Lorelizh Beye
Poeta que considera el portal su segunda casa
Allí sobre la alfombra de tibias nubes, te maldije,
dejando mi verdad en tu cuello alambrada,
y es que intensamente esa furia encarcelada
como de sombra fúnebre, a obscuras me rige.
Al borde mismo de mis tinieblas hondas
me tortura la sangre, me busca, me persigue,
y araño con voces destempladas y hoscas,
la vida, la luz, que a su cuerda me ligue.
Me escondo bajo el agua y en el caudal se mezcla
mujer de sal o o fierecilla marina,
allí esa alimaña, a herir, me sentencia.
Mas vuelve a mis pasos en andar de peregrina
la luna, en el fondo, escuchando mi clemencia
¡Qué vuelvo a ser la luz que ya daba por perdida!
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