Guadalupe D. Lopez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Otra vez no puedo dormir,
mi mente se empeña en pensar solo en ti...
Puedo escuchar el aire que juega con las ramas
y arrastra las hojas que no pesan nada.
Puedo escuchar la lluvia
que se estrella sin piedad contra mi ventana.
Puedo escuchar los truenos de un cielo enardecido
y ver cómo se ilumina la noche con los relámpagos
en la distancia.
Pareciera que en cualquier instante empezaran a caer
pedazos sobre nuestra casa.
Quizá, si estás cubriéndonos con tu abrigo,
caigas directamente a mis brazos,
al romperse el cielo en mil pedazos.
Eso seria alucinante...
No sé, si mi corazón lo resistiría.
Pero nunca lo sabremos,
hasta que no llegue ese día.
mi mente se empeña en pensar solo en ti...
Puedo escuchar el aire que juega con las ramas
y arrastra las hojas que no pesan nada.
Puedo escuchar la lluvia
que se estrella sin piedad contra mi ventana.
Puedo escuchar los truenos de un cielo enardecido
y ver cómo se ilumina la noche con los relámpagos
en la distancia.
Pareciera que en cualquier instante empezaran a caer
pedazos sobre nuestra casa.
Quizá, si estás cubriéndonos con tu abrigo,
caigas directamente a mis brazos,
al romperse el cielo en mil pedazos.
Eso seria alucinante...
No sé, si mi corazón lo resistiría.
Pero nunca lo sabremos,
hasta que no llegue ese día.
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