musador
esperando...
Yo vi la alegría de tus años niños
correr por el patio de tu vieja casa
en Fuente Vaqueros
y vi desde el pozo brotar las haditas
con las que jugabas en la luna triste
con voz de silencio.
Yo vi deslizarse por tus teclas mudas
arañas inquietas evocando noches
de son junto al fuego
y vi tu tibieza frente a la cocina
que al calor de madre tu vida templaba
en cáliz de ensueño.
Yo vi tu entusiasmo cargando carretas
que rodaron sendas de España recóndita
derramando versos,
encendiendo lenguas en los pueblos blancos,
llenando de ríos las áridas tierras
del olivo terco.
También vi tu muerte en la pobre estatua
tan quieta, tan fría: una fuente seca,
de amargo recuerdo,
sin sangre del odio que mató tu llama,
sin luz de tu llama que encendió canciones,
sin amor de pueblo.
Sí, Granada clama: los que nunca entramos
hinchiendo la vega con tu grito en flor
aún lo debemos,
una deuda humana como pocas deudas,
la deuda del río con el propio mar.
Palabras: silencios.
correr por el patio de tu vieja casa
en Fuente Vaqueros
y vi desde el pozo brotar las haditas
con las que jugabas en la luna triste
con voz de silencio.
Yo vi deslizarse por tus teclas mudas
arañas inquietas evocando noches
de son junto al fuego
y vi tu tibieza frente a la cocina
que al calor de madre tu vida templaba
en cáliz de ensueño.
Yo vi tu entusiasmo cargando carretas
que rodaron sendas de España recóndita
derramando versos,
encendiendo lenguas en los pueblos blancos,
llenando de ríos las áridas tierras
del olivo terco.
También vi tu muerte en la pobre estatua
tan quieta, tan fría: una fuente seca,
de amargo recuerdo,
sin sangre del odio que mató tu llama,
sin luz de tu llama que encendió canciones,
sin amor de pueblo.
Sí, Granada clama: los que nunca entramos
hinchiendo la vega con tu grito en flor
aún lo debemos,
una deuda humana como pocas deudas,
la deuda del río con el propio mar.
Palabras: silencios.
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