spring
Sonriendo...
Torpe luna,
torpe e ilusa luna,
cómo osas enfocar mis congojas,
no ves lo mucho que ensayo
soslayar la tristeza
que vistiendo va la desesperanza
con trajes de algodón y flores nuevas.
Sé bien que no me dirás nada, tampoco
reprobarás mi irreverente insulto,
eres tan indiscreta luna ¡Oh, luna!
Siempre estás ahí
con tu señero ojo
revelando lo invisible.
¡Oh, entrometida luna!, yo que pretendo
torcer el rumbo de lo herible
llenando los vacíos de anhelos,
¡y tú! Tú tan legendaria, tan indescifrable,
tan leal a la noche de todos.
Centinela imperecedera, desvelas mis fines
solo porque eres sensible mitad; callada,
cuerda y fiel, aposentada en la bóveda prieta
donde llevamos los insomnios,
quejas, afectos, deseos
e inconformismos,
también amores y rezos forzando al sueño.
Esta vez no me engañas;
sé que eres mala y buena ¡Luna!,
mala porque eres espejo
y buena porque acompañas.
Te diré un secreto, pero
no sigas con tu imprudencia luna,
no ilustres mis debilidades
a los originarios, ni negros
ni a blancos de cuero,
tampoco a la mezcla de todos ellos;
estoy en tu confesionario
siendo tu anverso con esta ristra de penas
sintiéndome pequeña y transparente
ante ti, implorando por la sanación universal,
la del cuerpo, la del alma.
Esas confidencias son acto tan íntimo
que no es aceptable nos merodeen,
y como todo mortal
busco un culpable de las adversidades
para quejarme, y apareces ante mí.
¡Oh, luna!, ¡luna! No te vayas en ningún tiempo
despliega tu manto bordado de luz
sobre la noche de los quejidos,
y brilla sobre las arboledas del amor.
¡Luna, lunaaa pss…pss!
Perdóname, consuélame en uno de esos
abrazos que solo tú sabes brindar,
voy a descansar con los grillos de mi almohada,
nos vemos mañana, no faltes.
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