi lado en tu lecho y dejemos que fluya la sinrazón en el juego del amor.
No importa si no podemos estar en la eternidad, pero si al menos unos instantes de nuestras vidas yacemos uno junto al otro, la espera habrá merecido la espera.
Das sentido a mis días, aunque no te pueda tener. Das vida a mi vida cada día. No me abandones, jamás.
Escucha a tu corazón.