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  • Herramienta de Métrica Española mejorada

    Hemos renovado por completo nuestro analizador de métrica: ahora analiza poemas enteros con detección de sinalefas, sinéresis, esquema rímico, tipo de estrofa y mucho más. Además, incluye dos nuevas herramientas: Rimas — busca rimas consonantes y asonantes filtradas por sílabas — y Sinónimos — encuentra palabras alternativas que encajen en tu verso. Está en fase de pruebas — tu opinión nos ayuda a perfeccionarlo. Si encuentras algún error o tienes sugerencias, escríbenos a info@mundopoesia.com. Probar la nueva versión →

Mis plantas

musador

esperando...
Me miran retozar con las tijeras
entre el verde desorden de sus ramas
queriendo establecer los pentagramas
donde sus hojas hagan de copleras.

Si para sí sonríen, cizañeras,
es porque saben que entre muchas famas
los yuyos tienden sus plumosas camas,
también las piedras son perecederas.

El espejo del monte está cercano
y desde allí les llegan sinfonías
riendo ante el afán del hortelano.

No caminan las plantas, mas sus crías
llegarán en un tiempo no lejano
a cultivarse entre mis carnes frías.
 
Última edición:
Me miran retozar con las tijeras
entre el verde desorden de sus ramas
queriendo establecer los pentagramas
donde sus hojas hagan de copleras.

Si para sí sonríen, cizañeras,
es porque saben que entre muchas famas
los yuyos tienden sus plumosas camas,
también las piedras son perecederas.

El espejo del monte está cercano
y desde allí les llegan sinfonías
riéndose del afán del hortelano.

No caminan las plantas, mas sus crías
llegarán en un tiempo no lejano
a cultivarse entre mis carnes frías.
De nuevo tus letras, de noche se lanzan al atemorizar a la poesia.
Me gusta.
Un besazo
 
Me miran retozar con las tijeras
entre el verde desorden de sus ramas
queriendo establecer los pentagramas
donde sus hojas hagan de copleras.

Si para sí sonríen, cizañeras,
es porque saben que entre muchas famas
los yuyos tienden sus plumosas camas,
también las piedras son perecederas.

El espejo del monte está cercano
y desde allí les llegan sinfonías
riéndose del afán del hortelano.

No caminan las plantas, mas sus crías
llegarán en un tiempo no lejano
a cultivarse entre mis carnes frías.

Hola, Jorge
Me ha gustado mucho tu soneto, un inicio algo juguetón y ligero, en apariencia y un cierre que le da una trascendencia de altos vuelos. Por cierto, pensaba que los jardines suelen ser reacios a la métrica y que, más bien, son afectos a los fractales y al verso libre.
Un apapacho
Miguel
 
Buenísimo el soneto y qué difícil lo de riéndose como palabra trisílaba. Me encantaría oír cómo la pronuncias. Un saludo. Luis
 
Me miran retozar con las tijeras
entre el verde desorden de sus ramas
queriendo establecer los pentagramas
donde sus hojas hagan de copleras.

Si para sí sonríen, cizañeras,
es porque saben que entre muchas famas
los yuyos tienden sus plumosas camas,
también las piedras son perecederas.

El espejo del monte está cercano
y desde allí les llegan sinfonías
riéndose del afán del hortelano.

No caminan las plantas, mas sus crías
llegarán en un tiempo no lejano
a cultivarse entre mis carnes frías.


¡Me encanta! Felicidades por la obra.

Saludos,

Palmira
 
Me miran retozar con las tijeras
entre el verde desorden de sus ramas
queriendo establecer los pentagramas
donde sus hojas hagan de copleras.

Si para sí sonríen, cizañeras,
es porque saben que entre muchas famas
los yuyos tienden sus plumosas camas,
también las piedras son perecederas.

El espejo del monte está cercano
y desde allí les llegan sinfonías
riéndose del afán del hortelano.

No caminan las plantas, mas sus crías
llegarán en un tiempo no lejano
a cultivarse entre mis carnes frías.
A mí me parece un soneto muy interesante y bello, hermano; y cuando digo 'interesante' es por varias cuestiones que fui detallando esta mañana, mientras lo leía esperando el transporte.

Lo primero que observé fue el cambio rítmico en el 6° verso (4.8.10). Lo percibí de tal manera que lo creí métricamente incorrecto, y no era así, sino que era el verso piloto de tres sáficos consecutivos y, coincidentemente, el motor rítmico del verso final.

Lo segundo que observé fue que decidiste reírte de las cuatro sílabas de 'riéndose': yo no la pronunciaría jamás de esa manera, aunque haya ejemplos de ilustrísimos poetas. Luego me llamó la atención que, tratándose de plantas, emplearas la palabra 'crías'.

Y, por último, el uso del verbo 'cultivarse'. No es que esté mal, por supuesto, pero yo hubiese preferido alguna expresión como 'a florecer', 'a germinar', 'a madurar', etc. No encuentro que cultivar sea el verbo más adecuado a la metáfora, hermosísima por cierto.

Aún así, con todas mis dudas y mis posibles desaciertos y chacalidades, encuentro que es un soneto muy bien logrado con un final que emociona por su crudeza y fuerza poética.

Un abrazo.
 
Última edición:
Me miran retozar con las tijeras
entre el verde desorden de sus ramas
queriendo establecer los pentagramas
donde sus hojas hagan de copleras.

Si para sí sonríen, cizañeras,
es porque saben que entre muchas famas
los yuyos tienden sus plumosas camas,
también las piedras son perecederas.

El espejo del monte está cercano
y desde allí les llegan sinfonías
riendo ante el afán del hortelano.

No caminan las plantas, mas sus crías
llegarán en un tiempo no lejano
a cultivarse entre mis carnes frías.

Bueno, como verás, he entrado más tarde para dejar que sean otros los primeros en halagar tu poesía, porque quizás a veces, puede parecer que exagere el como yo veo tu poesía, quizás por que conozco hace mucho tu amor por las plantas, y por cada habitante de de la naturaleza de tu isla, y de como humanizas hasta a los objetos, todo eso muestra ese amor que sientes por cada criatura que habita tus espacios y como tu mirada les da vida.
Todo el soneto es hermoso, pero el terceto final es mi preferido.
No caminan las plantas, mas sus crías
llegarán en un tiempo no lejano
a cultivarse entre mis carnes frías.


Felicidades una vez más, Jorge.
Un abrazo
Isabel
 
Hola, Jorge
Me ha gustado mucho tu soneto, un inicio algo juguetón y ligero, en apariencia y un cierre que le da una trascendencia de altos vuelos. Por cierto, pensaba que los jardines suelen ser reacios a la métrica y que, más bien, son afectos a los fractales y al verso libre.
Un apapacho
Miguel
Sin duda. Costó hacer entrar a las plantas en este soneto. Látigo con ellas.
abrazo
Jorge
 
Buenísimo el soneto y qué difícil lo de riéndose como palabra trisílaba. Me encantaría oír cómo la pronuncias. Un saludo. Luis
De acuerdo, «riéndose» tiene cuatro sílabas, «riendo» tres, «rienda» dos, «corriendo» tres: enigma para preceptistas. Ya corregí el verso de marras, que me dio un dolor de cabeza al componerlo.
gracias y abrazo
Jorge
 
Última edición:
Me miran retozar con las tijeras
entre el verde desorden de sus ramas
queriendo establecer los pentagramas
donde sus hojas hagan de copleras.

Si para sí sonríen, cizañeras,
es porque saben que entre muchas famas
los yuyos tienden sus plumosas camas,
también las piedras son perecederas.

El espejo del monte está cercano
y desde allí les llegan sinfonías
riendo ante el afán del hortelano.

No caminan las plantas, mas sus crías
llegarán en un tiempo no lejano
a cultivarse entre mis carnes frías.
Un hermoso soneto donde muestras el amor a las plantas con un excente cierre. Un placer transitar. Un abrazo muy cordial.
Miguel.
 
Me miran retozar con las tijeras
entre el verde desorden de sus ramas
queriendo establecer los pentagramas
donde sus hojas hagan de copleras.

Si para sí sonríen, cizañeras,
es porque saben que entre muchas famas
los yuyos tienden sus plumosas camas,
también las piedras son perecederas.

El espejo del monte está cercano
y desde allí les llegan sinfonías
riendo ante el afán del hortelano.

No caminan las plantas, mas sus crías
llegarán en un tiempo no lejano
a cultivarse entre mis carnes frías.
Muy bueno, Jorge. Leerte es un placer.
Abrazo.
 
A mí me parece un soneto muy interesante y bello, hermano; y cuando digo 'interesante' es por varias cuestiones que fui detallando esta mañana, mientras lo leía esperando el transporte.

Lo primero que observé fue el cambio rítmico en el 6° verso (4.8.10). Lo percibí de tal manera que lo creí métricamente incorrecto, y no era así, sino que era el verso piloto de tres sáficos consecutivos y, coincidentemente, el motor rítmico del verso final.

Lo segundo que observé fue que decidiste reírte de las cuatro sílabas de 'riéndose': yo no la pronunciaría jamás de esa manera, aunque haya ejemplos de ilustrísimos poetas. Luego me llamó la atención que, tratándose de plantas, emplearas la palabra 'crías'.

Y, por último, el uso del verbo 'cultivarse'. No es que esté mal, por supuesto, pero yo hubiese preferido alguna expresión como 'a florecer', 'a germinar', 'a madurar', etc. No encuentro que cultivar sea el verbo más adecuado a la metáfora, hermosísima por cierto.

Aún así, con todas mis dudas y mis posibles desaciertos y chacalidades, encuentro que es un soneto muy bien logrado con un final que emociona por su crudeza y fuerza poética.

Un abrazo.
Hola, hermano. Acerca de «riendo», veo que los ilustrísimos poetas la consideran trisílaba: cambié el verso.

Muchos efectos en mi poesía consisten en juegos de proyección, donde se dota a las criaturas de atributos que no tienen, pero que bien puede darles nuestra fantasía. Atribuirle a mis plantas sonrisas y perversidades es uno de estos juegos. Las plantas no tienen en general movilidad, pero la logran a través de su descendencia: suponer que esto responde a un designio de ellas nos lleva a darles ciertas dotes animales, lo que se refleja en la palabra «crías»; me gusta la idea de que las plantas se cultivan a sí mismas, pero hay además en esa palabra una pequeña ironía, como si las plantas aprendieran botánica al nutrirse de mi carroña.

gracias y abrazo
Jorge
 
Mi hija Mariana, que es creyente, me contaba el otro día que está haciendo frutales de semilla; como las semillas se preparan para germinar con el rigor del invierno, ella las guarda un tiempo en la heladera, para luego ponerlas cerca del calor y que germinen. Y me comentaba del milagro que significa que de una semilla de ciruelo nazca un ciruelo: ya está allí, en la semilla, el árbol. Eso sí que es un milagro, admite el ateo papá... Los superpoderes de los dioses griegos son de naturaleza vegetal, imagino...

gracias y abrazo
Jorge

Bueno, como verás, he entrado más tarde para dejar que sean otros los primeros en halagar tu poesía, porque quizás a veces, puede parecer que exagere el como yo veo tu poesía, quizás por que conozco hace mucho tu amor por las plantas, y por cada habitante de de la naturaleza de tu isla, y de como humanizas hasta a los objetos, todo eso muestra ese amor que sientes por cada criatura que habita tus espacios y como tu mirada les da vida.
Todo el soneto es hermoso, pero el terceto final es mi preferido.
No caminan las plantas, mas sus crías
llegarán en un tiempo no lejano
a cultivarse entre mis carnes frías.


Felicidades una vez más, Jorge.
Un abrazo
Isabel
 
Me miran retozar con las tijeras
entre el verde desorden de sus ramas
queriendo establecer los pentagramas
donde sus hojas hagan de copleras.

Si para sí sonríen, cizañeras,
es porque saben que entre muchas famas
los yuyos tienden sus plumosas camas,
también las piedras son perecederas.

El espejo del monte está cercano
y desde allí les llegan sinfonías
riendo ante el afán del hortelano.

No caminan las plantas, mas sus crías
llegarán en un tiempo no lejano
a cultivarse entre mis carnes frías.
Ellas encontrarán el medio para agradecerte la poda y el hecho que finalmente les sirvas como fertilizante.
Un abrazo, Jorge.
 
Me miran retozar con las tijeras
entre el verde desorden de sus ramas
queriendo establecer los pentagramas
donde sus hojas hagan de copleras.

Si para sí sonríen, cizañeras,
es porque saben que entre muchas famas
los yuyos tienden sus plumosas camas,
también las piedras son perecederas.

El espejo del monte está cercano
y desde allí les llegan sinfonías
riendo ante el afán del hortelano.

No caminan las plantas, mas sus crías
llegarán en un tiempo no lejano
a cultivarse entre mis carnes frías.
Menudas son las plantas, y los yuyos ni te digo... hasta los hay medicinales.
No les hagas mucho daño con tus tijeras, que aquí todos somos perecederos; y seguro que tienen más controladas sus semillas y sus colonizaciones que nosotros mismos.
Las plantas no entienden de métrica pero sí de espacios donde enraizarse.
En temas técnicos ni me meto; pero puedo asegurar que me gustó el soneto... y que nos cubran cuando el calor ya no nos importe.

Un abrazote, Jorge.
 
Me miran retozar con las tijeras
entre el verde desorden de sus ramas
queriendo establecer los pentagramas
donde sus hojas hagan de copleras.

Si para sí sonríen, cizañeras,
es porque saben que entre muchas famas
los yuyos tienden sus plumosas camas,
también las piedras son perecederas.

El espejo del monte está cercano
y desde allí les llegan sinfonías
riendo ante el afán del hortelano.

No caminan las plantas, mas sus crías
llegarán en un tiempo no lejano
a cultivarse entre mis carnes frías.
Un placer pasar por tus letras Jorge, aunque al hacerlo me de cuenta de lo bueno que eres tú y lo malo que soy yo , jajajajaja, un fuerte abrazo Catalán.
 
Me miran retozar con las tijeras
entre el verde desorden de sus ramas
queriendo establecer los pentagramas
donde sus hojas hagan de copleras.

Si para sí sonríen, cizañeras,
es porque saben que entre muchas famas
los yuyos tienden sus plumosas camas,
también las piedras son perecederas.

El espejo del monte está cercano
y desde allí les llegan sinfonías
riendo ante el afán del hortelano.

No caminan las plantas, mas sus crías
llegarán en un tiempo no lejano
a cultivarse entre mis carnes frías.
Excelente remate, jeje, siempre que no te incineren, no?
Buen soneto.
 
Menudas son las plantas, y los yuyos ni te digo... hasta los hay medicinales.
No les hagas mucho daño con tus tijeras, que aquí todos somos perecederos; y seguro que tienen más controladas sus semillas y sus colonizaciones que nosotros mismos.
Las plantas no entienden de métrica pero sí de espacios donde enraizarse.
En temas técnicos ni me meto; pero puedo asegurar que me gustó el soneto... y que nos cubran cuando el calor ya no nos importe.

Un abrazote, Jorge.
Las plantas son una maravilla, querido Alonso, un poco olvidada por los exaltadores de milagros. Sin ir más lejos, la savia cuando sube vence misteriosamente la ley de la gravedad, sin ninguna bomba que la ayude: cualquier miserable yuyo tiene más tecnología que un dron...

gracias y abrazo
Jorge
 
Última edición:

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