¿Oyes, toro? ¿Percibes los temores
que en el tendido sol, al sol condena?
¿Y sientes el ardor que te enajena
esa vil banderilla de colores?
¿Y no ves que se enciende en mil fulgores
tu sangre en el albero tan obscena?
Es un rojo clavel, que de la arena
asciende al aire en tristes resplandores.
Lleva el traje de luces grana y oro
el relicario, madre, de la suerte.
Y el reloj se paró, ya es tu hora, toro.
Ve a la cita y, aunque eres el más fuerte
demuéstrale tu casta sin desdoro
y así cambiar su gloria por tu muerte.
que en el tendido sol, al sol condena?
¿Y sientes el ardor que te enajena
esa vil banderilla de colores?
¿Y no ves que se enciende en mil fulgores
tu sangre en el albero tan obscena?
Es un rojo clavel, que de la arena
asciende al aire en tristes resplandores.
Lleva el traje de luces grana y oro
el relicario, madre, de la suerte.
Y el reloj se paró, ya es tu hora, toro.
Ve a la cita y, aunque eres el más fuerte
demuéstrale tu casta sin desdoro
y así cambiar su gloria por tu muerte.