lomafresquita
Poeta que no puede vivir sin el portal
Gemidos vivos en carros de fuego
elevan su ardor a los cielos...
Quejumbroso relámpago
de arenas quemadas
extiende sus cenizas y sus lágrimas
en el paraíso de nuestro Doñana.
Y lloran los campos veneno de amapola
en rojo cáliz ensangrentado.
Se estremece el horizonte,
se ennegrecen los campos,
sus dunas y sus marismas
se empapan de fango.
¡Ay, fauna paradisiaca!
¡Ay, pinos segados de hierbas pardas...!
Cruzaré el río en la barcaza
llevando hasta tus orillas
sorbitos de agua clara.
Desde Sanlúcar a Doñana
lloran los pinos del coto
con sed en sus gargantas.
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