Victoria M.
Poeta recién llegado
Mientras en la estancia todo eran lamentos
y en el lecho yo vivía mis últimos momentos
¡lo admito! Allí sí tuve miedo
Mientras me untaron con aceite bendito
y casi sin fe recibí el último sacramento
¡lo admito! Allí sí tuve miedo
Mientras me ahogaba entre gemidos
y el dolor ahondaba mi cuerpo
¡por supuesto! También tuve miedo.
Y sin embargo,
mientras expiraba mi último aliento
y mis ojos con la cruz de la pared coincidieron,
cuando vi al <<rey de los judíos, Jesús el Nazareno>>
¡Aquí sí lo admito! Solo pude rogarle “llévame contigo”.
y en el lecho yo vivía mis últimos momentos
¡lo admito! Allí sí tuve miedo
Mientras me untaron con aceite bendito
y casi sin fe recibí el último sacramento
¡lo admito! Allí sí tuve miedo
Mientras me ahogaba entre gemidos
y el dolor ahondaba mi cuerpo
¡por supuesto! También tuve miedo.
Y sin embargo,
mientras expiraba mi último aliento
y mis ojos con la cruz de la pared coincidieron,
cuando vi al <<rey de los judíos, Jesús el Nazareno>>
¡Aquí sí lo admito! Solo pude rogarle “llévame contigo”.