Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuán triste está la noche
que no ha parado de llorar
desde el ocaso plateado
por su gris algodón
cuan tristes son mis versos
sin brillo de luna ni trinar
de azules estrellas, sin
canto de grillos, solo de ranas
Si estuviera, la hamaca
danzaría sobre las cuerdas
del amor, pero no está...
es mí realidad.
La busco entre los dígitos
de una luz que también llora
su historia y sangra su existir.
Son palomas mis sueños
y arena mí ingrávido suspirar.
Cada lágrima en el techo metálico
resuena el eco de su etérea presencia,
amorfa entre las hojas del sauce.
Está noche, compañera de lágrimas,
agonizaremos juntos nuestras penas.
dejemos que el mosto las ahogue, y
mientras me miro en tus ojos
no me dejes de mirar.
que no ha parado de llorar
desde el ocaso plateado
por su gris algodón
cuan tristes son mis versos
sin brillo de luna ni trinar
de azules estrellas, sin
canto de grillos, solo de ranas
Si estuviera, la hamaca
danzaría sobre las cuerdas
del amor, pero no está...
es mí realidad.
La busco entre los dígitos
de una luz que también llora
su historia y sangra su existir.
Son palomas mis sueños
y arena mí ingrávido suspirar.
Cada lágrima en el techo metálico
resuena el eco de su etérea presencia,
amorfa entre las hojas del sauce.
Está noche, compañera de lágrimas,
agonizaremos juntos nuestras penas.
dejemos que el mosto las ahogue, y
mientras me miro en tus ojos
no me dejes de mirar.
Última edición: