dulcinista
Poeta veterano en el Portal
Gracias, Rosa, celebro que te haya gustado. Un beso.Fantástico!!, me he quedado embelesada...
No permitiré que se me apague la vela...
Un beso.
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Gracias, Rosa, celebro que te haya gustado. Un beso.Fantástico!!, me he quedado embelesada...
No permitiré que se me apague la vela...
Un beso.
Gracias a ti mi querida amiga por tu amable comentario. Un abrazo.Buenísimo, querido Eladio. Gracias por compartir este magnífico cuento lleno de sabiduría. Un cordial abrazo!
Vaya con la dichosa velita... mejor encender una de esas eléctricas... jeje... Muy entretenido... Un saludo desde mi rincón
Muchas gracias, mi estimada Fabiana, celebro que te haya gustado. Un abrazo.Muy bueno este relato, amigo Eladio, atrapa al lector. FELICITACIONES!!!
Un gran abrazo argentino para ti![]()
Muchas gracias por tus deseos, amiga Myriam. Ojalá se cumplan. Un beso.poeta .ojala que siga eencendida las velas que nunca se apaguen que siempre se llene de luz tus letras
un abrazo
myriam
Gracias, Isabel, celebro que te haya gustado. Besos.Mi querido, Eladio, si te digo que tu prosa es excelente, te digo poco; me has impactado gratamente, porque este es uno de esos escritos que terminas con el alma movida de lugar, si, la reflexion a la que conlleva no te puede dejar pasiva. Cuan cierto es, nunca hay que descuidar la vela, que no se apague su luz, que al fin de cuentas es la luz de la vida y se puede morir de tantas formas, antes de la definitiva.
Gracias por la lectura, que honor coincidir en este espacio contigo, privilegios que solo nos brinda este maravilloso portal.
Sinceramente: ISABEL
Gracias, amiga por tu comentario y por las estrellas. Besos.Sol de mañana;3485339 dijo:BELLISIMO,una muy buena reflexion, abrazos y estrellitas.
Gracias, mi estimada Marina, sin embargo nuestra vida es eso, una vela encendida, y cuando alguien la apaga...Un beso y un abrazo para ti.Creo que no me apunto a esa filosofía,no quiero que mi vida dependa de mantenerr una vela encendida,una cosa es la perseverancia y otra muy distinta dejar la vida en manos de los demás...es una pena que no se permita la coca-cola en estos lugares,en este caso,a pesar de sus efectos nocivos,habría sido mano de santo....
Bromas aparte te felicito porque aún no he leído uno de tus relatos que no me haya atrapado,es un gusto pasearse por estas historias que nunca dejan al lector indiferente.
Un beso.
Muchas gracias por tu comentario mi estimado Castro. Un abrazo.Cuantas veces se nos apaga la vela por quedarnos dormido y al tercer canto del gallo...
Mis máximas estrellas para gran prosa.
Un fraternal abrazo.
Castro.
Cierto, mi estimada poetisa, a veces el aprender algo cuesta la muerte. Un beso.Pobre discipulo, que forma más horrorosa de aprenderrrrr. Habrá que abrir bien los ojos no?
Besotes querido Dulcinista
Gracias por aceptar mi invitaciín, amiga Paula. Un beso.Qué buen relato. Gracias por la invitación, ha sido una buena experiencia leerlo.
Un abrazo.
Muchas gracias amiga por tu comentario. Celebro que te haya gustado. Un beso.MUY BUENO UN ESCRITO BUENISIMO QUE TE ATRAPA
TE LLEVA A ESE MOMENTO Y TE HACE RAZONAR Y PENSAR
MUY BUENA IMAGUINACION AMIGO GRACIAS POR COMPARTIR
CONMIGO
SALUDOS FUERTE ABRAZO Y ESTRELLAS
FLOR
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El monte Emei está situado en la provincia de Sichuan. En su cumbre, en el borde de un acantilado situado entre dos arroyos, se encuentra un monasterio rodeado de sombríos pinares, davidias y azaleas. Allí parece eterna la niebla. Desde las ventanas del monasterio, se puede ver en los días claros, las distintas cordilleras montañosas de su alrededor. En este monasterio, algunos maestros y discípulos dedicaban sus días a la meditación y al estudio de los sutras.
An-Yi, uno de estos maestros, tenía un discípulo llamado Kang-Xi. Una noche que Kang-Xi se encontraba estudiando el sutra del loto, se le acercó su maestro An-Yi llevando en la mano derecha una vela encendida. Recuerda, Kang-Xi, que los atentos no mueren, pero los descuidados son como si ya hubieran muerto. Debes velar esta noche junto a esta vela, y por nada del mundo permitas que su llama se apague, le dijo el maestro. Permaneceré despierto toda la noche para que la vela permanezca encendida, contestó Kang-Xi. Pero ya avanzada la noche, fue vencido por el sueño, y al despertar vio que la llama de la vela se había apagado.
Comenzaba a clarear. An-Yi se presentó ante él y le dijo: has de saber, Kang-Xi, que esta noche he viajado al subterráneo mundo de los muertos y que allí he visto el libro en el que están escritos los nombres de los que están a punto de morir pero todavía no han abandonado la vida. Si alguien es capaz de borrar uno de los nombres escritos en el libro, esa persona no morirá. Vi escrito en el libro el nombre de tu padre, y cuando me disponía a borrarlo, se apagó la vela con la que me alumbraba y me quedé a oscuras, por lo que me fue imposible distinguir lo escrito y no pude borrarlo, dijo el maestro. Ese mismo día Kang- Xi recibió la noticia de la muerte de su padre.
Por la noche, mientras Kang- Xi estudiaba el sutra del loto, se presentó nuevamente ante él An-Yi llevando en la mano derecha una vela encendida. Recuerda, Kang-Xi, que aunque estudies y recites todos los días los sutras, si no obras según las enseñanzas de estos, de nada te servirá, pues será como sembrar semillas entre peñascos. Debes velar esta noche juto a esta vela, y por nada del mundo permitas que su llama se apague, le dijo el maestro. Permaneceré despierto toda la noche para que la vela permanezca encendida, contestó Kang-Xi. Pero ya avanzada la noche, fue vencido por el sueño, y al despertar vio que la llama de la vela se había apagado.
Comenzaba a clarear. An-yi se presentó ante él y le dijo: has de saber, Kang-Xi, que esta noche he viajado al subterráneo mundo de los muertos, y que allí he visto el libro en el que están escritos los nombres de los que están a punto de morir pero todavía no han abandonado la vida. Si alguien es capaz de borrar uno de los nombres escritos en el libro, esa persona no morirá. Vi escrito en el libro el nombre de tu madre, y cuando me disponía a borrarlo, se apagó la vela con la que me alumbraba, y me quedé a oscuras, por lo que me fue imposible distinguir lo escrito y no pude borrarlo, dijo el maestro. Ese mismo día, Kang-Xi, recibió la noticia de la muerte de su madre.
Por la noche, mientras Kang-Xi estudiaba el sutra del loto, se presentó nuevamente ante él An-Yi, llevando una vela encendida en su mano derecha. Recuerda, Kang-Xi, que el que sólo atiende a los placeres sensoriales y distrae su mente con vanales deseos es vencido por la muerte antes de que esta llegue. Debes velar esta noche junto a esta vela, y por nada del mundo permitas que su llama se apague, le dijo el maestro. Permaneceré despierto toda la noche para que la vela permanezca encendida, contestó Kang-Xi. Pero ya avanzada la noche, fue vencido por el sueño, y al despertar vio que la llama de la vela se había apagado.
Comenzaba a clarear. An-Yi se presentó ante él y le dijo: has de saber, Kang-Xi, que esta noche he viajado al subterráneo mundo de los muertos, y que allí he visto el libro en el que están escritos los nombres de los que están a punto de morir pero todavía no han abandonado la vida. Si alguien es capaz de borrar uno de los nombres escritos en el libro, esa persona no morirá. Esta noche he visto escrito tu nombre en el libro, y cuando me disponía a borrarlo, se apagó la vela con la que me alumbraba y me quedé a oscuras, por lo que me fue imposible distinguir lo escrito y no pude borrarlo, dijo el maestro.
Por la noche, An-Yi se presentó ante Kang-Xi, pero esta vez no llevaba la vela. Kang-Xi había muerto mientras estudiaba el sutra del loto.
An-Yi se encontró varias noches con Kang-Xi en el subterráneo mundo de los muertos. El discípulo llevaba siempre con él una vela encendida, una vela a la que no dejaba que ningún muerto se acercase por temor a que la apagasen. No reconoció a su antiguo maestro.
Eladio Parreño Elías
21-Junio-2011
Gracias mi estimada Guilla por tu amabilidad. Un beso, y celebro que te haya gustado.Muy bueno e interesante tu cuento, es para leerlo varias veces hasta encontrar la expresión del alma y la intención de su escribiente. Lo voy a releerlo de nuevo detenidamente, para poder leer los pensamientos de su escritor. Sólo he podido darle una miradita.
Gracias por compartir conmigo tus cuentos. Eres un gran cuentista.
Mis saludos poéticos del alma para ti.
Muchas gracias por adentrarte por la oscura senda de mis relatos mi estimado poeta. Un abrazo.ERxelente cuento, exelente enseñanza, a veces en la vida debemos ser atentos en lo que hacemos, debemos cumplir con lo que se nos pide por que no sabemos cual es la verdadera dimencion de nuestros actos y como nos afectaran si los realizamos bien o mal.
gran gran historia, Exelente
Cierto mi estimada poetisa, siempre hay que luchar por conseguir nuestros sueños. Un abrazo y gracias por tu comentario.Desprendo de tu escrito que todos debemos luchar por conseguir cumplir con nuestros sueños, que por mucho que nos cueste podemos lograr nuestro objetivo.
Estrellas y un café
Muchas gracias amigo poeta, celebro que te haya gustado mi relato. Besos.Excelente escrito, me gustan este tipo de historias y aunque esta es un poco triste muestra con contundencia el mensaje. La forma en la que te has expresado, a mi parecer, es la idónea para esta temática, se adivina un muy buen escritor.
Un placer leerte esta noche, un saludo!
Gracias por tu comentario mi estimada Mariela. Un beso.Ojalá que La vela nunca se apague, estimado compañero. Un relato muy original y creible. me ha gustado mucho. Un cordial saludo.
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El monte Emei está situado en la provincia de Sichuan. En su cumbre, en el borde de un acantilado situado entre dos arroyos, se encuentra un monasterio rodeado de sombríos pinares, davidias y azaleas. Allí parece eterna la niebla. Desde las ventanas del monasterio, se puede ver en los días claros, las distintas cordilleras montañosas de su alrededor. En este monasterio, algunos maestros y discípulos dedicaban sus días a la meditación y al estudio de los sutras.
An-Yi, uno de estos maestros, tenía un discípulo llamado Kang-Xi. Una noche que Kang-Xi se encontraba estudiando el sutra del loto, se le acercó su maestro An-Yi llevando en la mano derecha una vela encendida. Recuerda, Kang-Xi, que los atentos no mueren, pero los descuidados son como si ya hubieran muerto. Debes velar esta noche junto a esta vela, y por nada del mundo permitas que su llama se apague, le dijo el maestro. Permaneceré despierto toda la noche para que la vela permanezca encendida, contestó Kang-Xi. Pero ya avanzada la noche, fue vencido por el sueño, y al despertar vio que la llama de la vela se había apagado.
Comenzaba a clarear. An-Yi se presentó ante él y le dijo: has de saber, Kang-Xi, que esta noche he viajado al subterráneo mundo de los muertos y que allí he visto el libro en el que están escritos los nombres de los que están a punto de morir pero todavía no han abandonado la vida. Si alguien es capaz de borrar uno de los nombres escritos en el libro, esa persona no morirá. Vi escrito en el libro el nombre de tu padre, y cuando me disponía a borrarlo, se apagó la vela con la que me alumbraba y me quedé a oscuras, por lo que me fue imposible distinguir lo escrito y no pude borrarlo, dijo el maestro. Ese mismo día Kang- Xi recibió la noticia de la muerte de su padre.
Por la noche, mientras Kang- Xi estudiaba el sutra del loto, se presentó nuevamente ante él An-Yi llevando en la mano derecha una vela encendida. Recuerda, Kang-Xi, que aunque estudies y recites todos los días los sutras, si no obras según las enseñanzas de estos, de nada te servirá, pues será como sembrar semillas entre peñascos. Debes velar esta noche juto a esta vela, y por nada del mundo permitas que su llama se apague, le dijo el maestro. Permaneceré despierto toda la noche para que la vela permanezca encendida, contestó Kang-Xi. Pero ya avanzada la noche, fue vencido por el sueño, y al despertar vio que la llama de la vela se había apagado.
Comenzaba a clarear. An-yi se presentó ante él y le dijo: has de saber, Kang-Xi, que esta noche he viajado al subterráneo mundo de los muertos, y que allí he visto el libro en el que están escritos los nombres de los que están a punto de morir pero todavía no han abandonado la vida. Si alguien es capaz de borrar uno de los nombres escritos en el libro, esa persona no morirá. Vi escrito en el libro el nombre de tu madre, y cuando me disponía a borrarlo, se apagó la vela con la que me alumbraba, y me quedé a oscuras, por lo que me fue imposible distinguir lo escrito y no pude borrarlo, dijo el maestro. Ese mismo día, Kang-Xi, recibió la noticia de la muerte de su madre.
Por la noche, mientras Kang-Xi estudiaba el sutra del loto, se presentó nuevamente ante él An-Yi, llevando una vela encendida en su mano derecha. Recuerda, Kang-Xi, que el que sólo atiende a los placeres sensoriales y distrae su mente con vanales deseos es vencido por la muerte antes de que esta llegue. Debes velar esta noche junto a esta vela, y por nada del mundo permitas que su llama se apague, le dijo el maestro. Permaneceré despierto toda la noche para que la vela permanezca encendida, contestó Kang-Xi. Pero ya avanzada la noche, fue vencido por el sueño, y al despertar vio que la llama de la vela se había apagado.
Comenzaba a clarear. An-Yi se presentó ante él y le dijo: has de saber, Kang-Xi, que esta noche he viajado al subterráneo mundo de los muertos, y que allí he visto el libro en el que están escritos los nombres de los que están a punto de morir pero todavía no han abandonado la vida. Si alguien es capaz de borrar uno de los nombres escritos en el libro, esa persona no morirá. Esta noche he visto escrito tu nombre en el libro, y cuando me disponía a borrarlo, se apagó la vela con la que me alumbraba y me quedé a oscuras, por lo que me fue imposible distinguir lo escrito y no pude borrarlo, dijo el maestro.
Por la noche, An-Yi se presentó ante Kang-Xi, pero esta vez no llevaba la vela. Kang-Xi había muerto mientras estudiaba el sutra del loto.
An-Yi se encontró varias noches con Kang-Xi en el subterráneo mundo de los muertos. El discípulo llevaba siempre con él una vela encendida, una vela a la que no dejaba que ningún muerto se acercase por temor a que la apagasen. No reconoció a su antiguo maestro.
Eladio Parreño Elías
21-Junio-2011
Amiga, el siguiente espero que no tarde mucho, ya casi está plasmado en el papel, tan solo el falta el último hervor, jejeje. Un bes y gracias por tu amabilidad. Un beso.espíritu de May;3508223 dijo:Querido poeta,es un placer encontrarme de nuevo con uno de tus trabajos,a los que siempre recibo preparada para sorprenderme ante un inesperado final,
tocas el tema del espíritu,tema interesante donde los haya,y juegas nuevamente con la muerte dando tu particular matiz de misterio,
has dado a luz un ingenioso relato dejando al lector con ganas de más,
a la espera estoy ya del siguiente.
Un beso.
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