El paisaje del pueblo donde habito
soledades esconde bajo tierra,
y en el soto perdido de la sierra
desentierro el poema que recito:
¡Dios bendito!
es mi nido el mejor de los lugares
con las jaras, quejigos y encinares,
verdeando a la sombra de tu ermita;
y en el velo de la noche resucita
el crepúsculo que duerme en sus altares.
y en el soto perdido de la sierra
desentierro el poema que recito:
¡Dios bendito!
es mi nido el mejor de los lugares
con las jaras, quejigos y encinares,
verdeando a la sombra de tu ermita;
y en el velo de la noche resucita
el crepúsculo que duerme en sus altares.
PepeSori
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