Lector

Luis Á. Ruiz Peradejordi

Poeta que considera el portal su segunda casa
Me he tornado un solitario.
Los días han ido pasando
y, casi sin darme cuenta,
se fue todo lo que me importaba.
La cama en que dormía,
allí donde yo ponía voces
a las historias que leía,
Hoy permanece hecha,
inmóvil, limpia y fría.

Me llena el espacio que me rodea.
El mar de otoño, gris,
que peina canas de espuma
en afanes del viento.
Tengo el tiempo ido,
el que llevo dentro
y siempre será mío.
Las horas, los años vividos
que empapan las lluvias
de este noviembre sombrío.

Las nubes dibujan cielos
de luz y sombras.
Los bancos del paseo
añoran las personas
que hace poco los ocupaban,
ávidos de sombra.
Y ahora que la sombra llega,
se acompaña de silencio
que ni siquiera rompe
el chorro de agua en la fuente.

Me he tornado un solitario:
lector de historias
a las que nadie atiende.
Alguien que no añora los abrazos,
pero espera impaciente
que florezcan los brezos y los alerces.
 
Bellos y melancólicos versos que reflejan el paso del tiempo. Siento que expresa una aceptación de ausencias y una revalorización de aquellas simples cosas que llenan los corazones de júbilo y esperanza. Me ha encantado tu poema, me llega al alma.
Siempre es un enorme lujo y placer leer tus exquisitas obra Luis.
Un gran abrazo con grandes sonrisas y mis deseos de que tengas una hermosa semana.
 
Última edición:
Bellos y melancólicos versos que reflejan el paso del tiempo. Siento que expresa una aceptación de ausencias y una revalorización de aquellas simples cosas que llenan los corazones de júbilo y esperanza. Me ha encantado tu poema, me llega al alma.
Siempre es un enorme lujo y placer leer tus exquisitas obra Luis.
Un gran abrazo con grandes sonrisas y mis deseos de que tengas una hermosa semana.
Quizá porque voy sumando años y la memoria se abarrota de recuerdos, a veces la nostalgia pinta mis palabras, pero no una nostalgia triste, sino hermosa, de recuerdos bellos y eso trae pareja la aceptación de la realidad que nos toca vivir.
Gracias por tu paso por mis versos y tus palabras acertadas y sensibles. Un placer encontrarte en este rincón. Un cordial saludo. Que pases felices días, Laly.
 
Me he tornado un solitario.
Los días han ido pasando
y, casi sin darme cuenta,
se fue todo lo que me importaba.
La cama en que dormía,
allí donde yo ponía voces
a las historias que leía,
Hoy permanece hecha,
inmóvil, limpia y fría.

Me llena el espacio que me rodea.
El mar de otoño, gris,
que peina canas de espuma
en afanes del viento.
Tengo el tiempo ido,
el que llevo dentro
y siempre será mío.
Las horas, los años vividos
que empapan las lluvias
de este noviembre sombrío.

Las nubes dibujan cielos
de luz y sombras.
Los bancos del paseo
añoran las personas
que hace poco los ocupaban,
ávidos de sombra.
Y ahora que la sombra llega,
se acompaña de silencio
que ni siquiera rompe
el chorro de agua en la fuente.

Me he tornado un solitario:
lector de historias
a las que nadie atiende.
Alguien que no añora los abrazos,
pero espera impaciente
que florezcan los brezos y los alerces.


La sociedad nos bombardea con frases hechas exacerbando el optimismo, como si sentir tristeza fuera un pecado o algo antinatural.
Siempre me pregunté si quienes idean esas consignas son robots con piel o gente que esconde las penas tras máscaras de una “alegría” sospechosamente constante.
Hay días grises de clima interno y externo que son pausas en las que el corazón recuerda, lamenta, llora, pero la vida sigue.
Algunos se van, otros llegan, cambian las estaciones, y depende de la propia fortaleza estar bien otra vez.
Siempre es un gusto que un poema o prosa motive reflexiones.
Tus versos melancólicos tienen belleza y un estreno tuyo siempre será un honor para esta casa.
Un abrazo con admiración, amigo.
 
Llega un punto en el que nos vemos desde fuera de nosotros mismos descubriendo lo que el paso del tiempo nos ha traído en nuestra vida. Acabamos siendo solo observadores.

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La sociedad nos bombardea con frases hechas exacerbando el optimismo, como si sentir tristeza fuera un pecado o algo antinatural.
Siempre me pregunté si quienes idean esas consignas son robots con piel o gente que esconde las penas tras máscaras de una “alegría” sospechosamente constante.
Hay días grises de clima interno y externo que son pausas en las que el corazón recuerda, lamenta, llora, pero la vida sigue.
Algunos se van, otros llegan, cambian las estaciones, y depende de la propia fortaleza estar bien otra vez.
Siempre es un gusto que un poema o prosa motive reflexiones.
Tus versos melancólicos tienen belleza y un estreno tuyo siempre será un honor para esta casa.
Un abrazo con admiración, amigo.
Efectivamente, Cecy. Hay días grises y días de sol y nos toca vivirlos todos. Y hay que saber entender y poder aprovechar lo que los días grises nos deparan.
Cuando los años avanzan y el tiempo pasado es mucho mayor que el que nos queda por delante, hay momentos en los que uno tiene que parar, reflexionar, recordar lo ya vivido y tomar aliento para seguir adelante. Y a veces encontrarse solo, pues en medio de la barahúnda actual, es fácil perderse y necesitamos la soledad para buscar nuestro reflejo en el espejo de la vida. Gracias por tus bellas palabras, siempre oportunas y acertadas. Es un lujo contar con tu presencia entre mis letras. Sabes lo mucho que te admiro y respeto. Desde ese sentir, un gran abrazo y mi admiración.
 
Última edición:
Llega un punto en el que nos vemos desde fuera de nosotros mismos descubriendo lo que el paso del tiempo nos ha traído en nuestra vida. Acabamos siendo solo observadores.

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Mi admirado maestro Maramín. Ciertamente los años nos van dando una nueva forma de mirar lo que nos rodea y un nuevo modo de entender nuestra aventura de vivir. A veces nos miramos como si nos viésemos en un espejo y tenemos que reconocernos en esa imagen.
Es un placer encontrarle entre mis versos. Gracias por tan amable visita. Un cordial saludo.
 
Me he tornado un solitario.
Los días han ido pasando
y, casi sin darme cuenta,
se fue todo lo que me importaba.
La cama en que dormía,
allí donde yo ponía voces
a las historias que leía,
Hoy permanece hecha,
inmóvil, limpia y fría.

Me llena el espacio que me rodea.
El mar de otoño, gris,
que peina canas de espuma
en afanes del viento.
Tengo el tiempo ido,
el que llevo dentro
y siempre será mío.
Las horas, los años vividos
que empapan las lluvias
de este noviembre sombrío.

Las nubes dibujan cielos
de luz y sombras.
Los bancos del paseo
añoran las personas
que hace poco los ocupaban,
ávidos de sombra.
Y ahora que la sombra llega,
se acompaña de silencio
que ni siquiera rompe
el chorro de agua en la fuente.

Me he tornado un solitario:
lector de historias
a las que nadie atiende.
Alguien que no añora los abrazos,
pero espera impaciente
que florezcan los brezos y los alerces.
Ayyy querido Luís, tus preciosos versos invitan a tus lectores a la reflexión, a indagar en su propia edad y verificar los cambios que a través de ella se han producido, y observamos que no solo hemos cambiado nosotros sino también nuestro entorno, las cosas y enseres que forman parte de nuestra vida y que también llevan una pátina de tiempo y la huella que éste les ha impreso, y" todo pasa y nada queda" como decía nuestro insigne Machado, y nosotros hemos de aprovechar cada segundo de nuestra vida en disfrutar de las pequeñas grandes cosas que nos rodean y sentirnos dichosos en este preciso momento de estar vivos, de respirar los aromas, sabores y pálpitos de la vida.
Ayyyy qué bien escribes y qué bien transmites las más bellas sensaciones.....muááááácksssssss
 
Me he tornado un solitario.
Los días han ido pasando
y, casi sin darme cuenta,
se fue todo lo que me importaba.
La cama en que dormía,
allí donde yo ponía voces
a las historias que leía,
Hoy permanece hecha,
inmóvil, limpia y fría.

Me llena el espacio que me rodea.
El mar de otoño, gris,
que peina canas de espuma
en afanes del viento.
Tengo el tiempo ido,
el que llevo dentro
y siempre será mío.
Las horas, los años vividos
que empapan las lluvias
de este noviembre sombrío.

Las nubes dibujan cielos
de luz y sombras.
Los bancos del paseo
añoran las personas
que hace poco los ocupaban,
ávidos de sombra.
Y ahora que la sombra llega,
se acompaña de silencio
que ni siquiera rompe
el chorro de agua en la fuente.

Me he tornado un solitario:
lector de historias
a las que nadie atiende.
Alguien que no añora los abrazos,
pero espera impaciente
que florezcan los brezos y los alerces.
Muy buenos versos que llevan quizas cierta nostalgia..estoy convencida que aceptar ciertas cosas/situaciones es el primer paso donde se logra esa paz que llena el espíritu inquieto. Deja que todo gire, deja que todo sea, toma el tiempo para tí mismo, abraza suave el dolor/nostalgia. Aférrate a cosas pequeñas, no pienses en lo perdido, disfruta cada sorbo de aire, de todo lo que hay, porque cuando ves lo pequeño, entonces sabes que todo está bien, desaparecen ciertas reglas en la nada, porque así lo quieres, no porque debes. Hay recuerdos o palabras que se van, desaparecen, pero hay otros que quedan pegadas al corazón. Eso es lo importante. Mis letras van con toda la buena intención hacia tu alma. Te saludo aquí afectuosamente..
 
Ayyy querido Luís, tus preciosos versos invitan a tus lectores a la reflexión, a indagar en su propia edad y verificar los cambios que a través de ella se han producido, y observamos que no solo hemos cambiado nosotros sino también nuestro entorno, las cosas y enseres que forman parte de nuestra vida y que también llevan una pátina de tiempo y la huella que éste les ha impreso, y" todo pasa y nada queda" como decía nuestro insigne Machado, y nosotros hemos de aprovechar cada segundo de nuestra vida en disfrutar de las pequeñas grandes cosas que nos rodean y sentirnos dichosos en este preciso momento de estar vivos, de respirar los aromas, sabores y pálpitos de la vida.
Ayyyy qué bien escribes y qué bien transmites las más bellas sensaciones.....muááááácksssssss
La introspección es buena. Quedarse uno meditando, contemplando su interior y viendo como lo que nos rodea de alguna manera nos conforma, es necesario. Eso suele llevarnos a apreciar las cosas del día a día, quizá más pequeñas y menos ambiciosas, pero que muchas veces es en las que se guarda la felicidad.
Gracias por tu presencia y por tu comentario, profundo e interesante. Tus palabras, Isabel, en mis letras son siempre un precioso regalo. Un gran abrazo y un montón de besos.
 
Muy buenos versos que llevan quizas cierta nostalgia..estoy convencida que aceptar ciertas cosas/situaciones es el primer paso donde se logra esa paz que llena el espíritu inquieto. Deja que todo gire, deja que todo sea, toma el tiempo para tí mismo, abraza suave el dolor/nostalgia. Aférrate a cosas pequeñas, no pienses en lo perdido, disfruta cada sorbo de aire, de todo lo que hay, porque cuando ves lo pequeño, entonces sabes que todo está bien, desaparecen ciertas reglas en la nada, porque así lo quieres, no porque debes. Hay recuerdos o palabras que se van, desaparecen, pero hay otros que quedan pegadas al corazón. Eso es lo importante. Mis letras van con toda la buena intención hacia tu alma. Te saludo aquí afectuosamente..
Gracias, Bristy, por la amabilidad de tus palabras. Efectivamente, las cosas pequeñas son las que nos llenan el día a día y las que nos hace felices en muchas ocasiones. Y hay veces en que pararse y recordar, no es sólo nostalgia, sino que es necesario para tomar los puntos de referencia.
Muy agradecido porque te hayas acercado hasta estos versos. Un cordial saludo. Felices días.
 
Me he tornado un solitario.
Los días han ido pasando
y, casi sin darme cuenta,
se fue todo lo que me importaba.
La cama en que dormía,
allí donde yo ponía voces
a las historias que leía,
Hoy permanece hecha,
inmóvil, limpia y fría.

Me llena el espacio que me rodea.
El mar de otoño, gris,
que peina canas de espuma
en afanes del viento.
Tengo el tiempo ido,
el que llevo dentro
y siempre será mío.
Las horas, los años vividos
que empapan las lluvias
de este noviembre sombrío.

Las nubes dibujan cielos
de luz y sombras.
Los bancos del paseo
añoran las personas
que hace poco los ocupaban,
ávidos de sombra.
Y ahora que la sombra llega,
se acompaña de silencio
que ni siquiera rompe
el chorro de agua en la fuente.

Me he tornado un solitario:
lector de historias
a las que nadie atiende.
Alguien que no añora los abrazos,
pero espera impaciente
que florezcan los brezos y los alerces.

El tiempo nos pone reflexivos y observadores para que valoremos todo alrededor.
Es un excelente poema, Luis.
Un cordial abrazo.
 
No hay mejor juicio y sentencia que las que nos construye el tiempo; nosotros sólo somos parte de todo lo que el tiempo somete entonces tenemos que usarlo y dejarnos usar por el con sabiduría y prudencia, seleccionando y apartando lo que vale la pena retener de lo que no lo vale. Así ponemos en práctica las observaciones que tú ya hiciste para buen provecho. Gracias por este tema tan real como aplicable a todos por igual. Excelente trabajo lírico!!!
 
No hay mejor juicio y sentencia que las que nos construye el tiempo; nosotros sólo somos parte de todo lo que el tiempo somete entonces tenemos que usarlo y dejarnos usar por el con sabiduría y prudencia, seleccionando y apartando lo que vale la pena retener de lo que no lo vale. Así ponemos en práctica las observaciones que tú ya hiciste para buen provecho. Gracias por este tema tan real como aplicable a todos por igual. Excelente trabajo lírico!!!
Gracias por tu comentario, amable e inteligente. Es un placer escribir para determinado tipo de lector
Gracias por tus palabras. Me siento muy honrado por la visita. Un cordial saludo.
 

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