Vida y muerte comulgan voz binaria.
La primera sostiene su momento.
La segunda merece un monumento
por relucir su dote funcionaria.
Creativa, con aires de sicaria
y guadaña en constante movimiento.
Las almas son su pago suculento.
Aspira a una excelencia solitaria.
En una posta larga de relevos
"vive" pendiente de materia prima,
veteranos y algunos rostros nuevos.
Merece un verso escueto en pobre rima
y un puñado de asiáticos longevos
con un gen inmortal que la deprima.