Alonso Vicent
Poeta veterano en el portal
El palomar de las cartas
abre su imposible vuelo
desde las trémulas mesas
donde se apoya el recuerdo,
la gravedad de la ausencia,
el corazón, el silencio.
Miguel Hernández
El palomar de las cartas
hoy me acerca hasta estos pliegos
y al espacio donde vuelan
las plumas entre los dedos
y en el aire centellean
antes de llegar al suelo
y al domicilio preciso
del hogar de nuestros sueños.
Un trayecto que entre letras
abre su imposible vuelo
para llevar un presente,
carta con la firma y sello
del que en el centro se abre
y la cierra con un beso.
Besos hay que se liberan,
besos que llegan de lejos,
bocas que exigen su boca,
sobres, papeles, tinteros
y un alma que las escribe,
un alma que quiere serlo
desde las trémulas mesas
al palpitar de otro pecho.
Cartas nuevas, cartas viejas
donde se apoya el recuerdo
y se posan las miradas
que nos miraron sin vernos.
Dormitan en un cajón
o se esconden en un hueco
donde se mide el latido,
donde descansan los huesos,
la gravedad de la ausencia
y un lejano pensamiento.
Pasión que en amor mudó
todo su estremecimiento
y que guarda de lo humano
la inconsciencia de lo eterno.
Cartas viejas, cartas nuevas,
el corazón, el silencio.