Muchísimas gracias, querido maestro, por las muchas y buenas consideraciones que me haces. No sabes cómo me alegro de esta gran reunión de amigos que se han allegado a tus versos con motivo de la onomástica de Doña Asunción, tu esposa. Siguiendo con las celebraciones te dejaré aquí unos quintetos alirados con los que estuve experimentando hace tiempo. Espero que sean de vuestro agrado.
Con un muy afectuoso saludo para ambos esposos.
Salvador.
Para Asunción, y Marcos
(Quintetos alirados)
I
Tiene Asunción
unos cuantos gatitos en el balcón,
y ese disfrute
no se discute,
¡que es por solo tener tan buen corazón!
II
Si es que Asunción
se distrae por mirarte y echa un borrón,
y en su pincel
fuera un clavel,
¡por echarlo con gracia ya es reventón!
III
Como es despierta
es posible que pinte y que se divierta,
con mil amores
y los colores,
¡le ha dejado a su Marcos la boca abierta!
IV
La tierra aquella
brilla con La Albufera como una estrella;
es mi sentencia:
¡cuando en Valencia
tiran tantos cohetes será por ella!
V
Al conocerte
la alegría se nota solo con verte,
y este poema,
¡es por la gema
de esa buena mujer que te tocó en suerte!