Pintas el sonrojo de mis labios
con la dulzura de tu dedo,
es como esa inmensidad
del océano, por donde vago,
cuando estamos en silencio.
Me extravío en tus ojos,
y te hablo desde un verso,
más no sé si escribo,
o las palabras me llegan desde
la profundidad de tus pupilas,
tan cerca, tan íntimas.
Eres tú entre todos,
tú, mi paisaje y mi destino,
tú, el amor que me tiembla,
desde ese rincón donde
converge nuestro tiempo.
Ana Mercedes Villalobos