Drümz
Poeta No Poeta Drümz
I
Te podría contar miles de llantos,
el día a día de mi humilde prosa,
para imaginarse cuando el mar
traga la tierra con sus alas náuticas.
Volando sin plumas ni redes
las reflexiones por mi mente se derrochan
los pañuelos se disipan hasta extinguirse
en el sorbo de este húmedo pesar,
lo más simétricamente interno
de los átomos de mis entrañas
me hacen cobarde y despoblado
invisible, sin ojos en el telón
secas las hojas, pero el tallo no.
Así pierdo el reloj difícil,
entre el tiempo que me carcome el día
la luna escupe sus rayos contagiosos
a mis paredes ricas en penumbra.
Vacila mi experiencia rígidamente absoluta.
Sacudo en el silencio toda mi soledad,
cambio los movimientos por un canto
tan triste como la de los grillos sin pareja.
Invierno, no es nada el invierno, es mucho.
Que sería el invierno sin tipos como yo,
que lloran y miran entre los vidrios
el fin de las hojas en el viento aterrador,
vivo entre el frío que no me hace daño
vivo dentro de él, lo huelo con esmero
me invade y llega al centro del circulo
penetrando directo a mis sentidos.
Qué más que esto me pregunto:
ver arrugas en el cemento pisado
la esclavitud de la tierra sobre el asfalto,
un cadáver de ave que no volará nunca más
plumas que llevaban sueños,
y que no se cumplirán.
¡Y a mí nadie me abraza!
¡Nadie siente mi sombra escarchada!
Que más podría decir,
si las mariposas evitan
el invierno de las flores.
La paz nocturna de lo inerte
me llena de un dolor de agónico,
a un vacío sutil de la pena compacta
todo lo que al gusto de la tristeza
llama a la hambruna eterna.
Polvo húmedo en las esquinas heladas,
lluvia sinfónica en los techos,
malezas inermes escondidas una tras otra,
cunetas que cansan a las hormigas
y un aroma único que me llena de placer el espíritu.
mientras tanto, estas calles lánguidas
piden auxilio tanto como yo.
Menos que yo.
Drümz.
De mi libro EL ARTE DE LA SOLEDAD.
(TODO INSCRITO EN EL REGISTRO DE PROPIEDAD INTELECTUAL DE CHILE).
Te podría contar miles de llantos,
el día a día de mi humilde prosa,
para imaginarse cuando el mar
traga la tierra con sus alas náuticas.
Volando sin plumas ni redes
las reflexiones por mi mente se derrochan
los pañuelos se disipan hasta extinguirse
en el sorbo de este húmedo pesar,
lo más simétricamente interno
de los átomos de mis entrañas
me hacen cobarde y despoblado
invisible, sin ojos en el telón
secas las hojas, pero el tallo no.
Así pierdo el reloj difícil,
entre el tiempo que me carcome el día
la luna escupe sus rayos contagiosos
a mis paredes ricas en penumbra.
Vacila mi experiencia rígidamente absoluta.
Sacudo en el silencio toda mi soledad,
cambio los movimientos por un canto
tan triste como la de los grillos sin pareja.
Invierno, no es nada el invierno, es mucho.
Que sería el invierno sin tipos como yo,
que lloran y miran entre los vidrios
el fin de las hojas en el viento aterrador,
vivo entre el frío que no me hace daño
vivo dentro de él, lo huelo con esmero
me invade y llega al centro del circulo
penetrando directo a mis sentidos.
Qué más que esto me pregunto:
ver arrugas en el cemento pisado
la esclavitud de la tierra sobre el asfalto,
un cadáver de ave que no volará nunca más
plumas que llevaban sueños,
y que no se cumplirán.
¡Y a mí nadie me abraza!
¡Nadie siente mi sombra escarchada!
Que más podría decir,
si las mariposas evitan
el invierno de las flores.
La paz nocturna de lo inerte
me llena de un dolor de agónico,
a un vacío sutil de la pena compacta
todo lo que al gusto de la tristeza
llama a la hambruna eterna.
Polvo húmedo en las esquinas heladas,
lluvia sinfónica en los techos,
malezas inermes escondidas una tras otra,
cunetas que cansan a las hormigas
y un aroma único que me llena de placer el espíritu.
mientras tanto, estas calles lánguidas
piden auxilio tanto como yo.
Menos que yo.
Drümz.
De mi libro EL ARTE DE LA SOLEDAD.
(TODO INSCRITO EN EL REGISTRO DE PROPIEDAD INTELECTUAL DE CHILE).
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