Beatriz, las mejores esencias siempre en frasquitos pequeños...
Tu poema, aun en envase tan cortito, guarda en su interior la mejor de las fragancias, no lo dudes.
Me vi reflejado en él simplemente porque, en una ocasión, mi hombro sirvió para empapar las lágrimas de alguien en apuros. Lágrimas perfumadas que dejaron en mi hombro el aroma de una mujer, de una mujer especial...
En eso consiste la amistad.
Tus versos han plasmado el sentido de la misma. Hay que estar cuando se debe, y no cuando se pueda.
Te felicito por este poema que supo remover en mí el placer de la amistad.
Besos, y fuerte abrazo para ti.
Fue un regalo poder leerte...