Ver el archivos adjunto 54664
En este charco dónde me metí
yo tuve que luchar tantas batallas,
son más mis cicatrices que mis rayas
no es ser tigre un asunto baladí.
Fueron tantas las vidas que perdí
que si alguna conservo es por ser gato,
ya no sé si me matan o me mato.
Cuando intento gruñir para asustar
solo se escucha, tierno, mi maullar
y ya si me acarician me delato.
Al final parece que todos nos vamos convirtiendo en gatos, bueno, el que haya tenido la oportunidad de ser antes tigre, que en mi caso casi no he pasado de ameba. Preciosa décima real, Isabel, con una metáfora contundente.
La ameba, como es envidiosa, antes de despedirse con un gran abrazo quería dedicarte lo siguiente....
No es ser tigre un asunto baladí,
ni es fácil ser poeta con talento,
por eso te aseguro que no miento,
¡qué suerte el día en que te conocí!
cuando el compañerismo percibí
al instante, querida, pues la mano
tendiste sin dudar a un fulano
que ni sabía donde daba el aire
y, le fuiste llevando con donaire
a un mundo más sensible, dulce y sano.
Con admiración,
Javier.