Tengo memorias de haber escuchado música en vivo, pero no era acústica, ni con violines, ni con flautas, ni con bongos, sino música norteña; guapangos, rancheras, cumbias y narcocorridos, es decir, del norte de Mexico, llena de electrónicos. Recuerdo montones de gente, y la mayoría, con su reglamentario sombrero, botas picudas y pantalones super apretados, tanto así que les cambiaba el tono de la voz, de grave a una aguda. De mi parte, aunque mi padre siempre usó sombrero, yo no crecí así, sino con el pelo descubierto y un buen peinado que, hasta hoy, en muchos gustos y placeres me ha ayudado.
Sobre del escenario, aun recuerdo, habían parlantes gigantes, y estos, montados uno sobre del otro, juegos de luces artificiales, un grato sonido de acordones y del hondo bajo, voces de cantantes gritando cosas que, por aquellos frescos años de mi vida, igual, me hacían gritar, como lobo en luna llena, cosas memorables que me hacían reír o llorar por esas cosas del amor. Allí, entre tanta gente nunca bailé solo ya que siempre había alguien que me jalara de la mano o yo de una de ellas. Y así, entre apretados bailes, como si fuéramos a hacernos puré de papas, pero muy contentos, crecí bailando la música que todavía le da encantos a mis sentimientos...
...de repente, al venirme a los Estados Unidos, otro volcán de ritmos musicales prendió a mis esencias y esas maravillas rítmicas que hoy viajan con mis gustos son, los de la música Cubana. Música del tambor bien tocado, alta dicha, alegre, cultural y sencilla, así como quienes aman a la vida o saben que sus penas, cantando y bailando se viven mejor.
No creo se me vaya a olvidar la primera vez que vi a los Van Van, a Cubanismo, al AfroCuban all Stars y a otros mas que han visitado a las dos grandes ciudades por donde vivo, Portland, Oregon y Seattle, Washington. No se me olvida la increíble técnica de los cantares, la naturalidad, el goce de sus pregones y el sabor de los tambores que, felizmente, transmiten a los pies de quienes los bailan….y yo, como si perdido entre tanta resonancia bella, con o sin pareja, bailé libre cada uno de los conciertos de 4 horas que, a la vez, se sintieron como si hubiesen sido de solo 4 minutos.
De hecho, a diferencia de la música del norte de Mexico que, la visión del bailar solo no es bien vista, en la música Cubana, bailar así es esencial o parte cultural, de libertad o de religión que se expresa con sentimientos y cinturas pegados al tambor. Ademas, bailar asi, solo, es un andar bonito.
Fidel Guerra.
U.S.A.
April, 2017.
Sobre del escenario, aun recuerdo, habían parlantes gigantes, y estos, montados uno sobre del otro, juegos de luces artificiales, un grato sonido de acordones y del hondo bajo, voces de cantantes gritando cosas que, por aquellos frescos años de mi vida, igual, me hacían gritar, como lobo en luna llena, cosas memorables que me hacían reír o llorar por esas cosas del amor. Allí, entre tanta gente nunca bailé solo ya que siempre había alguien que me jalara de la mano o yo de una de ellas. Y así, entre apretados bailes, como si fuéramos a hacernos puré de papas, pero muy contentos, crecí bailando la música que todavía le da encantos a mis sentimientos...
...de repente, al venirme a los Estados Unidos, otro volcán de ritmos musicales prendió a mis esencias y esas maravillas rítmicas que hoy viajan con mis gustos son, los de la música Cubana. Música del tambor bien tocado, alta dicha, alegre, cultural y sencilla, así como quienes aman a la vida o saben que sus penas, cantando y bailando se viven mejor.
No creo se me vaya a olvidar la primera vez que vi a los Van Van, a Cubanismo, al AfroCuban all Stars y a otros mas que han visitado a las dos grandes ciudades por donde vivo, Portland, Oregon y Seattle, Washington. No se me olvida la increíble técnica de los cantares, la naturalidad, el goce de sus pregones y el sabor de los tambores que, felizmente, transmiten a los pies de quienes los bailan….y yo, como si perdido entre tanta resonancia bella, con o sin pareja, bailé libre cada uno de los conciertos de 4 horas que, a la vez, se sintieron como si hubiesen sido de solo 4 minutos.
De hecho, a diferencia de la música del norte de Mexico que, la visión del bailar solo no es bien vista, en la música Cubana, bailar así es esencial o parte cultural, de libertad o de religión que se expresa con sentimientos y cinturas pegados al tambor. Ademas, bailar asi, solo, es un andar bonito.
Fidel Guerra.
U.S.A.
April, 2017.