Ojos de árbol

Pedro Olvera

#ElPincheLirismo
Árbol, entrégame el fuego
de los anillos interiores de tu temor
que no te hacen retroceder durante el incendio.

Enséñame cómo debo desprenderme
de la corteza de mis manos,
arrancar mis nódulos profundos que hendieron las rocas,
desnudarme de mi follaje que es mi palabra,
de cada hoja que fue un beso al aire.

Debo arder porque me he mentido,
porque mi sombra es humana,
porque no soy árbol.

Debo arder hasta quedar en ascua,
en el centro incandescente,
en el corazón de la llama de ser hombre.

No pretendo que encuentren mis cenizas
y piensen que hubo una hoguera
si solo es una señal de humo a la que nadie responde.

Es el frío de estar sitiado en el bosque de mis murmullos,
cayendo siempre a la raíz de mis ojos
sin poder encontrar mi mirada.

Árbol que te fugas en la arquitectura de los siglos,
indiferente a tu majestuosidad
desde que la ocultabas en la minúscula semilla;
árbol que no temes a la altura
de tu copa y de tus pájaros:
dame la humildad de ser fuerte al reconocerme frágil,
de bendecir mi innata semejanza a la tierra,
de vestirme con la piel de mis iguales.

De atesorar mi sitio momentáneo,
la estación de mi libertad que es el ámbito de mis sueños.
De no precisar del espejo para saber quién soy.
De amarte por árbol.
De amarme por persona porque al fin aprendí a amar.

30 de enero de 2021
 
Última edición:
Árbol, entrégame el fuego
de los anillos interiores de tu temor
que no te hacen retroceder durante el incendio.

Enséñame cómo debo deprenderme
de la corteza de mis manos,
arrancar mis nódulos profundos que hendieron las rocas,
desnudarme de mi follaje que es mi palabra,
de cada hoja que fue un beso al aire.

Debo arder porque me he mentido,
porque mi sombra es humana,
porque no soy árbol.

Debo arder hasta quedar en ascua,
en el centro incandescente,
en el corazón de la llama de ser hombre.

No pretendo que encuentren mis cenizas
y piensen que hubo una hoguera
si solo es una señal de humo a la que nadie responde.

Es el frío de estar sitiado en el bosque de mis murmullos,
cayendo siempre a la raíz de mis ojos
sin poder encontrar mi mirada.

Árbol que te fugas en la arquitectura de los siglos,
indiferente a tu majestuosidad
desde que la ocultabas en la minúscula semilla;
árbol que no temes a la altura
de tu copa y de tus pájaros:
dame la humildad de ser fuerte al reconocerme frágil,
de bendecir mi innata semejanza a la tierra,
de vestirme con la piel de mis iguales.

De atesorar mi sitio momentáneo,
la estación de mi libertad que es el ámbito de mis sueños.
De no precisar del espejo para saber quién soy.
De amarte por árbol.
De amarme por persona porque al fin aprendí a amar.

30 de enero de 2021
Si no lo sabes tú qué queda para el resto:)
Un abrazo, Pedro.


Revisa "deprenderme"
 
Árbol, entrégame el fuego
de los anillos interiores de tu temor
que no te hacen retroceder durante el incendio.

Enséñame cómo debo deprenderme
de la corteza de mis manos,
arrancar mis nódulos profundos que hendieron las rocas,
desnudarme de mi follaje que es mi palabra,
de cada hoja que fue un beso al aire.

Debo arder porque me he mentido,
porque mi sombra es humana,
porque no soy árbol.

Debo arder hasta quedar en ascua,
en el centro incandescente,
en el corazón de la llama de ser hombre.

No pretendo que encuentren mis cenizas
y piensen que hubo una hoguera
si solo es una señal de humo a la que nadie responde.

Es el frío de estar sitiado en el bosque de mis murmullos,
cayendo siempre a la raíz de mis ojos
sin poder encontrar mi mirada.

Árbol que te fugas en la arquitectura de los siglos,
indiferente a tu majestuosidad
desde que la ocultabas en la minúscula semilla;
árbol que no temes a la altura
de tu copa y de tus pájaros:
dame la humildad de ser fuerte al reconocerme frágil,
de bendecir mi innata semejanza a la tierra,
de vestirme con la piel de mis iguales.

De atesorar mi sitio momentáneo,
la estación de mi libertad que es el ámbito de mis sueños.
De no precisar del espejo para saber quién soy.
De amarte por árbol.
De amarme por persona porque al fin aprendí a amar.

30 de enero de 2021
Amar como los árboles que no huyen del incendio que los cerca y no tener miedo a su altura, ni a los pájaros ni a las inclemencias del tiempo ni a las plagas. Amar con la humildad de los árboles y reconocerse frágil y no renunciar a las raíces.
Grandioso poema, me ha encantado, un 10 te doy, bueno si nos ponemos un poco exigentes un 9,5. Abrazos fraternales.
 
Amar como los árboles que no huyen del incendio que los cerca y no tener miedo a su altura, ni a los pájaros ni a las inclemencias del tiempo ni a las plagas. Amar con la humildad de los árboles y reconocerse frágil y no renunciar a las raíces.
Grandioso poema, me ha encantado, un 10 te doy, bueno si nos ponemos un poco exigentes un 9,5. Abrazos fraternales.
Eres muy generoso, mi amigo Chema; a este yo le había dado un 7,5. Tus palabras me resultan gratificantes porque suelo escribir textos como ríos, y luego vine la penosa y sangrienta labor de edición para dejarlos como charquitos de lluvia, y en este caso quise compartirlo así, tal cual, porque me gustó su manera de fluir medio inconexa en el momento mismo de estarme recreando al escribirlo.
Te mando mis siempre cordiales abrazos, bro. Cuídate mucho y gracias por venir.
 
Árbol, entrégame el fuego
de los anillos interiores de tu temor
que no te hacen retroceder durante el incendio.

Enséñame cómo debo desprenderme
de la corteza de mis manos,
arrancar mis nódulos profundos que hendieron las rocas,
desnudarme de mi follaje que es mi palabra,
de cada hoja que fue un beso al aire.

Debo arder porque me he mentido,
porque mi sombra es humana,
porque no soy árbol.

Debo arder hasta quedar en ascua,
en el centro incandescente,
en el corazón de la llama de ser hombre.

No pretendo que encuentren mis cenizas
y piensen que hubo una hoguera
si solo es una señal de humo a la que nadie responde.

Es el frío de estar sitiado en el bosque de mis murmullos,
cayendo siempre a la raíz de mis ojos
sin poder encontrar mi mirada.

Árbol que te fugas en la arquitectura de los siglos,
indiferente a tu majestuosidad
desde que la ocultabas en la minúscula semilla;
árbol que no temes a la altura
de tu copa y de tus pájaros:
dame la humildad de ser fuerte al reconocerme frágil,
de bendecir mi innata semejanza a la tierra,
de vestirme con la piel de mis iguales.

De atesorar mi sitio momentáneo,
la estación de mi libertad que es el ámbito de mis sueños.
De no precisar del espejo para saber quién soy.
De amarte por árbol.
De amarme por persona porque al fin aprendí a amar.

30 de enero de 2021



Adoro esa intensidad con que arrancas y terminas el poema.

Este es delicioso me encantó Pedrito.

Infinitas gracias por compartirlo.

Me quedo en silencio nuevamente re leo tu precioso poema.

Abrazotes con cariño infinito.
 
Enséñame cómo debo desprenderme
de la corteza de mis manos,

AMADO poeta de mi tierra, me llevo estos hermosos versos, paso y desayuno tus letras que son MARAVILLOSAS!!
es de esos poemas que los puedes respirar y leer y leer en las mañanas como estas,
besos de tutti frutti se te quiere mucho porque tus palabras nos seducen,
 
Adoro esa intensidad con que arrancas y terminas el poema.

Este es delicioso me encantó Pedrito.

Infinitas gracias por compartirlo.

Me quedo en silencio nuevamente re leo tu precioso poema.

Abrazotes con cariño infinito.
Muchas gracias, amiga Naty, querida poeta Pincoya, por tu siempre amistosa presencia en estos textos.
También van que vuelan mis saludos y mis abrazos afectuosos.
 
AMADO poeta de mi tierra, me llevo estos hermosos versos, paso y desayuno tus letras que son MARAVILLOSAS!!
es de esos poemas que los puedes respirar y leer y leer en las mañanas como estas,
besos de tutti frutti se te quiere mucho porque tus palabras nos seducen,
Eres un encanto, poeta regia, amiga Lupita. Mucho ánimo para ti.
Abrazos de mango con chamoy de tamarindo.
 

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