Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
La brisa le preguntó a mis oídos cerrados, si pudiera mi alma al menos, disfrutar del calor de tu piel y de tus caricias, yo le respondí que sí, que lo deseaba profundamente y lo quería con toda mi alma. La brisa amiga fue tan gentil, que nada más me sonrió sonora en los sonidos de los árboles. Y yo, fui feliz al tener su aprobación. Mis tres pasos he dado en esta vida tan linda, llena de muchos colores que por fin son solo míos, solo míos.