musador
esperando...
Me miran retozar con las tijeras
entre el verde desorden de sus ramas
queriendo establecer los pentagramas
donde sus hojas hagan de copleras.
Si para sí sonríen, cizañeras,
es porque saben que entre muchas famas
los yuyos tienden sus plumosas camas,
también las piedras son perecederas.
El espejo del monte está cercano
y desde allí les llegan sinfonías
riendo ante el afán del hortelano.
No caminan las plantas, mas sus crías
llegarán en un tiempo no lejano
a cultivarse entre mis carnes frías.
entre el verde desorden de sus ramas
queriendo establecer los pentagramas
donde sus hojas hagan de copleras.
Si para sí sonríen, cizañeras,
es porque saben que entre muchas famas
los yuyos tienden sus plumosas camas,
también las piedras son perecederas.
El espejo del monte está cercano
y desde allí les llegan sinfonías
riendo ante el afán del hortelano.
No caminan las plantas, mas sus crías
llegarán en un tiempo no lejano
a cultivarse entre mis carnes frías.
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