Dijimos
que las gaviotas
volaban en otro cielo,
uno disperso
uno en donde perderse
resulta necesario a veces.
Un batiscafo
se sumerge al fondo de tus ojos
pero no nos vimos
en el preciso instante
en que la melancolía
se oía en los roqueríos.
Dijimos
que el amor
era soplido de viento,
un nenúfar flotando en la laguna,
el trino de tantos pájaros que se abrigan en tu pecho.
...Siempre fue amor.
Me llega tu abrazo
cómo una brisa marina
que se encorva
en mi columna
y da cobijo
a ésta alma
que deambula solitaria
entre las dunas.
Te pienso siempre
en el costado azúl de mi océano
y desde allí me habitas.
que las gaviotas
volaban en otro cielo,
uno disperso
uno en donde perderse
resulta necesario a veces.
Un batiscafo
se sumerge al fondo de tus ojos
pero no nos vimos
en el preciso instante
en que la melancolía
se oía en los roqueríos.
Dijimos
que el amor
era soplido de viento,
un nenúfar flotando en la laguna,
el trino de tantos pájaros que se abrigan en tu pecho.
...Siempre fue amor.
Me llega tu abrazo
cómo una brisa marina
que se encorva
en mi columna
y da cobijo
a ésta alma
que deambula solitaria
entre las dunas.
Te pienso siempre
en el costado azúl de mi océano
y desde allí me habitas.
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