La vela encendida

Muy bueno e interesante tu cuento, es para leerlo varias veces hasta encontrar la expresión del alma y la intención de su escribiente. Lo voy a releerlo de nuevo detenidamente, para poder leer los pensamientos de su escritor. Sólo he podido darle una miradita.
Gracias por compartir conmigo tus cuentos. Eres un gran cuentista.

Mis saludos poéticos del alma para ti.
 
ERxelente cuento, exelente enseñanza, a veces en la vida debemos ser atentos en lo que hacemos, debemos cumplir con lo que se nos pide por que no sabemos cual es la verdadera dimencion de nuestros actos y como nos afectaran si los realizamos bien o mal.
gran gran historia, Exelente
 
Desprendo de tu escrito que todos debemos luchar por conseguir cumplir con nuestros sueños, que por mucho que nos cueste podemos lograr nuestro objetivo.

Estrellas y un café
 
Excelente escrito, me gustan este tipo de historias y aunque esta es un poco triste muestra con contundencia el mensaje. La forma en la que te has expresado, a mi parecer, es la idónea para esta temática, se adivina un muy buen escritor.
Un placer leerte esta noche, un saludo!
 
Mi querido, Eladio, si te digo que tu prosa es excelente, te digo poco; me has impactado gratamente, porque este es uno de esos escritos que terminas con el alma movida de lugar, si, la reflexion a la que conlleva no te puede dejar pasiva. Cuan cierto es, nunca hay que descuidar la vela, que no se apague su luz, que al fin de cuentas es la luz de la vida y se puede morir de tantas formas, antes de la definitiva.
Gracias por la lectura, que honor coincidir en este espacio contigo, privilegios que solo nos brinda este maravilloso portal.
Sinceramente: ISABEL
Gracias, Isabel, celebro que te haya gustado. Besos.
 
Creo que no me apunto a esa filosofía,no quiero que mi vida dependa de mantenerr una vela encendida,una cosa es la perseverancia y otra muy distinta dejar la vida en manos de los demás...es una pena que no se permita la coca-cola en estos lugares,en este caso,a pesar de sus efectos nocivos,habría sido mano de santo....
Bromas aparte te felicito porque aún no he leído uno de tus relatos que no me haya atrapado,es un gusto pasearse por estas historias que nunca dejan al lector indiferente.
Un beso.
Gracias, mi estimada Marina, sin embargo nuestra vida es eso, una vela encendida, y cuando alguien la apaga...Un beso y un abrazo para ti.
 
MUY BUENO UN ESCRITO BUENISIMO QUE TE ATRAPA
TE LLEVA A ESE MOMENTO Y TE HACE RAZONAR Y PENSAR
MUY BUENA IMAGUINACION AMIGO GRACIAS POR COMPARTIR
CONMIGO
SALUDOS FUERTE ABRAZO Y ESTRELLAS
FLOR
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El monte Emei está situado en la provincia de Sichuan. En su cumbre, en el borde de un acantilado situado entre dos arroyos, se encuentra un monasterio rodeado de sombríos pinares, davidias y azaleas. Allí parece eterna la niebla. Desde las ventanas del monasterio, se puede ver en los días claros, las distintas cordilleras montañosas de su alrededor. En este monasterio, algunos maestros y discípulos dedicaban sus días a la meditación y al estudio de los sutras.
An-Yi, uno de estos maestros, tenía un discípulo llamado Kang-Xi. Una noche que Kang-Xi se encontraba estudiando el sutra del loto, se le acercó su maestro An-Yi llevando en la mano derecha una vela encendida. Recuerda, Kang-Xi, que los atentos no mueren, pero los descuidados son como si ya hubieran muerto. Debes velar esta noche junto a esta vela, y por nada del mundo permitas que su llama se apague, le dijo el maestro. Permaneceré despierto toda la noche para que la vela permanezca encendida, contestó Kang-Xi. Pero ya avanzada la noche, fue vencido por el sueño, y al despertar vio que la llama de la vela se había apagado.
Comenzaba a clarear. An-Yi se presentó ante él y le dijo: has de saber, Kang-Xi, que esta noche he viajado al subterráneo mundo de los muertos y que allí he visto el libro en el que están escritos los nombres de los que están a punto de morir pero todavía no han abandonado la vida. Si alguien es capaz de borrar uno de los nombres escritos en el libro, esa persona no morirá. Vi escrito en el libro el nombre de tu padre, y cuando me disponía a borrarlo, se apagó la vela con la que me alumbraba y me quedé a oscuras, por lo que me fue imposible distinguir lo escrito y no pude borrarlo, dijo el maestro. Ese mismo día Kang- Xi recibió la noticia de la muerte de su padre.
Por la noche, mientras Kang- Xi estudiaba el sutra del loto, se presentó nuevamente ante él An-Yi llevando en la mano derecha una vela encendida. Recuerda, Kang-Xi, que aunque estudies y recites todos los días los sutras, si no obras según las enseñanzas de estos, de nada te servirá, pues será como sembrar semillas entre peñascos. Debes velar esta noche juto a esta vela, y por nada del mundo permitas que su llama se apague, le dijo el maestro. Permaneceré despierto toda la noche para que la vela permanezca encendida, contestó Kang-Xi. Pero ya avanzada la noche, fue vencido por el sueño, y al despertar vio que la llama de la vela se había apagado.
Comenzaba a clarear. An-yi se presentó ante él y le dijo: has de saber, Kang-Xi, que esta noche he viajado al subterráneo mundo de los muertos, y que allí he visto el libro en el que están escritos los nombres de los que están a punto de morir pero todavía no han abandonado la vida. Si alguien es capaz de borrar uno de los nombres escritos en el libro, esa persona no morirá. Vi escrito en el libro el nombre de tu madre, y cuando me disponía a borrarlo, se apagó la vela con la que me alumbraba, y me quedé a oscuras, por lo que me fue imposible distinguir lo escrito y no pude borrarlo, dijo el maestro. Ese mismo día, Kang-Xi, recibió la noticia de la muerte de su madre.
Por la noche, mientras Kang-Xi estudiaba el sutra del loto, se presentó nuevamente ante él An-Yi, llevando una vela encendida en su mano derecha. Recuerda, Kang-Xi, que el que sólo atiende a los placeres sensoriales y distrae su mente con vanales deseos es vencido por la muerte antes de que esta llegue. Debes velar esta noche junto a esta vela, y por nada del mundo permitas que su llama se apague, le dijo el maestro. Permaneceré despierto toda la noche para que la vela permanezca encendida, contestó Kang-Xi. Pero ya avanzada la noche, fue vencido por el sueño, y al despertar vio que la llama de la vela se había apagado.
Comenzaba a clarear. An-Yi se presentó ante él y le dijo: has de saber, Kang-Xi, que esta noche he viajado al subterráneo mundo de los muertos, y que allí he visto el libro en el que están escritos los nombres de los que están a punto de morir pero todavía no han abandonado la vida. Si alguien es capaz de borrar uno de los nombres escritos en el libro, esa persona no morirá. Esta noche he visto escrito tu nombre en el libro, y cuando me disponía a borrarlo, se apagó la vela con la que me alumbraba y me quedé a oscuras, por lo que me fue imposible distinguir lo escrito y no pude borrarlo, dijo el maestro.
Por la noche, An-Yi se presentó ante Kang-Xi, pero esta vez no llevaba la vela. Kang-Xi había muerto mientras estudiaba el sutra del loto.
An-Yi se encontró varias noches con Kang-Xi en el subterráneo mundo de los muertos. El discípulo llevaba siempre con él una vela encendida, una vela a la que no dejaba que ningún muerto se acercase por temor a que la apagasen. No reconoció a su antiguo maestro.

Eladio Parreño Elías

21-Junio-2011



Ojalá que La vela nunca se apague, estimado compañero. Un relato muy original y creible. me ha gustado mucho. Un cordial saludo.
 
Querido poeta,es un placer encontrarme de nuevo con uno de tus trabajos,a los que siempre recibo preparada para sorprenderme ante un inesperado final,
tocas el tema del espíritu,tema interesante donde los haya,y juegas nuevamente con la muerte dando tu particular matiz de misterio,
has dado a luz un ingenioso relato dejando al lector con ganas de más,
a la espera estoy ya del siguiente.
Un beso.
 
No pude leer tu relato hasta ahora, pero me ha dejado fascinada, sin duda el hombre es el único que tropieza en la misma piedra. Maravilloso tu relato. Gracias por invitarme a leerlo mis estrellas.
 
Muy bueno e interesante tu cuento, es para leerlo varias veces hasta encontrar la expresión del alma y la intención de su escribiente. Lo voy a releerlo de nuevo detenidamente, para poder leer los pensamientos de su escritor. Sólo he podido darle una miradita.
Gracias por compartir conmigo tus cuentos. Eres un gran cuentista.

Mis saludos poéticos del alma para ti.
Gracias mi estimada Guilla por tu amabilidad. Un beso, y celebro que te haya gustado.
 
ERxelente cuento, exelente enseñanza, a veces en la vida debemos ser atentos en lo que hacemos, debemos cumplir con lo que se nos pide por que no sabemos cual es la verdadera dimencion de nuestros actos y como nos afectaran si los realizamos bien o mal.
gran gran historia, Exelente
Muchas gracias por adentrarte por la oscura senda de mis relatos mi estimado poeta. Un abrazo.
 
Desprendo de tu escrito que todos debemos luchar por conseguir cumplir con nuestros sueños, que por mucho que nos cueste podemos lograr nuestro objetivo.

Estrellas y un café
Cierto mi estimada poetisa, siempre hay que luchar por conseguir nuestros sueños. Un abrazo y gracias por tu comentario.
 
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El monte Emei está situado en la provincia de Sichuan. En su cumbre, en el borde de un acantilado situado entre dos arroyos, se encuentra un monasterio rodeado de sombríos pinares, davidias y azaleas. Allí parece eterna la niebla. Desde las ventanas del monasterio, se puede ver en los días claros, las distintas cordilleras montañosas de su alrededor. En este monasterio, algunos maestros y discípulos dedicaban sus días a la meditación y al estudio de los sutras.
An-Yi, uno de estos maestros, tenía un discípulo llamado Kang-Xi. Una noche que Kang-Xi se encontraba estudiando el sutra del loto, se le acercó su maestro An-Yi llevando en la mano derecha una vela encendida. Recuerda, Kang-Xi, que los atentos no mueren, pero los descuidados son como si ya hubieran muerto. Debes velar esta noche junto a esta vela, y por nada del mundo permitas que su llama se apague, le dijo el maestro. Permaneceré despierto toda la noche para que la vela permanezca encendida, contestó Kang-Xi. Pero ya avanzada la noche, fue vencido por el sueño, y al despertar vio que la llama de la vela se había apagado.
Comenzaba a clarear. An-Yi se presentó ante él y le dijo: has de saber, Kang-Xi, que esta noche he viajado al subterráneo mundo de los muertos y que allí he visto el libro en el que están escritos los nombres de los que están a punto de morir pero todavía no han abandonado la vida. Si alguien es capaz de borrar uno de los nombres escritos en el libro, esa persona no morirá. Vi escrito en el libro el nombre de tu padre, y cuando me disponía a borrarlo, se apagó la vela con la que me alumbraba y me quedé a oscuras, por lo que me fue imposible distinguir lo escrito y no pude borrarlo, dijo el maestro. Ese mismo día Kang- Xi recibió la noticia de la muerte de su padre.
Por la noche, mientras Kang- Xi estudiaba el sutra del loto, se presentó nuevamente ante él An-Yi llevando en la mano derecha una vela encendida. Recuerda, Kang-Xi, que aunque estudies y recites todos los días los sutras, si no obras según las enseñanzas de estos, de nada te servirá, pues será como sembrar semillas entre peñascos. Debes velar esta noche juto a esta vela, y por nada del mundo permitas que su llama se apague, le dijo el maestro. Permaneceré despierto toda la noche para que la vela permanezca encendida, contestó Kang-Xi. Pero ya avanzada la noche, fue vencido por el sueño, y al despertar vio que la llama de la vela se había apagado.
Comenzaba a clarear. An-yi se presentó ante él y le dijo: has de saber, Kang-Xi, que esta noche he viajado al subterráneo mundo de los muertos, y que allí he visto el libro en el que están escritos los nombres de los que están a punto de morir pero todavía no han abandonado la vida. Si alguien es capaz de borrar uno de los nombres escritos en el libro, esa persona no morirá. Vi escrito en el libro el nombre de tu madre, y cuando me disponía a borrarlo, se apagó la vela con la que me alumbraba, y me quedé a oscuras, por lo que me fue imposible distinguir lo escrito y no pude borrarlo, dijo el maestro. Ese mismo día, Kang-Xi, recibió la noticia de la muerte de su madre.
Por la noche, mientras Kang-Xi estudiaba el sutra del loto, se presentó nuevamente ante él An-Yi, llevando una vela encendida en su mano derecha. Recuerda, Kang-Xi, que el que sólo atiende a los placeres sensoriales y distrae su mente con vanales deseos es vencido por la muerte antes de que esta llegue. Debes velar esta noche junto a esta vela, y por nada del mundo permitas que su llama se apague, le dijo el maestro. Permaneceré despierto toda la noche para que la vela permanezca encendida, contestó Kang-Xi. Pero ya avanzada la noche, fue vencido por el sueño, y al despertar vio que la llama de la vela se había apagado.
Comenzaba a clarear. An-Yi se presentó ante él y le dijo: has de saber, Kang-Xi, que esta noche he viajado al subterráneo mundo de los muertos, y que allí he visto el libro en el que están escritos los nombres de los que están a punto de morir pero todavía no han abandonado la vida. Si alguien es capaz de borrar uno de los nombres escritos en el libro, esa persona no morirá. Esta noche he visto escrito tu nombre en el libro, y cuando me disponía a borrarlo, se apagó la vela con la que me alumbraba y me quedé a oscuras, por lo que me fue imposible distinguir lo escrito y no pude borrarlo, dijo el maestro.
Por la noche, An-Yi se presentó ante Kang-Xi, pero esta vez no llevaba la vela. Kang-Xi había muerto mientras estudiaba el sutra del loto.
An-Yi se encontró varias noches con Kang-Xi en el subterráneo mundo de los muertos. El discípulo llevaba siempre con él una vela encendida, una vela a la que no dejaba que ningún muerto se acercase por temor a que la apagasen. No reconoció a su antiguo maestro.

Eladio Parreño Elías

21-Junio-2011

«Hay una condición donde no hay tierra, ni agua, ni aire, ni luz, ni espacio, ni límites, ni tiempo sin límites, ni ningún tipo de ser, ni ideas, ni falta de ideas, ni este mundo, ni aquel mundo. No hay ni un levantarse ni un fenecer, ni muerte, ni causa, ni efecto, ni cambio, ni detenimiento». Siddhartha Gautama (Buda)
Si la llama se apaga repentinamente nos indica una pérdida. Desde la antigüedad se ha creído siempre que la luz de las velas disipaba al hombre de la oscuridad, del frío, de las cosas que obran en la oscuridad y de los malos espíritus.

En los rituales con velas es muy importante tener en cuenta cual es el color que se utiliza. Al igual que el sonido, si observamos atentamente, la luz de una vela emite una vibración que podemos percibir perfectamente con nuestros ojos. Podemos acompañar nuestros momentos de intimidad en nuestra casa encendiendo una vela, tanto para sentirnos cómodos y relajados, como para meditar, practicar el yoga, la concentración mental o para obtener beneficios según su color, puesto que ayuda a aflorar cualidades que todos tenemos en nuestro interior y que hacen anular todos nuestros defectos. Con las velas protegemos a los demás y a nosotros mismos contra los ataques del mal.

La palabra vela o cirio procede del latín (candere) y su significado es brillar. Desde el tiempo de nuestros antepasados, los romanos y los griegos utilizaron medios de iluminación para el interior de la casas y posteriormente se están consumiendo incluso dentro de los santuarios y templos y en casi todas las ceremonias de cultos y rituales de prácticamente todas las religiones, tanto orientales como occidentales. Desde el siglo IV, las velas han sido un medio de ofrenda a Dios, a las Vírgenes y a los santos en acción de gracias o para pedir un favor.

Las velas son un sacramental utilizado en la liturgia y en la religiosidad popular. Las velas son un signo de la luz que disipa las tinieblas. La vela es un símbolo de Dios, el dador de vida y la luz del mundo. Es un signo muy antiguo que nos recuerda que Jesús es la luz del mundo y todo el que está en Él comparte esa luz. La vela es un símbolo de ofrenda espiritual, de nuestra devoción que continúa más allá de nuestra presencia física en el lugar santo.

La sabiduría de la vida que se va incrementando a medida que crecemos y caminamos por la vida, es aquella llama que se mantiene encendida en nuestro interior y que nos hace brillar con luz propia. Son las ganas, el deseo de avanzar que se manifiesta en una constante fe y esperanza y que nos entrega claridad para un correcto actuar y devenir de nuestra propia existencia.

El fondo de esta historia deja muestras de una mente deductiva, reflexiva y muy filosófica que me llena de gusto y placer poder leer… ¡Felicitaciones!

Un beso y un cálido abrazo desde mi verde valle.

Eryca.
 
espíritu de May;3508223 dijo:
Querido poeta,es un placer encontrarme de nuevo con uno de tus trabajos,a los que siempre recibo preparada para sorprenderme ante un inesperado final,
tocas el tema del espíritu,tema interesante donde los haya,y juegas nuevamente con la muerte dando tu particular matiz de misterio,
has dado a luz un ingenioso relato dejando al lector con ganas de más,
a la espera estoy ya del siguiente.
Un beso.
Amiga, el siguiente espero que no tarde mucho, ya casi está plasmado en el papel, tan solo el falta el último hervor, jejeje. Un bes y gracias por tu amabilidad. Un beso.
 
Gracias por tu comentario mi querida Shiva. No es tarde para tu halagador comentario, todo lo contrario, siempre es buena hora para leer las amables palabras de una amiga. Un beso y un abrazo de amigo.
 

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