nube blanca
Poeta que no puede vivir sin el portal
Un niño llorando le implora a la luna
que venga su madre a darle un abrazo
y cante esa nana con forma de lazo
que arrope su sueño y meza su cuna.
Sus ojos pequeños, color de aceituna,
a lágrima viva dibujan un trazo,
la luna lo observa y dando un portazo
promete traerle amor y fortuna.
Por más que rebusca no encuentra consuelo,
ni aquella canción que al niño dormía
en noches de lluvia, de pena y desvelo.
Por fin la promesa la luna cumplía
trayendo a su madre, también a su abuelo
y al niño sin llanto, llenó de alegría.
que venga su madre a darle un abrazo
y cante esa nana con forma de lazo
que arrope su sueño y meza su cuna.
Sus ojos pequeños, color de aceituna,
a lágrima viva dibujan un trazo,
la luna lo observa y dando un portazo
promete traerle amor y fortuna.
Por más que rebusca no encuentra consuelo,
ni aquella canción que al niño dormía
en noches de lluvia, de pena y desvelo.
Por fin la promesa la luna cumplía
trayendo a su madre, también a su abuelo
y al niño sin llanto, llenó de alegría.