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Si hasta ahi se tiene q dormir juntos ....un poco de por favorrrrrrrrrr
Gracias amigo EVANO, un abrazo.Évano;4885881 dijo:Eso sí que es una penitencia, amigo Eladio jajaja... ¡Ni en el peor de mis sueños quisiera parecerme al protagonista! jajaja... Un placer haber pasado y saludarle.
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Llegué a casa y mi mujer había salido. Dos horas después todavía no había llegado. La llegada de la tarde ya presagiaba la llegada de la noche. Miré el reloj y sonreí con la esperanza de que esta vez se cumpliera mi sueño de perderla de vista para siempre. Ya bien entrada la noche se presentó acompañada por un hombre. Como de costumbre, al entrar en casa, me ignoró. Los escuché hablar en la habitación de matrimonio. Ella habló de un muerto llamado Edwann. ¿Quién será ese que se llama lo mismo que yo?, pensé.
Desde hace algún tiempo me estoy dando cuenta de que nada es lo que parece. Hasta yo mismo dudo que sea realmente quien creo ser.
Cuando se marcha el hombre que acompañaba a mi mujer se despide con estas palabras: -Si Edwann te viese como estás ahora volvería nuevamente a la vida.-
Quisiera responderle al muy cretino que no pienso volver, que se la quede toda para él. Por curiosidad me acerco a la habitación para verla. Su cuerpo sería hermoso si no fuese porque las flores del ataúd donde duerme ya están putrefactas y huelen mal.
¿Y el hombre que se acaba de marchar? Es posible que sea el mismo diablo.
¿Y quién soy yo? No sé qué contestar. Entro en la habitación, aparto una rata del cuerpo de mi esposa y me tumbo junto a ella en el espacioso ataúd donde dormimos cada noche. Mi dulce Carlota se despierta e intenta abrazarme; aparto su brazo y me vuelvo dándole la espalda como cuando estábamos vivos.
Elñadio Parreño Elías
7-Mayo-2013
Gracias amiga, te hecho mucho de menos,Ya nos tienes tan acostumbrados a tan geniales relatos que de mi parte no se que decirte para decir (qué enredo) que eres genial, talentoso y....Lo màximo, te mando un beso y te recuerdo que nunca estoy lejos. Rànula
Magnífico relato, como siempre, tanto talento no puede ser en vano.Usted es ingenioso.
De verdad.
Especialmente me encantó el final, jajaja. ;-) Pero francamente, esto es una maravilla.
Saludos.
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A.B.![]()
Gracias MARY MURA por tu comentario,Dulcinista,cuando leo tus escritos tan bien echos ,me pregunto de donde sale en esa pluma tanto escrito macabro Tu pluma vuela y yo me asusto ,tienes una compañera llena de miedos.Felicitaciones por tanta imaginacion
mary mura
ha caray que interesante lo del cretino, grato leerte dulcito![]()
Llegué a casa y mi mujer había salido. Dos horas después todavía no había llegado. La llegada de la tarde ya presagiaba la llegada de la noche. Miré el reloj y sonreí con la esperanza de que esta vez se cumpliera mi sueño de perderla de vista para siempre. Ya bien entrada la noche se presentó acompañada por un hombre. Como de costumbre, al entrar en casa, me ignoró. Los escuché hablar en la habitación de matrimonio. Ella habló de un muerto llamado Edwann. ¿Quién será ese que se llama lo mismo que yo?, pensé.
Desde hace algún tiempo me estoy dando cuenta de que nada es lo que parece. Hasta yo mismo dudo que sea realmente quien creo ser.
Cuando se marcha el hombre que acompañaba a mi mujer se despide con estas palabras: -Si Edwann te viese como estás ahora volvería nuevamente a la vida.-
Quisiera responderle al muy cretino que no pienso volver, que se la quede toda para él. Por curiosidad me acerco a la habitación para verla. Su cuerpo sería hermoso si no fuese porque las flores del ataúd donde duerme ya están putrefactas y huelen mal.
¿Y el hombre que se acaba de marchar? Es posible que sea el mismo diablo.
¿Y quién soy yo? No sé qué contestar. Entro en la habitación, aparto una rata del cuerpo de mi esposa y me tumbo junto a ella en el espacioso ataúd donde dormimos cada noche. Mi dulce Carlota se despierta e intenta abrazarme; aparto su brazo y me vuelvo dándole la espalda como cuando estábamos vivos.
Elñadio Parreño Elías
7-Mayo-2013
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Llegué a casa y mi mujer había salido. Dos horas después todavía no había llegado. La llegada de la tarde ya presagiaba la llegada de la noche. Miré el reloj y sonreí con la esperanza de que esta vez se cumpliera mi sueño de perderla de vista para siempre. Ya bien entrada la noche se presentó acompañada por un hombre. Como de costumbre, al entrar en casa, me ignoró. Los escuché hablar en la habitación de matrimonio. Ella habló de un muerto llamado Edwann. ¿Quién será ese que se llama lo mismo que yo?, pensé.
Desde hace algún tiempo me estoy dando cuenta de que nada es lo que parece. Hasta yo mismo dudo que sea realmente quien creo ser.
Cuando se marcha el hombre que acompañaba a mi mujer se despide con estas palabras: -Si Edwann te viese como estás ahora volvería nuevamente a la vida.-
Quisiera responderle al muy cretino que no pienso volver, que se la quede toda para él. Por curiosidad me acerco a la habitación para verla. Su cuerpo sería hermoso si no fuese porque las flores del ataúd donde duerme ya están putrefactas y huelen mal.
¿Y el hombre que se acaba de marchar? Es posible que sea el mismo diablo.
¿Y quién soy yo? No sé qué contestar. Entro en la habitación, aparto una rata del cuerpo de mi esposa y me tumbo junto a ella en el espacioso ataúd donde dormimos cada noche. Mi dulce Carlota se despierta e intenta abrazarme; aparto su brazo y me vuelvo dándole la espalda como cuando estábamos vivos.
Elñadio Parreño Elías
7-Mayo-2013
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Llegué a casa y mi mujer había salido. Dos horas después todavía no había llegado. La llegada de la tarde ya presagiaba la llegada de la noche. Miré el reloj y sonreí con la esperanza de que esta vez se cumpliera mi sueño de perderla de vista para siempre. Ya bien entrada la noche se presentó acompañada por un hombre. Como de costumbre, al entrar en casa, me ignoró. Los escuché hablar en la habitación de matrimonio. Ella habló de un muerto llamado Edwann. ¿Quién será ese que se llama lo mismo que yo?, pensé.
Desde hace algún tiempo me estoy dando cuenta de que nada es lo que parece. Hasta yo mismo dudo que sea realmente quien creo ser.
Cuando se marcha el hombre que acompañaba a mi mujer se despide con estas palabras: -Si Edwann te viese como estás ahora volvería nuevamente a la vida.-
Quisiera responderle al muy cretino que no pienso volver, que se la quede toda para él. Por curiosidad me acerco a la habitación para verla. Su cuerpo sería hermoso si no fuese porque las flores del ataúd donde duerme ya están putrefactas y huelen mal.
¿Y el hombre que se acaba de marchar? Es posible que sea el mismo diablo.
¿Y quién soy yo? No sé qué contestar. Entro en la habitación, aparto una rata del cuerpo de mi esposa y me tumbo junto a ella en el espacioso ataúd donde dormimos cada noche. Mi dulce Carlota se despierta e intenta abrazarme; aparto su brazo y me vuelvo dándole la espalda como cuando estábamos vivos.
Elñadio Parreño Elías
7-Mayo-2013
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