jalvarez_delgado
Poeta veterano en el portal
El conquistador siempre te observaba
parecía no confiar en el indígena, en el sirviente.
Lautaro se mostraba retraído
silencioso y humilde, casi sumiso.
Siempre estaba al lado de don Pedro
presto a servirlo;
a ensillar su caballo y limpiar su espada,
siempre atento a las conversaciones en las tertulias
de los señores españoles,
en las expediciones del guerrero.
De día don Pedro y Lautaro
eran inseparables,
hasta que las sombras crecían
y la oscuridad de la noche
llamaba a Lautaro a su refugio predilecto
en las caballerizas,
allí Lautaro se familiarizo con las bestias
que tanto lo habían sorprendido y asustado
cuando los vio por primera ves
en el bio-bio.
Pasaba horas observando y acariciando
los corceles,
contándoles sus planes, sus sueños
y sus pesares,
parecía hablar el mismo idioma
de aquellos hermosos caballos.
Se convirtió en un avezado y hábil jinete,
de esta forma Lautaro
avanzaba en su plan de convertirse
en un gran combatiente
por la libertad de la Araucanía.
parecía no confiar en el indígena, en el sirviente.
Lautaro se mostraba retraído
silencioso y humilde, casi sumiso.
Siempre estaba al lado de don Pedro
presto a servirlo;
a ensillar su caballo y limpiar su espada,
siempre atento a las conversaciones en las tertulias
de los señores españoles,
en las expediciones del guerrero.
De día don Pedro y Lautaro
eran inseparables,
hasta que las sombras crecían
y la oscuridad de la noche
llamaba a Lautaro a su refugio predilecto
en las caballerizas,
allí Lautaro se familiarizo con las bestias
que tanto lo habían sorprendido y asustado
cuando los vio por primera ves
en el bio-bio.
Pasaba horas observando y acariciando
los corceles,
contándoles sus planes, sus sueños
y sus pesares,
parecía hablar el mismo idioma
de aquellos hermosos caballos.
Se convirtió en un avezado y hábil jinete,
de esta forma Lautaro
avanzaba en su plan de convertirse
en un gran combatiente
por la libertad de la Araucanía.