A ratos creo es inútil seguir escribiendo, especialmente, en estos delicados tiempos por el país donde vivo hoy. Es decir, por las atmósferas políticas que a todas horas hace lucir las sin-ganas. Pero he leído que al sentirse uno así es cuando mas debe esforzarse a escribir y recoger todo lo que aparezca, así, sin censuras para sentirnos a semejanzas del creador, libres.
A partir del romanticismo y lo que este conlleva, otro algo de la vida nos cambia; a algunos nos dan intensa claridad oír platicas, a algunos, los oficios de otros, que ni se imaginaban, los plantan en la buena suerte, en otros el viajar siempre se vuelve un aburrimiento inolvidable y, en muchos otros mas, el insano placer de beber, fumar o el bendito amuleto del siempre querer cojer, perdón, hacer el amor, se hace un sin pensar, como si una maquina que hace mucho, pero sin sentir.
En otros, el don de ser huevones, perdón, otra vez, quise decir ser flojos, es algo tan natural que, puntualmente, tienen horarios para despertar recuperados del tanto pensar en como mejorar la vaina sin esfuerzos.
En fin, tantas cosas que del mundo nada se, pero esto que de pronto se me hizo prosas es diferente y tan claroscuro que de repente hacen me sienta como si no existo. Es absoluto y bello no saber cómo se construye un verso, una prosa, pero si el sentir cuando nos hace apuntar lo que no a existido.
En esta nueva tira de letras, me doy cuenta que lo que antes leí si funciona, que las ideas que claras antes no eran, al apuntar nos transforman y dan esa sabiduría de poder aceptar que todos somos diferentes.
Así que, qué mas da,
si de un panadero
me nutrí del pan y
mis simples proesias.
Que mas da
si entiendo no saber lo que escribo,
pero si lo lindo que es rondarse
en lo que nunca nadie maestro será..
Fidel Guerra,
The States,
Junio, 2017.
A partir del romanticismo y lo que este conlleva, otro algo de la vida nos cambia; a algunos nos dan intensa claridad oír platicas, a algunos, los oficios de otros, que ni se imaginaban, los plantan en la buena suerte, en otros el viajar siempre se vuelve un aburrimiento inolvidable y, en muchos otros mas, el insano placer de beber, fumar o el bendito amuleto del siempre querer cojer, perdón, hacer el amor, se hace un sin pensar, como si una maquina que hace mucho, pero sin sentir.
En otros, el don de ser huevones, perdón, otra vez, quise decir ser flojos, es algo tan natural que, puntualmente, tienen horarios para despertar recuperados del tanto pensar en como mejorar la vaina sin esfuerzos.
En fin, tantas cosas que del mundo nada se, pero esto que de pronto se me hizo prosas es diferente y tan claroscuro que de repente hacen me sienta como si no existo. Es absoluto y bello no saber cómo se construye un verso, una prosa, pero si el sentir cuando nos hace apuntar lo que no a existido.
En esta nueva tira de letras, me doy cuenta que lo que antes leí si funciona, que las ideas que claras antes no eran, al apuntar nos transforman y dan esa sabiduría de poder aceptar que todos somos diferentes.
Así que, qué mas da,
si de un panadero
me nutrí del pan y
mis simples proesias.
Que mas da
si entiendo no saber lo que escribo,
pero si lo lindo que es rondarse
en lo que nunca nadie maestro será..
Fidel Guerra,
The States,
Junio, 2017.