Alonso Vicent
Poeta veterano en el portal
Por muy solo que me vea,
“toito” lo llevo conmigo;
orillando las tristezas
liviano se hace el camino
Camino y piedras me traen,
desparejo es el destino;
irse o quedarse no importa,
tan solo ser peregrino.
Peregrino de mi tierra,
de mis montes y mis riscos,
cantando siempre a la tarde
serena, y agradecido.
Agradecido a los pasos
“lo mesmo” que al recorrido;
y a la noche hacerse noche
y sentirse a buen cobijo.
Cobijo doy y me dan,
es “ansina” que yo sigo
recorriendo los linderos
que “en antes” creí perdidos.
Perdidos, mas no del todo,
aunque alerta, ya te digo,
con "las patas en el suelo"
me muevo sin "perjudicos".
Por los "piedrones" me muevo
y me adentro entre los riscos,
el viento me trae el canto
y lo escribo, con permiso.
Permiso aunque no tuviera,
que no hace falta padrino
para cantar bien o mal
o dejar aquí lo escrito.
“toito” lo llevo conmigo;
orillando las tristezas
liviano se hace el camino
Camino y piedras me traen,
desparejo es el destino;
irse o quedarse no importa,
tan solo ser peregrino.
Peregrino de mi tierra,
de mis montes y mis riscos,
cantando siempre a la tarde
serena, y agradecido.
Agradecido a los pasos
“lo mesmo” que al recorrido;
y a la noche hacerse noche
y sentirse a buen cobijo.
Cobijo doy y me dan,
es “ansina” que yo sigo
recorriendo los linderos
que “en antes” creí perdidos.
Perdidos, mas no del todo,
aunque alerta, ya te digo,
con "las patas en el suelo"
me muevo sin "perjudicos".
Por los "piedrones" me muevo
y me adentro entre los riscos,
el viento me trae el canto
y lo escribo, con permiso.
Permiso aunque no tuviera,
que no hace falta padrino
para cantar bien o mal
o dejar aquí lo escrito.