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Oda en redondillas a Miguel Delibes en el 8º aniversario de su muerte, 12/03/2010 (Redondillas)

pepesori

Poeta que considera el portal su segunda casa
Equipo Revista "Eco y latido"
Desde el Norte de Castilla
cargaste en el equipaje:
una alforja con lenguaje,
de la Academia, una silla.


Te elevaste a tal altura

-como perdiz revolada-
que tu palabra azogada
era espejo de escritura.


Un lenguaje culto asoma,
bañado en luz, estandarte,
un castellano de arte
-elegancia en el idioma-


Siempre las mejores citas
retornan a la memoria
frases que hicieron historia,
como milanas bonitas.


Describes pulcro Castilla,
solitaria, triste, huraña
como una segunda España
que bosteza, y que no brilla.

Tus viajes, como Machado,
en un vagón de tercera,
tu maleta de madera
y el corazón desbocado.

De piedra los caseríos
bajo un monte de negrura,
cigüeñas a baja altura,
los campanarios sombríos.

Las encinas, los quejigos,
el bosque de matorrales,
son escasos los bancales,
y de huertas, son mendigos.

Esos pueblos salpicados
por el lodo del camino,
su silencio peregrino
sus muros desvencijados.


Es la nimba de tu prosa
de hábitos nazarenos,
y mis versos tan serenos
con redondillas la glosa.

Y de buen caldo, otra taza.
No fuiste Miguel Delibes
sobrio cazador que escribes
si no un escritor que caza.

Fúlgido de la escritura;
en Valladolid se añora
tu pluma conmovedora,
su fineza, su cultura.

Grandes novelas dejaste
legadas de testamento.
Fuente serán y alimento
esas obras que alumbraste.

En su sed alimentabas
los temas, los personajes,
la cultura y los paisajes
de la Castilla que amabas.

Una España sin presentes
en tus novelas relatas,
basta con leer Las ratas
o Los Santos Inocentes.

En Diario de un emigrante
historia de sueños rotos,
un viaje, algunas fotos,
dulce recuerdo sangrante.


Ausencias en los andenes
crecen junto a la estación.
¡Que triste generación
que perdió todos los trenes!.


Trenes de desilusión
-algarabía y chiquillos-
Eran tiempos de caudillos
de rosario, de oración.


Volarán blancas palomas
hacia el cielo. El homenaje
a tus obras, su mensaje.
Y en los libros, tus aromas.

PepeSori
SafeCreative
Marzo2018
 
Última edición:
Desde el Norte de Castilla
cargaste en el equipaje:
una alforja con lenguaje,
de la Academia, una silla.

Te elevaste a tal altura
-como perdiz revolada-
que tu palabra azogada
era espejo de escritura.


Un lenguaje culto asoma,
bañado en luz, estandarte,
un castellano de arte
-elegancia en el idioma-


Siempre las mejores citas
retornan a la memoria
frases que hicieron historia,
como milanas bonitas.


Describes pulcro Castilla,
solitaria, triste, huraña
como una segunda España
que bosteza, y que no brilla.

Tus viajes, como Machado,
en un vagón de tercera,
tu maleta de madera
y el corazón desbocado.

De piedra los caseríos
bajo un monte de negrura,
cigüeñas a baja altura,
los campanarios sombríos.

Las encinas, los quejigos,
el bosque de matorrales,
son escasos los bancales,
y de huertas, son mendigos.

Esos pueblos salpicados
por el lodo del camino,
su silencio peregrino
sus muros desvencijados.


Es la nimba de tu prosa
de hábitos nazarenos,
y mis versos tan serenos
con redondillas la glosa.

Y de buen caldo, otra taza.
No fuiste Miguel Delibes
sobrio cazador que escribes
si no un escritor que caza.

Fúlgido de la escritura;
en Valladolid se añora
tu pluma conmovedora,
su fineza, su cultura.

Grandes novelas dejaste
legadas de testamento.
Fuente serán y alimento
esas obras que alumbraste.

En su sed alimentabas
los temas, los personajes,
la cultura y los paisajes
de la Castilla que amabas.

Una España sin presentes
en tus novelas relatas,
basta con leer Las ratas
o Los Santos Inocentes.

En Diario de un emigrante
historia de sueños rotos,
un viaje, algunas fotos,
dulce recuerdo sangrante.


Ausencias en los andenes
crecen junto a la estación.
¡Que triste generación
que perdió todos los trenes!.


Trenes de desilusión
-algarabía y chiquillos-
Eran tiempos de caudillos
de rosario, de oración.


Volarán blancas palomas
hacia el cielo. El homenaje
a tus obras, su mensaje.
Y en los libros, tus aromas.

PepeSori
SafeCreative
Marzo2018
Sensacional, amigo Pepesori, un recorrido hermoso son estas sobrias redondillas, muy ingeniosas en sus rimas. Y mantener como haces el nivel en cada una no es fácil.
Con un abrazo fuerte.
Salva..
 
Sensacional, amigo Pepesori, un recorrido hermoso son estas sobrias redondillas, muy ingeniosas en sus rimas. Y mantener como haces el nivel en cada una no es fácil.
Con un abrazo fuerte.
Salva..
Modestia aparte Salva concuerdo contigo ante la dificultad de la redondilla extendida en un número importante de estrofas como es este caso.
Realmente la redondilla se podrá o no minimizar por ser arte menor y cuatro versos los rima cualquiera (casi), pero escribir redondillas cultas y elevadas (no es el caso claro) como Sor Juana Inés de la Cruz, o, el Conde de Villamediana eso realmente es lo dificil y hermoso
una abrazo
 
Hola PepeSori: Bello, muy bello poema tus versos vuelan muy alto, junto a las blancas palomas llevando
hacia el cielo los sentires de Castilla, austeros pero fieles a esta tierra que amaba Miguel Delibes. Un Abrazo. Amadeo.
 
Hola PepeSori: Bello, muy bello poema tus versos vuelan muy alto, junto a las blancas palomas llevando
hacia el cielo los sentires de Castilla, austeros pero fieles a esta tierra que amaba Miguel Delibes. Un Abrazo. Amadeo.

Me honras con tu lectura y palabras agradecidas; soy ferviente admirador de la narrativa y el lenguaje académico de Don Miguel (se nota claro).
Este poema sirva de homenaje al escritor allá donde esté y de paso a Castilla y León por supuesto,
un abrazo cordial para ti Amadeo
 
Te pasas... te pasas por la cuarta o quinta estrofa, y te dices... te dices, Ole, fabulosa, luego la doy un repaso, llegas al final y la buscas, no la encuentras, todas están a la misma altura, vuelves a leerlas cada una, Ole y Ole, te notas que vas entrando al trapo, donde la habrá escondido el condenado, para cuando ya llevas siete lecturas, te dices venga esta, tengo que elegir alguna. En programación siempre se pone un escape por si entras en un bucle.
Describes pulcro Castilla,
solitaria, triste, huraña
como una segunda España
que bosteza, y que no brilla.



 
Desde el Norte de Castilla
cargaste en el equipaje:
una alforja con lenguaje,
de la Academia, una silla.


Te elevaste a tal altura

-como perdiz revolada-
que tu palabra azogada
era espejo de escritura.


Un lenguaje culto asoma,
bañado en luz, estandarte,
un castellano de arte
-elegancia en el idioma-


Siempre las mejores citas
retornan a la memoria
frases que hicieron historia,
como milanas bonitas.


Describes pulcro Castilla,
solitaria, triste, huraña
como una segunda España
que bosteza, y que no brilla.

Tus viajes, como Machado,
en un vagón de tercera,
tu maleta de madera
y el corazón desbocado.

De piedra los caseríos
bajo un monte de negrura,
cigüeñas a baja altura,
los campanarios sombríos.

Las encinas, los quejigos,
el bosque de matorrales,
son escasos los bancales,
y de huertas, son mendigos.

Esos pueblos salpicados
por el lodo del camino,
su silencio peregrino
sus muros desvencijados.


Es la nimba de tu prosa
de hábitos nazarenos,
y mis versos tan serenos
con redondillas la glosa.

Y de buen caldo, otra taza.
No fuiste Miguel Delibes
sobrio cazador que escribes
si no un escritor que caza.

Fúlgido de la escritura;
en Valladolid se añora
tu pluma conmovedora,
su fineza, su cultura.

Grandes novelas dejaste
legadas de testamento.
Fuente serán y alimento
esas obras que alumbraste.

En su sed alimentabas
los temas, los personajes,
la cultura y los paisajes
de la Castilla que amabas.

Una España sin presentes
en tus novelas relatas,
basta con leer Las ratas
o Los Santos Inocentes.

En Diario de un emigrante
historia de sueños rotos,
un viaje, algunas fotos,
dulce recuerdo sangrante.


Ausencias en los andenes
crecen junto a la estación.
¡Que triste generación
que perdió todos los trenes!.


Trenes de desilusión
-algarabía y chiquillos-
Eran tiempos de caudillos
de rosario, de oración.


Volarán blancas palomas
hacia el cielo. El homenaje
a tus obras, su mensaje.
Y en los libros, tus aromas.

PepeSori
SafeCreative
Marzo2018

Excelente homenaje al gran Miguel Delibes con estas redondillas tan bien hilvanadas. Enhorabuena por este trabajo, Pepe.

Un abrazo.

Mouse
 
Te pasas... te pasas por la cuarta o quinta estrofa, y te dices... te dices, Ole, fabulosa, luego la doy un repaso, llegas al final y la buscas, no la encuentras, todas están a la misma altura, vuelves a leerlas cada una, Ole y Ole, te notas que vas entrando al trapo, donde la habrá escondido el condenado, para cuando ya llevas siete lecturas, te dices venga esta, tengo que elegir alguna. En programación siempre se pone un escape por si entras en un bucle.
Describes pulcro Castilla,
solitaria, triste, huraña
como una segunda España
que bosteza, y que no brilla.



Agradecido por tu trabajado comentario de las estrofas, yo posiblemente también me quedaría con esa.
Un abrazo
 

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