teo
Poeta asiduo al portal
Mientras el sonámbulo despertar de la mañana anidaba una ráfaga de sol sobre el buró de mi habitación.
Aquel viejo buró, cuantas cosas pasamos juntos, cuantas veces fue compañero de llanto , amigo en las buenas y en las malas y más aun el asesor de innumerables cartas , firmadas con corazones, de aquellos poemas de un novato escritor, de los primeros amores perdidos y los trágicos versos que solo fluían sin descanso sobre el papel.
Y pensar que ahora descansa, sobre el , dentro de un pequeño marco de madera aquel único poema que no llegue a terminar, comentaría el titulo, pero lamentablemente no tiene , solo son versos creados con ternura y un poquito de aroma a esmeralda extraída de dos luceros . Dos luceros que desterraron la magia del verso en la tercera estrofa, mejor explicado lo abandonaron. Pero también fueron vida y fueron fortaleza de quien alguna vez sonrió con ellos, y canto tal vez se enamoró, aunque esa es historia que por ahora es muy temprano contarla. y es mejor que sea un secreto entre el buró, mi desterrado poema, y yo.
