Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
No puedo respirar.
El oxígeno es necesario para la combustión.
Hermano, la vida es una llama,
¿quién se atrevería a apagarla con una rodilla al cuello?
El aire no tiene color, señor policía.
El aire no es de tu propiedad.
No puedo respirar.
El fuego es negro. Digo que el fuego es negro.
No puedo respirar.
Te mintieron, señor oficial.
La noche tiene luz propia.
No hay odio en la oscuridad: hay fuego.
Tu odio es blanco. Mi fuego es negro.
No puedo respirar.
Te mintieron, perro amaestrado:
esos huérfanos son tus hijos.
Escucha el grito en llamas.
El aire que arrancaste tampoco te dejará respirar.
Desde la cuna del mundo,
desde los barcos y las plantaciones,
desde lo profundo de los siglos humillados,
desde una garganta que se pierde del aire
surge un fuego de galeras, sin murallas, ni eslabones;
un fuego que devora e ilumina
al mercado de esclavos más grande del mundo:
Negro no es inferior a blanco.
No puedo respirar.
Ayúdame, deja que me levante.
Y te levantaste, George.
No te diste cuenta,
pero te levantaste de tu cuerpo asesinado
y tu estatura de voces era la de la noche
que se elevó a las estrellas para repartirlas como antorchas,
como esperanza.
Arderá el aire. Respiraremos fuego
hasta que el aire sea transparente,
hasta el aire de todos sea respirable.
El oxígeno es necesario para la combustión.
Hermano, la vida es una llama,
¿quién se atrevería a apagarla con una rodilla al cuello?
El aire no tiene color, señor policía.
El aire no es de tu propiedad.
No puedo respirar.
El fuego es negro. Digo que el fuego es negro.
No puedo respirar.
Te mintieron, señor oficial.
La noche tiene luz propia.
No hay odio en la oscuridad: hay fuego.
Tu odio es blanco. Mi fuego es negro.
No puedo respirar.
Te mintieron, perro amaestrado:
esos huérfanos son tus hijos.
Escucha el grito en llamas.
El aire que arrancaste tampoco te dejará respirar.
Desde la cuna del mundo,
desde los barcos y las plantaciones,
desde lo profundo de los siglos humillados,
desde una garganta que se pierde del aire
surge un fuego de galeras, sin murallas, ni eslabones;
un fuego que devora e ilumina
al mercado de esclavos más grande del mundo:
Negro no es inferior a blanco.
No puedo respirar.
Ayúdame, deja que me levante.
Y te levantaste, George.
No te diste cuenta,
pero te levantaste de tu cuerpo asesinado
y tu estatura de voces era la de la noche
que se elevó a las estrellas para repartirlas como antorchas,
como esperanza.
Arderá el aire. Respiraremos fuego
hasta que el aire sea transparente,
hasta el aire de todos sea respirable.
02 de junio de 2020
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