Abrahám Emilio
Emilio.
* Se trata de un profesor que se enamora de la hija del director, y este no acepta la relación y la muchacha se suicida.
El tipo regresa luego de años como profesor de música y les dice a sus alumnos que deben luchar siempre por amor y no dejar que nada se interponga.
El profesor logra que sus alumnos estén con las personas que ellos aman; y él profesor se siente alegre por ver los sueños de sus alumnos cumplidos, pero siempre se ve él mismo melancólico porque recuerda a su amada que se suicidó-
* El título es extraído de la película del mismo nombre, se las recomiendo VER!!
El tipo regresa luego de años como profesor de música y les dice a sus alumnos que deben luchar siempre por amor y no dejar que nada se interponga.
El profesor logra que sus alumnos estén con las personas que ellos aman; y él profesor se siente alegre por ver los sueños de sus alumnos cumplidos, pero siempre se ve él mismo melancólico porque recuerda a su amada que se suicidó-
* El título es extraído de la película del mismo nombre, se las recomiendo VER!!
Se recomienda leer el poema escuchando la música
:
en la India por las sendas,
amistad y amor mismo,
las conquistadas riendas.
Él amaba en su mundo,
el padre no aceptó al amor oriundo,
triste ella, fue apartada de su amado,
se suicidó al no suturar su vendas.
Él marcha a otra tierra
como ave en agonía,
a la sombra se aferra
de su amada que un día,
en crepúsculo hallase
un cerco claro, que es su cruel tortura,
no obstante ante feroz desenlace
el amor predica, su vivir apura.
Él fue un gran profesor,
sus alumnos amaban lo imposible,
les enseñó lo grato y lo tangible
mágico que es luchar por un amor;
les dijo: ¡el corazón,
manda, aquel órgano, de amor bombón!
Profesor y violín
pues vibra su dolor.
Cautivo en la tristeza
su violín tañía,
vivía su alma presa
de la melancolía,
la musa de su ensueño, allí dormía
su dulzura afinando en cada cuerda,
vuelve su amor perdido, en cada nota,
se deslaza el cabello, musa ignota
y su esbelto talle, el violín recuerda.
Los alumnos sintieron libertad:
el pobre con la rica
(porque amarse no explica);
el otro con su amiga de verdad
(se querían de niños),
triunfó dando cariños;
el último y la viuda
(nueva felicidad).
Corren por los pensiles celestiales
sembrando en cada beso girasoles,
hidrópicos de agua en los cristales
se sienten pececillos de colores,
alegrías, son flores
y panales de abeja,
pero nada se asemeja
a luchar por sus amores.
Amarse fue un decreto,
ya nada fue imposible;
la nostalgia fue reto.
El profesor miraba en aprendices
su historia, y él lloraba por felices;
y cerrando los ojos por su amada
por quien se suicidó,
fantasma quien bailaba
nadie ese amor sintió.
Fue ella manantial de su lirismo,
prisma ella de su romántico iris,
ahora en sombras nocturnas espejismo
aunque al cielo volase, hermosa ibis
vive en él su zagala,
ángel de luz pintora,
si al amor él hace gala
ella en su corazón mora.
Anthony Acosta
LunahEmbrujhada
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