Debes de hablar en tu poema de añoranzas,
de esos puestos cubiertos por lonas verdes y azules,
que solo plantaban en julio y agosto sus blasones,
con negras pepitas, de sabor dulce y mezcolanzas.
Que crujían al partirlas con cuchillo o cheira en ristre
amontonadas en pirámides regulares ordenadas
distinto a los zocos marroquíes, en bultos apiñadas
que cogías una, se caen todas y a mi que me registren.
Un sencillo poema comestible hoy ya imposible, pero sabias que importamos el 90% de las sandias1 que consumimos, sin apenas pepitas, ya no son dulces, desde mayo hasta octubre, traídas de Marruecos y Senegal, mientras que exportamos 900.000 toneladas dulces y mas de la mitad almerienses, que triste.
Lo de las pirámides ordenadas en contraposición a las apiladas marroquíes no es broma.
Saludos a todas.
1 Precisamente hoy comentado en el programa de La Cope, Agropopular.
Me doy cuenta Domingo que soy un afortunado....en verano cazo la codorniz en un pueblo deshabitado de la provincia de Teruel, que en esas fechas se "puebla" con una veintena de vecinos que viven en la cercana Zaragoza y pasan los calores allí (el pueblo está a 1.127 mts de altitud) te decía que soy afortunado ya que esos vecinos, todos de avanzada edad, desde el mes de mayo mantienen la huerta sembrada, tomates de los de verdad, pimientos, patatas, etc, pero también melones y sandías, jejeje, todo este rollo para decirte que aún puedo comerme, tras finalizar la jornada matutina de caza, allá sobre el mediodía y sentado en el antiguo lavadero con sus siete caños de agua extraordinaria, una buena sandía de las de antes amigo mío, y es en esos momentos cuando me doy cuenta de que la suerte no ha dejado de acompañarme.
Por supuesto que yo les invito después en el antiguo "tele-club" a una codornices escabechadas que me salen extraordinarias...
Un abrazo, y buen domingo, nunca mejor dicho Domingo, jejje