FanÁngel
Poeta recién llegado
En la lucha de la vida
muere el que menos tïene,
con el corazón fruncido
y un dolor sobre la fiebre.
Van palabras de consuelo
por mejillas divergentes
en las tibiezas del alba
que las lágrimas detienen.
Su carrito de la compra
presenta agujeros verdes,
llenos de manchas de herrumbre,
que de noche resplandecen.
Es un mísero existir
en que lloran mudos peces,
peces de bocas hambrientas,
olvidados por la gente.
En la estridencia del aire
hay un rumor de papeles,
viejos periódicos duros
ablandados cuando llueve.
Una botella vacía
yace en un rincón solemne,
vacía de sus espíritus,
mas llena de agua de nieve.
A las cinco de la noche,
cinco puñales que hieren,
una oscuridad lumbrosa
se expande por las paredes.
Y en la mitad de la calle,
cuando todo el mundo duerme,
tirado sobre un cartón,
un cuerpo helado silente.
muere el que menos tïene,
con el corazón fruncido
y un dolor sobre la fiebre.
Van palabras de consuelo
por mejillas divergentes
en las tibiezas del alba
que las lágrimas detienen.
Su carrito de la compra
presenta agujeros verdes,
llenos de manchas de herrumbre,
que de noche resplandecen.
Es un mísero existir
en que lloran mudos peces,
peces de bocas hambrientas,
olvidados por la gente.
En la estridencia del aire
hay un rumor de papeles,
viejos periódicos duros
ablandados cuando llueve.
Una botella vacía
yace en un rincón solemne,
vacía de sus espíritus,
mas llena de agua de nieve.
A las cinco de la noche,
cinco puñales que hieren,
una oscuridad lumbrosa
se expande por las paredes.
Y en la mitad de la calle,
cuando todo el mundo duerme,
tirado sobre un cartón,
un cuerpo helado silente.
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