Capasa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Los caminos de Granada
la luna viste de sombras.
Con pañuelos de alelíes
enjuga lágrimas rotas.
Olivar, mirlo y mochuelo
callados, tristes sollozan.
Se apagaron los canciles,
gitanos, en fraguas lloran.
Rastros de lirios calientes,
magenta... La tierra toca.
Federico, allí se pierde…
Bajo las balas traidoras
Granada, muda se queda,
un cante jondo, en su boca,
y al susurrar la guitarra
su luna… Se vuelve loca.
La piqueta de los gallos
siguen cavando tu aurora.
¿Dónde tus huesos quedaron?
¿Dónde tu voz quedo rota?
Los clarines del recuerdo
a las cinco de la tarde,
Entre luces y las sombras
sus notas hacen alarde
la luna viste de sombras.
Con pañuelos de alelíes
enjuga lágrimas rotas.
Olivar, mirlo y mochuelo
callados, tristes sollozan.
Se apagaron los canciles,
gitanos, en fraguas lloran.
Rastros de lirios calientes,
magenta... La tierra toca.
Federico, allí se pierde…
Bajo las balas traidoras
Granada, muda se queda,
un cante jondo, en su boca,
y al susurrar la guitarra
su luna… Se vuelve loca.
La piqueta de los gallos
siguen cavando tu aurora.
¿Dónde tus huesos quedaron?
¿Dónde tu voz quedo rota?
Los clarines del recuerdo
a las cinco de la tarde,
Entre luces y las sombras
sus notas hacen alarde
Luna , guitarra, gitanos
fragua, yunque, cobre y honra...
Balcones, cuatro faroles.
Como se alarga tu sombra
Los silencios se callaron
tu nombre gritan, las bocas
donde la poesía viva.
allí ,tus palabras brotan
Junco del Darro y Genil
que no pudieron doblar
Federico Gracia Lorca
nadie te pudo callar.
Carmen Pacheco Sánchez 18/8/2020
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