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    Hemos renovado por completo nuestro analizador de métrica: ahora analiza poemas enteros con detección de sinalefas, sinéresis, esquema rímico, tipo de estrofa y mucho más. Además, incluye dos nuevas herramientas: Rimas — busca rimas consonantes y asonantes filtradas por sílabas — y Sinónimos — encuentra palabras alternativas que encajen en tu verso. Está en fase de pruebas — tu opinión nos ayuda a perfeccionarlo. Si encuentras algún error o tienes sugerencias, escríbenos a info@mundopoesia.com. Probar la nueva versión →

La Pasiónida (inacabado)

Dertodesking

Poeta recién llegado
LIBRO I
Nimia inmolación: primera parte


Oh, la penitencia canta del mesías,
santa inspiración, que mueves mi cantar
hacia la grandeza. Canta de un ilustre
hombre, que por darnos vida sempiterna
vino y en el madero sendas aflicciones
hubo de sentir. Acude, tan enhiesta
desde el Paraíso; mi alma con tu mano
toca con oficio, y sobre mi cabeza
tu hálito suspira, de arte abarrotado.
¡Oh, iluminación! ¡Acude, y mi Virgilio
sé en mi romeraje, infusa cuan te veo!
Triste es el momento que hoy a rememorar
vengo acometido, pues ya Jesucristo
sobre el crucifijo se halla padeciendo.
Antes el malvado, Judas, lo vendió:
treinta tetradracmas era su valía.
Luego con seiscientos hombres a prenderlo
vino, y a Judaea viles lo llevaron.
Como alrededor de algunos interfectos
la horda matadora se hace petulante,
tal se comportó la hueste en el proceso
cruel, al redentor guantazos propiciando.
Cuando satisfecha la ira de la turba
se hizo, a Jesucristo aquella laureola
dieron de punzante planta en su cabeza.
Ante el pretorial llevaron al Mesías,
donde Judaea toda a Barrabás
dio la libertad, y al Santo Primogénito
a una pesadumbre horrible condenó.
Tal mi creación comienza, ya que Cristo
sobre el crucifijo se halla padeciendo.
Ácida su bilis, negra su enturbiada
sangre que tranquila sobre sus luceros
cruda ya desciende. Aquellos a su Pueblo
miran entornados, como suplicando
de él misericordia. Pero de Judea
todo el populacho alegre manifiesta:
«Este extraño, débil rey que en crimen rige,
pues con esos malos justo está en el centro,
sea nuestro ejemplo, sea nuestra norma».
Busca al magistrado la horda israelita.
Como un usurero que hace innumerable
oro por las penas de otros insensatos,
que ante su tienda llegan sollozando,
tal temperamento muestran los judíos
cuando al pretoriado marchan jubilosos.
Ya ante el pretorial dialogan con Pilato,
juez que al redentor mandó a crucificar:
«Oh, Pilato, gran pretor, que a Cristo allí
cruel mandaste —dicen —pero mucho ha sido.
Suéltalo hoy por que haga vida larga a cambio
de estas, nuestras, que hoy ofrecemos a él, indignos».
Habla el de Tiberio, calmo, con su cetro
sobre la cabeza; argéntos sus halcones:
«Donde de los cráneos
ese promontorio
fueron tres felones
bien ajusticiados,
no por la morada
toga que mi fuerza
marca de prefecto,
sino por costumbre
vuestra: liberar
a uno, por mandar
a otro al crucifijo;
tal lo decidisteis».
Dice la mesnada, pues, al de Tiberio:
«Tal lo quiso nuestra tribu antaño, pero
mucho tiempo de eso, como sabes, ya hace»
Poncio del curul se mueve, y su bastón
duro al pavimento lleva; con sus ojos
fiero a los judíos mira y vitupera:
«¡Cuán encastillados
sois, que a los patriarcas
de etnia israelita
vuestras reprochables
faltas atribuís!
Pues tan responsables
eran los primeros
como los que luego
— que ante mi curul
veo— les siguieron.
¡Idos al abismo
prestos, renegados
cuan os presentáis!».
Gimen los judíos, que ante la invectiva
bajan sus cabezas. Uno dialogar
trata con Pilato, empero temeroso:
«La orden de ese líder nuestro, el gran Caifás,
nuestro pueblo sigue bajo pena de horca;
pues si obrara cual quisiera, el pueblo a Cristo
bien iría a aquel, del mundo Gran fulgor».
Ríe el de Tiberio; trona el pretorial
bajo su ludibrio. Como por las dunas
llega el reverbero y fuerza de un rugido,
que hondo sobresalto sobre la sabana
toda determina, tal supremacía
tiene el de Tiberio sobre los judíos.
«Miedo a fenecer
creo que tenéis».
Gachas las cabezas, hablan los elíadas:
«No, mas miedo a en balde ser en la horca muertos
siente el mundo todo, y tú también verías
tal destino en nuestra piel... si en ella fueras
cual nosotros. Pero bien protege un cetro
tu alma rica, y pobres no te somos útiles».
«Pero con Jesús
crueles procedisteis».
Gachos se mantienen todos, sin alzar
la haz; tras un minuto rompen el silencio
y entre gimoteos lloran a Pilato:
«Ante aquel rabí un terror del alma entró
raudo y hablar nos fue imposible. ¡La horca el cuello
ata en vil sisal, y el aire roba de él,
ducha en malos artes! Antes, la hoz nos siege
cruel, en cama enfermos. ¡Tal odiamos a ella!»
Cae el de Tiberio sobre su curul:
«¿Menos os espantan
esos crucifijos
que ellos en sus cuerpos
cargan? ¡Insensatos!
¡Falsos los lamentos!
Mofa del juzgado
bien ejerceréis
cuando el promontorio
de hombres en maderos
se hinche, y a un arbolado
pardo se asemeje».
ACLARACIONES SOBRE LA MÉTRICA
-versos descriptivos: combinación de dos hexasílabos peonios en un dodecasílabo (1,5,7,11)
-la voz del pueblo: dodecasílabos troqueos (1,3,5,7,9,11)
-la voz de Pilato: hexasílabos peonios (1,5)

 
Última edición:
Agrio el vinagrillo,
negra la enturbiada
sangre que tranquila
hasta los luceros
cruel ya desciende.
Estos a su Pueblo
miran entornados,
como suplicando
de ellos compasión...
Pero de Judea
todo el populacho
gayo manifiesta:

«Este extraño, débil rey que en crimen rige,
pues con esos malos justo está en el centro,
sea nuestro ejemplo, sea nuestra norma».

Busca al magistrado
la horda israelita.
Como los centurios
que hacen abundante
plata por las penas
de esos aborígenes,
que ante sus cuarteles
lloran angustiados,
tal temperamento
muestran los judíos
cuando al pretoriado
marchan festejando.

Ya ante el pretorial
hablan con Pilato,
juez que a Jesucristo
hizo en el madero
ser ejecutado:

«Oh Pilato, gran pretor, que a Cristo allí
cruel mandaste»—dicen—«pero mucho ha sido.
Suéltalo hoy por que haga vida larga a cambio
de estas, nuestras, que hoy ofrecemos a él, indignos».

Habla el de Tiberio,
calmo, con su cetro
sobre la cabeza;
bella su voluta,
fúlgidas sus gemas:

«Donde de los cráneos
ese promontorio
fueron tres felones
bien ajusticiados,
no por la morada
toga que mi fuerza
marca de prefecto,
sino por costumbre
vuestra: liberar
a uno por matar
a otro delincuente;
tal lo decidisteis».​

Poema escrito en hexasílabos peonios de primera, a excepción de cuando habla el pueblo judío, donde los versos son dodecasílabos troqueos.
Mucha tensión entre la justicia y el poder, la desesperación y la esperanza, a través de la historia de Pilato y Jesús.

Le saludo nuevamente
 
El poema tal vez por la hora tardía aquí me ha parecido inconexo,y de difícil comprensión y a falta de repasar la posible métrica que indica también está fuera del foro correspondiente a poesía clásica por tanto me parece que debiera estar en el foro de generales o de trascendentes si lo hay, pero eso no sería lo menos bueno del asunto, lo bueno y mejor de su poema es que afortunadamente está inacabado y podrá acabarlo en el foro correspondiente digo yo con todo respeto ( no es ironía)
Es mi criterio sin ningún ánimo de molestar
Reciba un saludo
Pepe
PD la métrica utilizada en poesía clásica daría otro resultado especialmente al oído y sobre todo musical por los acentos.
De ahí la dureza en el intento de recitado e incluso en la lectura y su comprensión (esto último es asunto de léxico del país, zonas o áreas geográficas.
 
Oh, la penitencia canta del mesías,
santa inspiración, que mueves mi cantar
hacia la grandeza. Canta de un ilustre
hombre, que por darnos vida sempiterna
vino y en el madero sendas aflicciones
hubo de sentir. Acude, tan enhiesta
desde el Paraíso; mi alma con tu mano
toca con oficio, y sobre mi cabeza
tu hálito suspira, de arte abarrotado.
¡Oh, iluminación! ¡Acude, y mi Virgilio
sé en mi romeraje, infusa cuan te veo!
Triste es el momento que hoy a rememorar
vengo acometido, pues ya Jesucristo
sobre el crucifijo se halla padeciendo.
Antes, el malvado, Judas, lo vendió:
treinta tetradracmas era su valor.
Luego con seiscientos hombres a prenderlo
vino, y a Judaea viles lo llevaron.
Como alrededor de algunos interfectos
la horda matadora se hace petulante,
tal se comportaba la horda en el proceso
cruel, al redentor guantazos propiciando

Ácida su bilis, negra su enturbiada
sangre que tranquila sobre sus luceros
Cruda ya desciende. Aquellos a su Pueblo
miran entornados, como suplicando
de él misericordia. Pero de Judea
todo el populacho gayo manifiesta:
«Este extraño, débil rey que en crimen rige,
pues con esos malos justo está en el centro,
sea nuestro ejemplo, sea nuestra norma».
Busca al magistrado la horda israelita.
Como un usurero que hace innumerable
oro por las penas de otros insensatos,
que ante su tienda llegan sollozando,
tal temperamento muestran los judíos
cuando al pretoriado marchan festejando.
Ya ante el pretorial dialogan con Pilato,
juez que al redentor mandó a crucificar:
«Oh, Pilato, gran pretor, que a Cristo allí
cruel mandaste —dicen —pero mucho ha sido.
Suéltalo hoy por que haga vida larga a cambio
de estas, nuestras, que hoy ofrecemos a él, indignos».
Habla el de Tiberio, calmo, con su cetro
sobre la cabeza; argéntos sus halcones:
«Donde de los cráneos
ese promontorio
fueron tres felones
bien ajusticiados,
no por la morada
toga que mi fuerza
marca de prefecto,
sino por costumbre
vuestra: liberar
a uno, por mandar
a otro al crucifijo;
tal lo decidisteis».
Dice la mesnada, pues, al de Tiberio:
«Tal lo quiso nuestra tribu antaño, pero
mucho tiempo de eso, como sabes, ya hace»
Poncio del curul se mueve, y su bastón
duro al pavimento lleva; con sus ojos
fiero a los judíos mira y vitupera:
«¡Cuán encastillados
sois, que a los patriarcas
de etnia israelita
vuestras reprochables
faltas atribuís!
Pues tan responsables
eran los primeros
como los que luego
— que ante mi curul
veo— les siguieron.
¡Idos al abismo
prestos, renegados
cuan os presentáis!».
Gimen los judíos, que ante la invectiva
bajan sus cabezas. Uno dialogar
Trata con Pilato, empero temeroso:
«La orden de ese líder nuestro, el gran Caifás,
nuestro pueblo sigue bajo pena de horca;
pues si obrara cuan quisiera, el pueblo a Cristo
bien iría a aquel, del mundo Gran fulgor».
Ríe el de Tiberio; trona el pretorial
bajo su ludibrio. Como por las dunas
llega el reverbero y fuerza de un rugido,
que hondo sobresalto sobre la sabana
toda determina, tal supremacía
tiene el de Tiberio sobre los judíos.
«Miedo a fenecer
creo que tenéis».
Gachas las cabezas, hablan los elíadas:
«No, mas miedo a en balde ser en la horca muertos
siente el mundo todo, y tú también verías
tal destino en nuestra piel... si en ella fueras
cuan nosotros. Pero bien protege un cetro
tu alma rica, y pobres no te somos útiles».
«Pero con Jesús
crueles procedisteis».
Gachos se mantienen todos, sin alzar
la haz; tras un minuto rompen el silencio
y entre gimoteos hablan a Pilato:
«Ante aquel rabí un terror del alma entró
raudo y hablar nos fue imposible. ¡La horca el cuello
ata en vil sisal, y el aire roba de él,
ducha en malos artes! Antes, la hoz nos siege
cruel, en cama enfermos. ¡Tal odiamos a ella!»
Cae el de Tiberio sobre su curul:
«¿Menos os espantan
esos crucifijos
que ellos en sus cuerpos
cargan? ¡Insensatos!
¡Falsos los lamentos!
Mofa del juzgado
bien ejerceréis
cuando el promontorio
de hombres en maderos
se hinche, y a un arbolado
pardo se asemeje».​
Estimado Dertodesking: Ha sido usted audaz al situar este tema suyo en este foro, pues un tema que trata de la Pasión de Cristo es muy posible que se traslade por la Administración al foro de poemas místicos, religiosos o ateístas donde se lo encerraran bajo contraseña al abrigo de los lectores ya que por allí somos muy pocos los que pasamos y siempre los mismos. En definitiva ese foro restringido se convierte en el camposanto de poemas que suelen llevar lo mejor de sus autores que es su fe. A ese foro en un soneto le llamé las “nuevas catacumbas” ya que por aquí quedan aún algunos “Domicianos” que están ojo avizor a estos temas de orden trascendente cristiano. El tiempo que aquí permanezca, no obstante, no será tiempo perdido. Yo nunca podré estar de acuerdo con esta discriminación de la cual desconozco la razón última.
Su poema, del principio al cabo, es un poema oscuro y de no fácil comprensión. Oscuro es por el tema que trata, la Pasión de Jesús desde un punto de vista trágico —porque fue el episodio más trágico de todas las Escrituras—, y usted no aminora un ápice del dolorosísimo trance que tuvo que pasar Nuestro Señor para salvarnos. El centro de su poema se puede decir que es lo que fueron las idas y venidas de Cristo para llevarlo a la presencia de Pilato, Caifás y Herodes con el cual no intercambió palabra. Ese ir y venir estuvo marcado con la violencia de los empellones que sufrió por parte de los que lo detuvieron en Getsemaní y que no cesaron en todo el martirio. En cuanto a los personajes usted sitúa a Pilato junto a Jesús en el centro del relato. Ese Pilato nombrado gobernador de Judea por el emperador Tiberio que ostentaba la “sella curulis” que usted nombra varias veces como metáfora del poder de Roma. Sabrá usted que Pilato escribió a Tiberio y en esa carta ponía en serias dudas la culpabilidad de Jesús en las revueltas que sucedían en la provincia romana. Su decisión de crucificar a Jesucristo vino dada, en gran medida por la exigencia del populacho que gritaba insistentemente “crucifixe eum” (¡Crucifícalo!) y por eso montó el espectáculo de lavarse las manos por no encontrar culpa alguna en él para mandarlo al Calvario no sin antes someterlo a una espeluznante flagelación que en la película de Mel Gibson se reproduce con escalofriante realismo.
Decía que era un poema oscuro también en su forma, tal vez escogida para no obviar el dramatismo. Usted nos ha dicho que está escrito en hexasílabos y dodecasilabos de distinto tipo. Los hexasílabos que he encontrado aceleran el ritmo y los dodecasílabos lo enlentecen. Le confieso que no he sido capaz de encontrar en su poema un orden que hubiera sido necesario para que en el recitado se observasen con claridad las cesuras de los versos largos. Estos versos, según deja entrever, tienen reminiscencias de la poesía greco-latina en la que se empleaban sílabas (moras) largas y cortas que en su poema no he idendicado, seguro por desconocimiento. Quizás una adaptación a la métrica castellana ayude en este particular. Entre tanto sucede lo que suceda, mi opinión es que el poema tiene plena cabida en este foro. Eso sí le rogaría nos ilustrase de esos aspectos métricos que le he señalado y de cuantos crea conveniente.

Reciba, estimado, un saludo muy cordial.

Salvador.
 
Estimado Dertodesking: Ha sido usted audaz al situar este tema suyo en este foro, pues un tema que trata de la Pasión de Cristo es muy posible que se traslade por la Administración al foro de poemas místicos, religiosos o ateístas donde se lo encerraran bajo contraseña al abrigo de los lectores ya que por allí somos muy pocos los que pasamos y siempre los mismos. En definitiva ese foro restringido se convierte en el camposanto de poemas que suelen llevar lo mejor de sus autores que es su fe. A ese foro en un soneto le llamé las “nuevas catacumbas” ya que por aquí quedan aún algunos “Domicianos” que están ojo avizor a estos temas de orden trascendente cristiano. El tiempo que aquí permanezca, no obstante, no será tiempo perdido. Yo nunca podré estar de acuerdo con esta discriminación de la cual desconozco la razón última.
Su poema, del principio al cabo, es un poema oscuro y de no fácil comprensión. Oscuro es por el tema que trata, la Pasión de Jesús desde un punto de vista trágico —porque fue el episodio más trágico de todas las Escrituras—, y usted no aminora un ápice del dolorosísimo trance que tuvo que pasar Nuestro Señor para salvarnos. El centro de su poema se puede decir que es lo que fueron las idas y venidas de Cristo para llevarlo a la presencia de Pilato, Caifás y Herodes con el cual no intercambió palabra. Ese ir y venir estuvo marcado con la violencia de los empellones que sufrió por parte de los que lo detuvieron en Getsemaní y que no cesaron en todo el martirio. En cuanto a los personajes usted sitúa a Pilato junto a Jesús en el centro del relato. Ese Pilato nombrado gobernador de Judea por el emperador Tiberio que ostentaba la “sella curulis” que usted nombra varias veces como metáfora del poder de Roma. Sabrá usted que Pilato escribió a Tiberio y en esa carta ponía en serias dudas la culpabilidad de Jesús en las revueltas que sucedían en la provincia romana. Su decisión de crucificar a Jesucristo vino dada, en gran medida por la exigencia del populacho que gritaba insistentemente “crucifixe eum” (¡Crucifícalo!) y por eso montó el espectáculo de lavarse las manos por no encontrar culpa alguna en él para mandarlo al Calvario no sin antes someterlo a una espeluznante flagelación que en la película de Mel Gibson se reproduce con escalofriante realismo.
Decía que era un poema oscuro también en su forma, tal vez escogida para no obviar el dramatismo. Usted nos ha dicho que está escrito en hexasílabos y dodecasilabos de distinto tipo. Los hexasílabos que he encontrado aceleran el ritmo y los dodecasílabos lo enlentecen. Le confieso que no he sido capaz de encontrar en su poema un orden que hubiera sido necesario para que en el recitado se observasen con claridad las cesuras de los versos largos. Estos versos, según deja entrever, tienen reminiscencias de la poesía greco-latina en la que se empleaban sílabas (moras) largas y cortas que en su poema no he idendicado, seguro por desconocimiento. Quizás una adaptación a la métrica castellana ayude en este particular. Entre tanto sucede lo que suceda, mi opinión es que el poema tiene plena cabida en este foro. Eso sí le rogaría nos ilustrase de esos aspectos métricos que le he señalado y de cuantos crea conveniente.

Reciba, estimado, un saludo muy cordial.

Salvador.

En realidad no soy cristiano, pero me atraen las religiones. He añadido un apartado donde se explica la métrica, ya que el poema ha cambiado desde la primera versión. La temática de este poema es una versión alterada de la Pasión, en la que los judíos se sacrifican por Jesús, interfiriendo en los planes divinos sin saberlo. Esto desembocará en una guerra entre el Cielo, la Tierra y el Infierno.
 
Última edición:
En realidad no soy cristiano, pero me atraen las religiones. He añadido un apartado donde se explica la métrica, ya que el poema ha cambiado desde la primera versión. La temática de este poema es una versión alterada de la Pasión, en la que los judíos se sacrifican por Jesús, interfiriendo en los planes divinos sin saberlo. Esto desembocará en una guerra entre el Cielo, la Tierra y el Infierno.
Este comentario explicativo le confieso que me deja aún más a oscuras. De la lectura del poema no habría podido inferir nunca que en sus versos los que judíos se inmolaran en vez de Jesús provocando una guerra entre la Divinidad, la humanidad y las legiones del maligno, cosa esta que sale de su imaginación exclusivamente. En este caso su poema no deja de ser un planteamiento teórico sin base histórica alguna.
Con un cordial saludo.
Salvador.
 
Este comentario explicativo le confieso que me deja aún más a oscuras. De la lectura del poema no habría podido inferir nunca que en sus versos los que judíos se inmolaran en vez de Jesús provocando una guerra entre la Divinidad, la humanidad y las legiones del maligno, cosa esta que sale de su imaginación exclusivamente. En este caso su poema no deja de ser un planteamiento teórico sin base histórica alguna.
Con un cordial saludo.
Salvador.
No se ve porque está incompleto. No lo he añadido.
 
No se ve porque está incompleto. No lo he añadido.
Usted puede hacer cuanto guste con sus temas, aunque publicar un poema por entregas rompe la unidad que debe tener y es exigible por parte de sus lectores, ya que ir añadiendo partes deja a oscuras a quien lo lee. No insistiré más.
Reciba un saludo cordial.
Salvador.
 
Me ha gustado el enriquecedor intercambio... ( con suavidad de gacela) que hacen los poetas. Por ahí se dijo " que hay asuntos excepcionales" - a mi modesto parecer este es uno de ellos- Entreveo una gran enseñanza aún sin elaborar del todo o por completo aunque si enseña lo que es difícil, pues se trata además de la lucha por prevalecer en nuestra humanidad nuestra divinidad... ( o los rasgos espirituales de nuestra divinidad, si lo prefieren.) Se que esto es una introducción y por el momento lo dejo en la instancia. Saludo amable y admirable para ambos poetas. Julius.
 

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