Melquiades San Juan
Poeta veterano en MP
este tiempo se va
por la vereda que todo lo marchita,
que se lleva las nubes
y el verde tierno de las hojas
da su paso callado
con ventiscas que se tornan caprichosas
es el fin del verano
la menopausia se acerca sigilosa
enmudecen los partos
de una flora que se vuelve cuidadosa
es apenas de ayer
el murmurar del cielo entre las frondas
con el cuerpo caído
bajo el diluvio del festín de tantas gotas
miro a mi alrededor
ese cambio de sombras quisquillosas
El sol ya se ha movido;
lo primero que falta, son las rosas.
Me miro entre tus ojos
y una pena se asoma en tu mirada
haces copos de nieve
entre las largas trenzas que te adornan
el invierno se siente
suave viento que aloja a la nostalgia:
esa mesa que aguarda al huésped nuevo;
y la silla que enmarca a los que faltan
el invierno se siente
es un rito en el año
una fuerza que mueve al calendario
a una fiesta que llega a perturbarnos
quédate junto a mí
como todos los años
mientras pueda tenerte
y endulzarme en tus manos.
por la vereda que todo lo marchita,
que se lleva las nubes
y el verde tierno de las hojas
da su paso callado
con ventiscas que se tornan caprichosas
es el fin del verano
la menopausia se acerca sigilosa
enmudecen los partos
de una flora que se vuelve cuidadosa
es apenas de ayer
el murmurar del cielo entre las frondas
con el cuerpo caído
bajo el diluvio del festín de tantas gotas
miro a mi alrededor
ese cambio de sombras quisquillosas
El sol ya se ha movido;
lo primero que falta, son las rosas.
Me miro entre tus ojos
y una pena se asoma en tu mirada
haces copos de nieve
entre las largas trenzas que te adornan
el invierno se siente
suave viento que aloja a la nostalgia:
esa mesa que aguarda al huésped nuevo;
y la silla que enmarca a los que faltan
el invierno se siente
es un rito en el año
una fuerza que mueve al calendario
a una fiesta que llega a perturbarnos
quédate junto a mí
como todos los años
mientras pueda tenerte
y endulzarme en tus manos.
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