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Las cartas. Glosando a Miguel Hernández. (imagen 1/febrero)

Alonso Vicent

Poeta veterano en el portal
feb-01-jpg.43098

El palomar de las cartas
abre su imposible vuelo
desde las trémulas mesas
donde se apoya el recuerdo,
la gravedad de la ausencia,
el corazón, el silencio.
Miguel Hernández



El palomar de las cartas
hoy me acerca hasta estos pliegos
y al espacio donde vuelan
las plumas entre los dedos
y en el aire centellean
antes de llegar al suelo
y al domicilio preciso
del hogar de nuestros sueños.
Un trayecto que entre letras

abre su imposible vuelo
para llevar un presente,
carta con la firma y sello
del que en el centro se abre
y la cierra con un beso.
Besos hay que se liberan,
besos que llegan de lejos,
bocas que exigen su boca,
sobres, papeles, tinteros
y un alma que las escribe,
un alma que quiere serlo

desde las trémulas mesas
al palpitar de otro pecho.
Cartas nuevas, cartas viejas

donde se apoya el recuerdo
y se posan las miradas
que nos miraron sin vernos.
Dormitan en un cajón
o se esconden en un hueco
donde se mide el latido,
donde descansan los huesos,

la gravedad de la ausencia
y un lejano pensamiento.
Pasión que en amor mudó
todo su estremecimiento
y que guarda de lo humano
la inconsciencia de lo eterno.
Cartas viejas, cartas nuevas,

el corazón, el silencio.
 
Llego a leer sobre algunas cartas
hace poco se quemaron otras en mi recuerdo,
ausencia y silencio, dos martirios.
Con poca esperanza de que lleguen nuevas
con buenas noticias, porque el remitente
nunca más será el mismo.
Abrabesos mi estimado amigo.
Me has emocionado.
GRACIAS POR ESCRIBIR
 
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El palomar de las cartas
abre su imposible vuelo
desde las trémulas mesas
donde se apoya el recuerdo,
la gravedad de la ausencia,
el corazón, el silencio.
Miguel Hernández



El palomar de las cartas
hoy me acerca hasta estos pliegos
y al espacio donde vuelan
las plumas entre los dedos
y en el aire centellean
antes de llegar al suelo
y al domicilio preciso
del hogar de nuestros sueños.
Un trayecto que entre letras

abre su imposible vuelo
para llevar un presente,
carta con la firma y sello
del que en el centro se abre
y la cierra con un beso.
Besos hay que se liberan,
besos que llegan de lejos,
bocas que exigen su boca,
sobres, papeles, tinteros
y un alma que las escribe,
un alma que quiere serlo

desde las trémulas mesas
al palpitar de otro pecho.
Cartas nuevas, cartas viejas

donde se apoya el recuerdo
y se posan las miradas
que nos miraron sin vernos.
Dormitan en un cajón
o se esconden en un hueco
donde se mide el latido,
donde descansan los huesos,

la gravedad de la ausencia
y un lejano pensamiento.
Pasión que en amor mudó
todo su estremecimiento
y que guarda de lo humano
la inconsciencia de lo eterno.
Cartas viejas, cartas nuevas,

el corazón, el silencio.
Magnifico romance, glosando unos versos del gran poeta murciano.
Aún evoco aquellas cartas amarillas en sus hojas...
Un placer de lectura.
 
Última edición por un moderador:
¡Simplemente impresionante! Maravillosa glosa para un inmejorable poema, profundo, bello melancólico e irrepetible como el verdadero amor y sus recuerdos. ¡Exquisito poema! Un verdadero placer disfrutar de su hermosa poesía, Alonso Vicent, reciba la más cálida felicitación y saludo.
 
Sé lo que son las glosas, Alonso, pues más de una he hecho y conozco la dificultad de elaborarlas para que los versos glosados casen en el poema sin que desentonen ni desmerezcan al autor de los versos que se citan; tú aquí has hecho eso y más; tus versos en este "romace de las cartas" se equiparan perfectamente con los del maravilloso poeta de Orihuela a quien haces un excelennte homenaje con este hermoso trabajo poético.

Aguza el oído a ver si puedes oir mis aplausos.

Un abrazo.



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El palomar de las cartas
abre su imposible vuelo
desde las trémulas mesas
donde se apoya el recuerdo,
la gravedad de la ausencia,
el corazón, el silencio.
Miguel Hernández



El palomar de las cartas
hoy me acerca hasta estos pliegos
y al espacio donde vuelan
las plumas entre los dedos
y en el aire centellean
antes de llegar al suelo
y al domicilio preciso
del hogar de nuestros sueños.
Un trayecto que entre letras

abre su imposible vuelo
para llevar un presente,
carta con la firma y sello
del que en el centro se abre
y la cierra con un beso.
Besos hay que se liberan,
besos que llegan de lejos,
bocas que exigen su boca,
sobres, papeles, tinteros
y un alma que las escribe,
un alma que quiere serlo

desde las trémulas mesas
al palpitar de otro pecho.
Cartas nuevas, cartas viejas

donde se apoya el recuerdo
y se posan las miradas
que nos miraron sin vernos.
Dormitan en un cajón
o se esconden en un hueco
donde se mide el latido,
donde descansan los huesos,

la gravedad de la ausencia
y un lejano pensamiento.
Pasión que en amor mudó
todo su estremecimiento
y que guarda de lo humano
la inconsciencia de lo eterno.
Cartas viejas, cartas nuevas,

el corazón, el silencio.
 
Llego a leer sobre algunas cartas
hace poco se quemaron otras en mi recuerdo,
ausencia y silencio, dos martirios.
Con poca esperanza de que lleguen nuevas
con buenas noticias, porque el remitente
nunca más será el mismo.
Abrabesos mi estimado amigo.
Me has emocionado.
GRACIAS POR ESCRIBIR
Es lo que tienen las viejas cartas: evocan unos tiempos que mudaron y llegan a doler algunas desde su silencio.
Gracias a ti por compartir emociones, Ropi.
Un enorme abrazo intercontinental.
 
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El palomar de las cartas
abre su imposible vuelo
desde las trémulas mesas
donde se apoya el recuerdo,
la gravedad de la ausencia,
el corazón, el silencio.
Miguel Hernández



El palomar de las cartas
hoy me acerca hasta estos pliegos
y al espacio donde vuelan
las plumas entre los dedos
y en el aire centellean
antes de llegar al suelo
y al domicilio preciso
del hogar de nuestros sueños.
Un trayecto que entre letras

abre su imposible vuelo
para llevar un presente,
carta con la firma y sello
del que en el centro se abre
y la cierra con un beso.
Besos hay que se liberan,
besos que llegan de lejos,
bocas que exigen su boca,
sobres, papeles, tinteros
y un alma que las escribe,
un alma que quiere serlo

desde las trémulas mesas
al palpitar de otro pecho.
Cartas nuevas, cartas viejas

donde se apoya el recuerdo
y se posan las miradas
que nos miraron sin vernos.
Dormitan en un cajón
o se esconden en un hueco
donde se mide el latido,
donde descansan los huesos,

la gravedad de la ausencia
y un lejano pensamiento.
Pasión que en amor mudó
todo su estremecimiento
y que guarda de lo humano
la inconsciencia de lo eterno.
Cartas viejas, cartas nuevas,

el corazón, el silencio.

Melancolia y recuerdos en una excelente glosa
que ademas de los sentimientos vertidos se
convierte en un elevado homenaje para
D. Miguel Hernandez, felicidades por la
intensidad y bella incursion de esos elementos
del poeta que dan una estructura mas pura
a la obra. saludos siempre de luzyabsenta
 
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El palomar de las cartas
abre su imposible vuelo
desde las trémulas mesas
donde se apoya el recuerdo,
la gravedad de la ausencia,
el corazón, el silencio.
Miguel Hernández



El palomar de las cartas
hoy me acerca hasta estos pliegos
y al espacio donde vuelan
las plumas entre los dedos
y en el aire centellean
antes de llegar al suelo
y al domicilio preciso
del hogar de nuestros sueños.
Un trayecto que entre letras

abre su imposible vuelo
para llevar un presente,
carta con la firma y sello
del que en el centro se abre
y la cierra con un beso.
Besos hay que se liberan,
besos que llegan de lejos,
bocas que exigen su boca,
sobres, papeles, tinteros
y un alma que las escribe,
un alma que quiere serlo

desde las trémulas mesas
al palpitar de otro pecho.
Cartas nuevas, cartas viejas

donde se apoya el recuerdo
y se posan las miradas
que nos miraron sin vernos.
Dormitan en un cajón
o se esconden en un hueco
donde se mide el latido,
donde descansan los huesos,

la gravedad de la ausencia
y un lejano pensamiento.
Pasión que en amor mudó
todo su estremecimiento
y que guarda de lo humano
la inconsciencia de lo eterno.
Cartas viejas, cartas nuevas,

el corazón, el silencio.
Admirables glosas, estimado Vicent,
posiblemente lo mejor que te he leído,
en esta cascada de verdades y sentimientos que se desprenden de un montón de cartas
y de los acertados versos de M.H.,

"y al domicilio preciso
del hogar de nuestros sueños."
Admirable!,
gracias por traer tu poesía a este foro,
un saludo cordial,
Eduardo
 
Magnifico romance, glosando unos versos del gran poeta murciano.
Aún evoco aquellas cartas amarillas en sus hojas...
Un placer de lectura.
Tengo yo un par de cartas de mi juventud en las que perdí al remitente; pero ahí están, amarillas y con sello y firma de lo que pudo ser y no fue.
Siempre son evocadores esos sobres que contienen parte de nuestras vidas.
Y qué decir de Miguel; casi vecino y referente de mi lejana juventud.
Muchas gracias por la cercanía y un abrazo desde estos campos levantinos.
 
¡Simplemente impresionante! Maravillosa glosa para un inmejorable poema, profundo, bello melancólico e irrepetible como el verdadero amor y sus recuerdos. ¡Exquisito poema! Un verdadero placer disfrutar de su hermosa poesía, Alonso Vicent, reciba la más cálida felicitación y saludo.
Crecí con un poster suyo en la pared de mi destartalada habitación en la que iba escribiendo algunas de las estrofas que más me gustaban. Sigue allí, en una vieja casa, dentro de una vieja fábrica de hielo y gaseosas que ahora está en venta. Hace unas semanas le hice una foto con el aparato este moderno que aquí llamamos móvil.
Mil gracias, Daniel, y un abrazo de campo.
 
Preciosos versos Alonso, siempre hay cartas que se esperan algunas veces no llegan, pero cuando llegan el corazón salta de alegría o rompe en llanto, las letras cobran un mayor sentido cuando provienen de alguien que se lleva en el alma, un enorme placer leerte, besos.
 
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El palomar de las cartas
abre su imposible vuelo
desde las trémulas mesas
donde se apoya el recuerdo,
la gravedad de la ausencia,
el corazón, el silencio.
Miguel Hernández



El palomar de las cartas
hoy me acerca hasta estos pliegos
y al espacio donde vuelan
las plumas entre los dedos
y en el aire centellean
antes de llegar al suelo
y al domicilio preciso
del hogar de nuestros sueños.
Un trayecto que entre letras

abre su imposible vuelo
para llevar un presente,
carta con la firma y sello
del que en el centro se abre
y la cierra con un beso.
Besos hay que se liberan,
besos que llegan de lejos,
bocas que exigen su boca,
sobres, papeles, tinteros
y un alma que las escribe,
un alma que quiere serlo

desde las trémulas mesas
al palpitar de otro pecho.
Cartas nuevas, cartas viejas

donde se apoya el recuerdo
y se posan las miradas
que nos miraron sin vernos.
Dormitan en un cajón
o se esconden en un hueco
donde se mide el latido,
donde descansan los huesos,

la gravedad de la ausencia
y un lejano pensamiento.
Pasión que en amor mudó
todo su estremecimiento
y que guarda de lo humano
la inconsciencia de lo eterno.
Cartas viejas, cartas nuevas,

el corazón, el silencio.
Siempre he dicho que me encanta como escribes y este trabajo de cartas, corazón, recuerdos y silencio no es para menos. Es una glosa que deja el buen sabor de la lectura cuando llega tan inspirado desde el momento que el recuerdo lo hace bella poesía. Un gusto disfrutarlo en su totalidad, poeta Alonso, recibe un saludo y gran abrazo.
 
Sé lo que son las glosas, Alonso, pues más de una he hecho y conozco la dificultad de elaborarlas para que los versos glosados casen en el poema sin que desentonen ni desmerezcan al autor de los versos que se citan; tú aquí has hecho eso y más; tus versos en este "romace de las cartas" se equiparan perfectamente con los del maravilloso poeta de Orihuela a quien haces un excelennte homenaje con este hermoso trabajo poético.

Aguza el oído a ver si puedes oir mis aplausos.

Un abrazo.
Joder, Juan Ramón, que uno es humano y se emociona. Muchas gracias por esa mirada a estos versos que siempre me acompañaron desde la adolescencia; y aunque sigamos adoleciendo, en esta vespertina edad, siguen estando en la memoria.
Me alegra un montón que te gustaran... y pues qué más. Un gran abrazo de este campestre agradecido.
 
Melancolia y recuerdos en una excelente glosa
que ademas de los sentimientos vertidos se
convierte en un elevado homenaje para
D. Miguel Hernandez, felicidades por la
intensidad y bella incursion de esos elementos
del poeta que dan una estructura mas pura
a la obra. saludos siempre de luzyabsenta
Muchas gracias, Carlos, por venir a esta fusión que en realidad hace mucho que me influencia. No dista mucho su pueblo natal del mío, ni los paisajes, aunque sí el tiempo que nos tocó vivir. Él fue un gran poeta, yo un admirador que no lo olvida.
Un abrazote amigo.
 
Admirables glosas, estimado Vicent,
posiblemente lo mejor que te he leído,
en esta cascada de verdades y sentimientos que se desprenden de un montón de cartas
y de los acertados versos de M.H.,

"y al domicilio preciso
del hogar de nuestros sueños."
Admirable!,
gracias por traer tu poesía a este foro,
un saludo cordial,
Eduardo
Siempre me atraen los papeles, las plumas, los boligrafos, los lápices y otra vez los papeles donde poder plasmar una parte de lo que sugieren.
Muchas gracias, señor Eduardo, por todo y más.
Abrazo o, como diría Miguel, un aletazo de brazos compañero.
 
Muchas gracias, Carlos, por venir a esta fusión que en realidad hace mucho que me influencia. No dista mucho su pueblo natal del mío, ni los paisajes, aunque sí el tiempo que nos tocó vivir. Él fue un gran poeta, yo un admirador que no lo olvida.
Un abrazote amigo.

Es interesante adentrarse en una nueva
lectura de esta inspiradora y original obra.
A la vez que aprovecho para agradecera tu
amable respuesta a mi comentario.
saludos siempre sinceros de luzyabsenta
 
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El palomar de las cartas
abre su imposible vuelo
desde las trémulas mesas
donde se apoya el recuerdo,
la gravedad de la ausencia,
el corazón, el silencio.
Miguel Hernández



El palomar de las cartas
hoy me acerca hasta estos pliegos
y al espacio donde vuelan
las plumas entre los dedos
y en el aire centellean
antes de llegar al suelo
y al domicilio preciso
del hogar de nuestros sueños.
Un trayecto que entre letras

abre su imposible vuelo
para llevar un presente,
carta con la firma y sello
del que en el centro se abre
y la cierra con un beso.
Besos hay que se liberan,
besos que llegan de lejos,
bocas que exigen su boca,
sobres, papeles, tinteros
y un alma que las escribe,
un alma que quiere serlo

desde las trémulas mesas
al palpitar de otro pecho.
Cartas nuevas, cartas viejas

donde se apoya el recuerdo
y se posan las miradas
que nos miraron sin vernos.
Dormitan en un cajón
o se esconden en un hueco
donde se mide el latido,
donde descansan los huesos,

la gravedad de la ausencia
y un lejano pensamiento.
Pasión que en amor mudó
todo su estremecimiento
y que guarda de lo humano
la inconsciencia de lo eterno.
Cartas viejas, cartas nuevas,

el corazón, el silencio.
Saludos Alonso!
grande fue el poeta, grande es el poeta que lo glosa
y mantiene vivo su recuerdo, Excelente,
de pie aplaudo y me doy un banquete con la lectura
y lleno mis baúles con tus versos
me enorgullece contar contigo en el foro,
gracias, un millónnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn...

ligiA
 
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El palomar de las cartas
abre su imposible vuelo
desde las trémulas mesas
donde se apoya el recuerdo,
la gravedad de la ausencia,
el corazón, el silencio.
Miguel Hernández



El palomar de las cartas
hoy me acerca hasta estos pliegos
y al espacio donde vuelan
las plumas entre los dedos
y en el aire centellean
antes de llegar al suelo
y al domicilio preciso
del hogar de nuestros sueños.
Un trayecto que entre letras

abre su imposible vuelo
para llevar un presente,
carta con la firma y sello
del que en el centro se abre
y la cierra con un beso.
Besos hay que se liberan,
besos que llegan de lejos,
bocas que exigen su boca,
sobres, papeles, tinteros
y un alma que las escribe,
un alma que quiere serlo

desde las trémulas mesas
al palpitar de otro pecho.
Cartas nuevas, cartas viejas

donde se apoya el recuerdo
y se posan las miradas
que nos miraron sin vernos.
Dormitan en un cajón
o se esconden en un hueco
donde se mide el latido,
donde descansan los huesos,

la gravedad de la ausencia
y un lejano pensamiento.
Pasión que en amor mudó
todo su estremecimiento
y que guarda de lo humano
la inconsciencia de lo eterno.
Cartas viejas, cartas nuevas,

el corazón, el silencio.
Hoy no estoy para escribir cartas
tengo los ojos ciegos de colirio,
pero se puede escribir con el alma
sin pluma, sin papel y sin palabras.
Qué maravilla, Alonso,qué grandes ambos poetas.
Un abrazo, amigo entero,desde febrerillo loco
 
Preciosos versos Alonso, siempre hay cartas que se esperan algunas veces no llegan, pero cuando llegan el corazón salta de alegría o rompe en llanto, las letras cobran un mayor sentido cuando provienen de alguien que se lleva en el alma, un enorme placer leerte, besos.
Me transportan las cartas a esos tiempos de sobres y matasellos, y me da por recordar algunas que aún conservo... amarillitassss...
Hoy en día tenemos los mensajes y los correos electrónicos, pero creo que la emoción de recibirlos y el sufrimiento de la espera siguen siendo los mismos.
Un abrazote, Mariposa, con las dos alas abiertas de los sobres de antaño.
 
Siempre he dicho que me encanta como escribes y este trabajo de cartas, corazón, recuerdos y silencio no es para menos. Es una glosa que deja el buen sabor de la lectura cuando llega tan inspirado desde el momento que el recuerdo lo hace bella poesía. Un gusto disfrutarlo en su totalidad, poeta Alonso, recibe un saludo y gran abrazo.
Siempre evocadoras las cartas, con esa parte de nosotros mismos que llevan impresa. Inspiradoras las cartas e inspirador Miguel Hernández.
Muchísimas gracias, Nancy, con gran aprecio y un abrazote hasta tus tierras.
 
Bellísimo poema acerca de esas cartas. Y pensar que ya casi nadie escribe cartas en estos tiempos. Creo que la costumbre de escribir cartas no debería desaparecer. Es una costumbre muy linda y romántica. Saludos amigo viajero.
Pues no sabría yo decir cuánto tiempo hace que no escribo una carta tradicional, pero las que tengo las guardo con cariño.
Un saludo Lou y muchas gracias por tus palabras.
 
Saludos Alonso!
grande fue el poeta, grande es el poeta que lo glosa
y mantiene vivo su recuerdo, Excelente,
de pie aplaudo y me doy un banquete con la lectura
y lleno mis baúles con tus versos
me enorgullece contar contigo en el foro,
gracias, un millónnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn...

ligiA
Muchas gracias a ti, Ligia, por las propuestas mensuales, por el trabajo y por la atención a este grupo de amigos unidos por la poesía.
Un abrazo junto a mi agradecimiento.
 
Hoy no estoy para escribir cartas
tengo los ojos ciegos de colirio,
pero se puede escribir con el alma
sin pluma, sin papel y sin palabras.
Qué maravilla, Alonso,qué grandes ambos poetas.
Un abrazo, amigo entero,desde febrerillo loco
Y que sigan las cartas con el formato que les dé la gana mientras tengan dirección y remitente.
A partir de hoy te las dejo en el cajón, con letra grande para que cuando vuelvas las puedas leer.
A por un marzo lleno de luz… besos.
 
feb-01-jpg.43098

El palomar de las cartas
abre su imposible vuelo
desde las trémulas mesas
donde se apoya el recuerdo,
la gravedad de la ausencia,
el corazón, el silencio.
Miguel Hernández



El palomar de las cartas
hoy me acerca hasta estos pliegos
y al espacio donde vuelan
las plumas entre los dedos
y en el aire centellean
antes de llegar al suelo
y al domicilio preciso
del hogar de nuestros sueños.
Un trayecto que entre letras

abre su imposible vuelo
para llevar un presente,
carta con la firma y sello
del que en el centro se abre
y la cierra con un beso.
Besos hay que se liberan,
besos que llegan de lejos,
bocas que exigen su boca,
sobres, papeles, tinteros
y un alma que las escribe,
un alma que quiere serlo

desde las trémulas mesas
al palpitar de otro pecho.
Cartas nuevas, cartas viejas

donde se apoya el recuerdo
y se posan las miradas
que nos miraron sin vernos.
Dormitan en un cajón
o se esconden en un hueco
donde se mide el latido,
donde descansan los huesos,

la gravedad de la ausencia
y un lejano pensamiento.
Pasión que en amor mudó
todo su estremecimiento
y que guarda de lo humano
la inconsciencia de lo eterno.
Cartas viejas, cartas nuevas,

el corazón, el silencio.

Fantástico poema, compañero. Qué belleza, qué ternura y qué sentido... Admirables estos versos, querido Alonso.
¡Bravo!
 
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